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Delfo Cabrera sigue corriendo

“Delfo, huellas de un pueblo” es un documental transmedia sobre el maratonista campeón olímpico, en vínculo con su pueblo natal: Armstrong, provincia de Santa Fe. “Fue un rescate histórico que se realizó de manera colectiva”, afirma Lucía Cuffia, coordinadora general del proyecto.

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La propuesta de documental busca atraer jóvenes y niños/as a la historia de Cabrera

Ingresar a www.delfocabrera.com es una experiencia de cinco sentidos. El documental transmedia sobre el campeón olímpico Londres 1948 ofrece material audiovisual, música, archivos, viajes en el tiempo y en el espacio-sobre todo a Armstrong, su localidad de origen-. Con el aroma a naranjas del patio de la casa natal de Delfo Cabrera y el sabor a gloria -en muchos momentos- y a dolor en otros, como el genocidio deportivo que vivió el atleta y el país en 1955. Podemos tocar el asfalto de la ruta 9, el Oro de Wembley y conocer a fondo a Cabrera y a su pueblo.

“Fue un rescate histórico que se realizó de manera colectiva, y no sólo de la historia de Delfo, sino también de la historia de Armstrong, de las personas cercanas a él y del contexto de esa época”, relata a Al Toque Deportes Lucia Cuffia, coordinadora general del proyecto transmedia.

“Quienes formamos parte del equipo de trabajo que llevamos adelante el documental transmedia somos oriundos/as de Armstrong, la ciudad donde nació y vivió sus primeros años Delfo. Sin dudas esto nos conecta de otra manera con su historia y sirvió de impulso para darle forma a este proyecto”, comenta Cuffia, comunicadora y periodista, y añade sobre el origen del documental: “Sentíamos que había muchas cosas dispersas (recuerdos, anécdotas, material de archivo) y quisimos recuperarlo a través de una propuesta transmedia. En este sentido, destacamos muchísimo la participación y colaboración de vecinos y vecinas de Armstrong, familiares y personas allegadas a la historia de Delfo que nos acercaron material valiosísimo que de otra manera, quizás se hubiera perdido o hubiese quedado guardado en algún rincón”.

¿Cómo surgió el proyecto “Delfo, huellas de un pueblo”?

La idea original del proyecto surgió como parte de un trabajo final de posgrado que hice en 2017 sobre Comunicación Digital Interactiva en la Universidad Nacional de Rosario, y en el que plantee el desarrollo de un documental transmedia para contar la historia de vida de Delfo. Elegí a Delfo porque siempre me pareció una figura con una historia sumamente inspiradora. Para que no quede en un trabajo final solamente, en 2018 me junté con quienes después formaron parte del equipo, para invitarlos a sumarse y presentarlo en la convocatoria de Espacio Santafesino. A partir de allí, la idea original se potenció y surgieron nuevas propuestas para sumar al universo transmedia. En este sentido, es un proyecto que se realizó gracias a un compromiso y trabajo colectivo muy importante. No solo del equipo sino de todas las personas que se sumaron.

¿Con qué se encontraron en la investigación periodística?, ¿qué cosas surgieron como inesperadas en la preproducción?

Fueron muchas las anécdotas que surgieron a medida que íbamos avanzando y nos íbamos metiendo más en su historia. Este trabajo no solo implicó pasar horas hojeando diarios viejos en hemerotecas o buscando alguna revista o artículo en la web o en librerías de usados, o viajando al Archivo General de la Nación a buscar material audiovisual. También nos “metió” en casas de vecinos/as con quienes, mates o caramelos de por medio, surgían largas charlas repletas de anécdotas, acompañadas de fotos viejas. Hubo viajes a Buenos Aires, a la casa de Fito, el hijo de Delfo, quien armó un mini museo en una de las habitaciones. También charlas con historiadores y otros familiares. A modo de anécdota, logramos conseguir varias diapositivas pero no teníamos equipo para digitalizarlas. Solo bastó que publicáramos en redes que estábamos necesitando un escáner de diapositivas, para que ese mismo día nos escribiera una mujer de la vecina localidad de Cañada de Gómez ofreciéndonos prestarnos uno.
Por redes nos pasó también que nos contactó una persona de Correa [NdeR: localidad de la provincia de Santa Fe ], para contarnos que su papá había corrido con Delfo, pero que no tenía fotos. Después de cruzar datos, le mandamos escaneada una fotografía que teníamos de Delfo con corredores de la zona, y resultó que allí estaba su papá. La emoción fue mutua.

Realizadores/as del proyecto. Lucía Cuffia, la del medio (foto: Facebook delfotransmedia)

Con una miniserie audiovisual de cinco capítulos, material pedagógico, sonoro y rap, el documental “Delfo, huellas de un pueblo” incorpora un archivo de fotos que incluye una del atleta en Río Cuarto en una competencia en 1943. El atleta volvió a estar en la ciudad en julio de 1954, ya como campeón olímpico y entrenador.

El intenso trabajo de producción de los y las realizadoras de este documental siguió acumulando anécdotas: “Nos pasó que no teníamos el dato fehaciente respecto a qué escuela fue Delfo en Armstrong. Y nos llamó una docente, que hacía unos años había encontrado el nombre de Delfo en los legajos de alumnos. Y ella misma se tomó el trabajo de ir a buscarlo y sacarnos una copia”, comenta Lucía Cuffia, y suma al anecdotario: “Otra cosa que logramos recuperar fue la partida de nacimiento de Delfo y así verificar la famosa anécdota de su nombre: él debía de llamarse Delfor, pero la persona del Registro Civil se ‘comió’ la ‘r’ final y escribió ‘Delfo’, así sin más”. En cuanto al trabajo pendiente, si puede considerarse que resta en un proyecto tan completo, la realizadora añade: “Una de las figuritas difíciles, que hasta el día de hoy seguimos buscando, es el registro de la voz de Delfo. Hay mucho material en video de Delfo, pero todos con voz en off de algún locutor o música de fondo”.

¿Por qué la propuesta transmedia para el documental?

Las narrativas transmedia permiten contar una historia a través de distintos soportes y donde el rol del usuario es clave. En este sentido, la propuesta transmedia busca promover la interactividad, el intercambio y la participación de los usuarios a partir de un relato que integra diversos soportes y entornos. El universo narrativo que forma parte de “Delfo, huellas de un pueblo” comprende una serie documental de 5 capítulos, propuestas lúdico-pedagógicas para trabajar en escuelas, micros radiales, postales, recursos interactivos, e incluso un rap inspirado en el atleta que compusieron jóvenes de Armstrong en el marco de una serie de acciones territoriales. Lo que buscamos es proponer una alternativa a los soportes tradicionales en los que actualmente encontramos parte de la historia de Delfo (museo, libros, biografías, etc.), apostando a lograr un mayor alcance intergeneracional, en particular de la juventud.
La realización de este proyecto fue posible gracias a que en 2018 ganamos el ‘Estímulo a las Industrias Culturales’ del programa Espacio Santafesino, en la categoría Transmedia. En julio de 2019 también ganamos una Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes, en la categoría Patrimonio. Y se suma la colaboración del municipio de Armstrong, senadores, diputados y particulares que nos dieron una mano para llevar adelante este proyecto.

El proyecto incluyó instancias de trabajo pedagógico en la localidad, ¿cómo fue esa devolución y presentación en Armstrong?

Entre las piezas de este documental, se diseñó una serie de propuestas lúdico-pedagógicas para acercar la historia de Delfo a los niños, niñas y adolescentes.
El cuadernillo de propuestas fue entregado a las escuelas de Armstrong, en todos sus niveles, y a la Biblioteca Popular Sarmiento de Armstrong, y también está disponible en la web del proyecto. Siempre decimos que este material desafía a encontrar y potenciar otros Delfos y Delfas, y la verdad es que recibimos devoluciones que nos llenan de alegría.
Entre ellas, uno de los jardines de Armstrong, decidió organizar su jornada por el día del niñx en torno a las propuestas lúdico-pedagógicas de Delfo. Así fue que todxs corrieron una mini maratón, jugaron con el Delfo de Vitruvio (en alusión al Hombre de Vitruvio de Da Vinci), hicieron sus propios amuletos para la carrera. También la escuela especial de Armstrong, organizó un día Delfistico, plantaron un árbol de naranjos con sus alumnos (en alusión a la ‘casa de los naranjos’ en la que nació Delfo), jugaron con los cubos de figuras humanas y Delfo.
Otra anécdota entre risueña y tierna, nos la compartió una docente de nivel inicial que cuando preguntó ¿Quién era Delfo? a sus alumnos, uno de los chicos le respondió: “Delfo era el hermano de San Martín”. Y así entre anécdotas y conversaciones, la historia de Delfo sigue corriendo.

Imagen: captura delfocabrera.com
Redacción Al Toque

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