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Ante la adversidad, la resiliencia de Maffini

El defensor de Estudiantes pasó por dos duras lesiones ligamentarias en su rodilla derecha. En el medio de ambas desgracias tuvo mucha consideración por el cuerpo técnico. Cuando comenzaba a asentarse vino la noche negra en San Francisco y una molestia en el tendón rotuliano tras un clásico contra Atenas. “Sé que siempre voy a tener bajones, algunas veces voy a llorar y otros días van a ser de risas”.

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RESILIENCIA…permite recuperarse, no dejarse vencer, manejar la presión, superar la tristeza, manejar la presión y controlar las emociones.

Según un grupo de especializados psicólogos, la resiliencia es una herramienta valiosa para hacerle frente a situaciones de extrema adversidad. Es, para ellos, una capacidad que nos ayuda a transformar el dolor en acciones constructivas.

Seguramente en estos cinco años y monedas, Gonzalo Maffini ya la ha escuchado, leído y hasta incorporado. El defensor de Asociación Atlética Estudiantes es un claro ejemplo del concepto. Lleva adelante su recuperación con la misma firmeza mental que mostraba en cancha.

El “Huevo” está instalado en su General Cabrera natal y solía viajar diariamente a los entrenamientos matutinos del plantel. Su trabajo solía ser de gimnasio y kinesiología, y mientras sus sesiones se agigantaban con los días, sus compañeros tiraban paredes en las canchas del predio. Aun así, nunca se rindió y sacó fuerzas de donde no tuvo.

Hoy se conecta diariamente por Zoom y es uno más en los monitoreos que hace Marcelo Vázquez y cía.

Hasta ahora vengo bien, la rodilla no me dolió más y sigo los trabajos normales. Me acuerdo que me había sumado en la semana previa a jugar contra Ferro y sentí algunos dolores y problemitas, cuando empecé a ponerme bien justo vino todo esto de la cuarentena”, aseguró el defensor.

La pesadilla de Maffini comenzó en 2015. Mientras protagonizaba el partido ante Montecaseros de Mendoza por el Torneo Federal B, se lesionó tras salir a cubrir el remate de un rival y fue operado en diciembre de ese mismo año. Hasta ahí una brava, y “normal”, lesión ligamentaria.

Diez meses después el “Huevo” volvió y pareció ser el toro de siempre. Caracterizado por su firmeza en la marca y gran potencia física, la mala pata parecía haber quedado en el olvido. Terminó jugando un puñado de partidos en el ascenso 2016 y era uno de los soldados fijos para el devenir “celeste”.

En 2015, ante Montecaseros de Mendoza: la primera lesión ligamentaria de Maffini.

En el retorno de Estudiantes al Torneo Federal A, Maffini estaba entre los once. Una victoria (gol de Lucas Suárez) frente a Sportivo Belgrano en San Francisco por la segunda fecha del certamen quiso que esa página tenga un párrafo oscuro.

Promediando la primera etapa, Gonzalo se adelanta a un posible pase y sale a anticipar. Con los ojos puestos en la pelota, y a toda velocidad, choca en el camino con un delantero sanfrancisqueño, pisa mal y cae al piso. Intenta seguir un rato más, pero termina saliendo a los 27’ de primer tiempo.

Un par de días después, la nueva mala. Rotura de ligamentos cruzados y un largo rato afuera.

Las dos lesiones fueron por choques, en la primera me tiré al piso a tapar, el jugador pateó y me arrastró para adentro la rodilla. Los médicos me dijeron que en el aire no puede haber sido, que seguramente cuando yo asenté el pie me hizo palanca la rodilla. Y la otra, en San Francisco, intuyo un pase que va a hacer un volante y quiero anticipar: el jugador me ‘’cuerpea’ y yo ya venía en carrera, le pasé por adelante a la rodilla”, detalló el defensor de Estudiantes.

Es bravo, pero es cuestión de calma. La segunda lesión la agarré así. Obviamente hay bajones, hay días en que ves a tus compañeros y te querés morir, hay otros en que te cansás de tanto gimnasio, pero mientras vas avanzando te van dando más ganas. Sé que siempre voy a tener bajones, algunas veces voy a llorar y otros días van a ser de risas”, agregó el cabrerense.

“Sé que siempre voy a tener bajones, algunas veces voy a llorar y otros días van a ser de risas”.

Después de prolongadas recuperaciones, ese 14 de septiembre de 2018, cuando el “león” le ganó a Sportivo Belgrano en San Francisco 1 a 0, volvió a quedar atrás. Maffini redebutó. Esta vez en el Clausura y en un clásico. Empate en uno por la quinta fecha de visita a Sportivo Atenas. El “Huevo” retornó junto a otro jugador muy querido en el plantel, Juan Miguel Reynoso.

La performance de Maffini dejó buenas sensaciones. Se lo notó seguro, sin miedos ante la fricción y el contacto. Sin embargo, la sonrisa no se dibujó en el rostro de Gonzalo cuando se conoció el epílogo del partido.

Este vez, y por fortuna, no fueron los ligamentos, aunque una molestia interna en la rodilla maldita volvió a alertar a todos.

Después de los ligamentos empecé a sufrir con el tendón rotuliano, lo que pasa que me sacaron injertos de ahí. Se me hizo una tendinitis y después me encontraron que tenía un pedacito de hueso incrustado abajo del tendón. Luego de volver con Atenas sentí ese dolor y me tuvieron que intervenir. Siento también que me abusé con la carga, quería volver rápido”, indicó el ex Ateneo Vecinos.

Tres lesiones. Bravas, dolorosos y que impidieron el crecimiento personal del defensor. El componente y la esencia de Maffini fue su mentalidad. Esté como esté, siempre resiliente.

Siempre me manejé solo, pero ahora busqué una psicóloga. Quiero atacar a las lesiones desde todos lados, desde la mente, alimentación, todo. Quiero arrancar la pretemporada limpio de todo”, aseguró Gonzalo.


Busqué una psicóloga. Quiero atacar a las lesiones desde todos lados“.


Y sobre el apoyo de la familia “celeste”, dijo: “No tengo nada para decir, sólo son agradecimientos, tanto Marcelo (Vázquez) como Alicio (Dagatti) y los profes me trataron siempre bien y la banca fue mucha. Tengo ganas de devolverles algo aunque sea. Mis compañeros igual, siempre están con palabras de aliento y apoyo”.

Formación inicial de Estudiantes en la temporada 2017/18 del Torneo Federal A.

Los días para Maffini parecen encontrar sol. El parate del fútbol, en cierta medida, al “Huevo” le cayó bien. Aprovechó el cese para recuperarse y sumarse al Zoom diario del plantel.

En ese marco, con austeridad ya se ilusiona: “Obviamente es lindo jugar en Primera Nacional, pero me gusta más el día a día de eso. Tengo claro que primero tengo que estar bien y después competirMe gusta este profesionalismo, es mucho cambio para lo que estábamos acostumbrados, no hay que olvidarse que varios venimos de ligas”.

Y sobre el cierre, Gonzalo deja su pronóstico para lo que viene: “Si todo se reanuda normalmente, nosotros, con plantel casi completo, estamos para pelear tranquilamente. Tenemos un gran grupo con una mentalidad increíble. Estamos ante una posibilidad muy grande y en un momento justo para apretar un poquito más la tuerca y lograrlo”.

Fotos: prensa Estudiantes / Al Toque archivo
Redacción Al Toque

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