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Vóley

18-08-2015 17:09

Rematando por el mundo - Parte I

Lucas Simone es uno de los referentes del vóley en la ciudad. A los 16 años partió en un viaje que lo llevó a jugar en Italia. Hoy, más de una década después, volvió a Río Cuarto y sigue desarrollando su actividad en la especialidad de playa. En diálogo con Al Toque compartió sus vivencias. 

“Lo tomé como algo mucho más lúdico", recuerda Simone sobre sus inicios.

El riocuartense Lucas Simone camina por las calles de nuestra ciudad pasando desapercibido para la mayoría. Esto, debido a que pocos conocen que fue uno de los representantes que tuvo la ciudad en el mundo de los deportes. Durante un largo tiempo jugó al vóley profesionalmente en Italia, país que posee la liga más poderosa del mundo. Desde Al Toque repasamos con él los principales pasos de su carrera.
La invitación de un amigo mezclada con las tradiciones paternas acercaron a Lucas y el vóley. “Tenía 13 o 14 años, más o menos y me acuerdo que estaba empezando el secundario”, cuenta el riocuartense y narra que un compañero lo invito a acompañarlo y se empezó a entusiasmar. Además, su padre ya había desarrollado la actividad, por lo que el convite reactivó el gen de voleibolista que ya traía en sus venas.
“Lo tomé como algo mucho más lúdico. Me gustaba  y me divertía, así lo sentía en ese momento”, describe Simone sobre las sensaciones de aquellos primeros tiempos, en los cuales el profesionalismo parecía lejano.
El comienzo del camino fue en el Centro 11 y de allí fueron prosiguiendo los ascensos a los distintos peldaños. Primero fue a la capital cordobesa, con solo 16 años, para jugar en Juniors. Luego, llegó el momento de la primera decisión para pegar el salto a nivel nacional. “Yo me estaba preparando para volver a Río Cuarto para seguir jugando al vóley acá y estudiar ingeniería y me llamaron justo de Boca. Ahí decidí aprovechar la oportunidad de seguir en un club importante”, cuenta Simone y aclara que ese fue el primer paso hacia el profesionalismo.
En el club de la Rivera estuvo durante dos años, en los cuales conoció una infraestructura totalmente distinta de la que hay en Córdoba y en nuestra ciudad, sobre esto describe: “Se nota muchísimo la diferencia. En Río Cuarto no hay una cancha exclusiva para el vóley y es difícil encontrar instituciones que lo practiquen. Incluso Córdoba está lejos de Buenos Aires en ese sentido”.
Simone cuenta como en ese momento se produjo la segunda decisión importante de su carrera. “Luego de ese tiempo, estaba como boyando, había jugado una liga nacional, pero era suplente y económicamente tampoco iba a ser muy buena, así que me iba a volver a estudiar. Entonces, un técnico argentino que estaba radicado en Italia que me había visto me propuso irme para allá. Así que bueno, otra vez, cuando tenía todo listo para quedarme acá, decidí irme para Italia”, narra el voleibolista.
Respecto de la experiencia en Italia, el riocuartense comenta que fue rica en todo sentido. “Tenía 19 años, no sabía nada de italiano y tuve que adaptarme, fue impresionante como experiencia”, describe Simone.
En cuanto al nivel profesional Simone llegó para jugar en la ciudad de Cetraro, en la Liga B2 (cuarta división). De allí pasó al Trento en la B1, equipo en el que compartió plantel con Lorenzo Bernardi, elegido mejor jugador del siglo XX por la Federación Internacional de Vóley. “Jugar con él fue una experiencia increíble, él fue el símbolo de la Italia multicampeón con el seleccionado en los 90, equipo al cual comandaba el técnico argentino Julio Velasco, hoy en la selección argentina. La experiencia fue de lo mejor, pero llegó un momento en el que tuve que tomar la decisión de volverme”, dice Simone y manifiesta que las posibilidades deportivas no eran las mejores y la perspectiva económica tampoco, así que tomó la determinación de retornar a Río Cuarto.
Una vez instalado en nuestra ciudad, Simone empezó a buscar la manera de seguir jugando al vóley. Como no encontró una organización importante en el vóley indoor, se inclinó por el de playa. “Yo soy muy autoexigente y también con los demás, como sabía que iba a ser muy difícil poder mancomunar voluntades a nivel de vóley indoor, me pareció que era más fácil jugar en el circuito del beach, en el que somos dos y es más simple comprometerse".


Foto: Al Toque
Redacción Al Toque