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Fútbol - Liga Regional de Río Cuarto - Infanto Juvenil

04-09-2019

De bandera la inclusión

“Matu” es el delantero de la categoría 2011 de Atlético Adelia María. De chiquito fue diagnosticado con TEA (Trastorno del Espectro Autista), pero aún así con 8 años sigue saltando obstáculos y pasó del fútbol al tenis, y viceversa, y del “canalla” al Deportivo Municipal –por un par de entrenamientos - demostrando la inquietud y las ganas que sentimos todos en el descubrimiento de la niñez.

Mateo Palma fue diagnosticado con TEA (Trastorno del Espectro Autista). Juega en la Categoría 2011 de Atlético Adelia María.

El trastorno del espectro autista no es una discapacidad, pero sí afecta a las personas en sus relaciones sociales, comunicacionales y conductuales significativos. Generalmente sucede más en niños que niñas – sin importar nacionalidad, etnia o cultura – y son diagnosticados a los pocos meses de vida.

El autista suele tener complicaciones a la hora de relacionarse, mirar un punto fijo, prestar atención a la persona que le está dirigiendo la palabra y hasta problemas afectivos (normalmente abrazan cuando lo sienten, pero no se dejan abrazar).

El trastorno tiene determinados grados de complicación. Si bien hay algunos niños que tienen dificultades para relacionarse, otros obtienen destrezas superdotadas.

 

Mateo es hijo de Nicolás Palma y Fiamma Vílchez. Juega de delantero en la categoría 2011 del Club Atlético Adelia María desde hace dos años. Fue diagnosticado con autismo a temprana edad y hoy con 8 años rompe las redes y da la vuelta olímpica del torneo de la inclusión.

Este sábado “Matu” visitó la ciudad con su equipo para medirse en el predio “Pablo César Aimar” con Estudiantes.

Previo al duelo, que comenzó a las 14 horas, Mateo cambiado con la indumentaria del “canalla”  listo para saltar a la cancha, se divertía con sus amigos/compañeros.

El delantero de la 2011 imitaba las piruetas de uno de sus amigos. Saltaba desde el banco de suplentes, intentaba colgarse del caño del techo del mismo y caía con alegría hacía el pasto. Una y otra vez.

A pedido de sus profes – Leonardo Franco y Diego Brunelli – se acercó a saludar – no imaginando que sería nota – y con timidez extendió su manito para estrecharla. El contacto fue de milésimas de segundos y “Matu” volvió a salir disparado para continuar con la pirueta.

 

“Nosotros los profes nos enteramos por los padres. Es un chico que se ha integrado muy bien al grupo. Juega de ‘9’, no falta nunca a los entrenamientos y si yo no te digo que tiene autismo vos no te das cuenta”, comenta el profe Franco y agrega: “Es muy lindo para nosotros tener a un chico como Mateo en nuestro grupo. Es muy importante y nos da mucha satisfacción los resultados que obtenemos con él”.

 

Con la inquietud natural de los niños, Mateo lleva dos años practicando deportes. Comenzó fútbol en Atlético Adelia María por el contagio propio de sus compañeritos de escuela, dejó y se inclinó hacia el tenis y en su vuelta al contacto con la redonda fue un par de días a entrenar a Deportivo Municipal. En esta temporada, “Matu” apostó fuerte y se afianza partido tras partido con la camiseta del “canalla”.

 

“Mateo había comenzado en 2018 y le costaba un poco. Dejó y este año volvió a arrancar. Trabaja igual que todos porque recibe un trato igual que el resto. La integración social en los clubes hay que trabajarla y empezar a entender que todos los que vienen y se acercan al club deben tener las mismas oportunidades. Esa es la idea de Atlético Adelia María”, remarca Diego Brunelli.

“Fue un desafío entrenar a Mateo pero todo se basa en el compañerismo. El grupo de compañeritos lo adoptó rápidamente y no se sintió tanto ‘lo que tiene’. Muchos padres también colaboraron en el trabajo que realizamos y hasta nos felicitan por como venimos trabajando. El fútbol transmite cuestiones sociales, involucra muchas cosas del día a día”, agrega el profe.

 

Mateo tiene un bajo nivel de autismo. No sufre en los juegos colectivos, cuando el resultado no es el óptimo, pero si suele frustrarse en los juegos individuales  y en el uno contra uno. Normalmente agacha la cabeza y deja caer un par de lágrimas sobre su cara. Normal para cualquier niño pero a él lo afecta el doble. Al otro día, vuelve a ser el mismo de siempre y afronta cada desafío como uno nuevo.

Algunas dificultades en la lectoescritura hacen que “Matu” sea marcado de cerca en la escuela. Aunque en vez de tomarlo como una estrategia para impedirle cosas, el delantero de Atlético Adelia María hace paredes y convierte casi siempre.

 

“Nosotros queremos marcarlo ahora (sábado), porque muchos no se dan cuenta. Nunca lo comentamos. Los compañeritos no lo saben y ni se dan cuenta de que Mateo tiene autismo, es uno más. Él llega y se va contento de los entrenamientos, es uno más y para nosotros esa es una satisfacción”, relata Franco.

“Chicos con discapacidad hay en un montón de lados. Es por eso que es lindo que se sumen, tengan oportunidades y sean integrados. Ellos disfrutan de la misma manera que todos. Más allá de los resultados, nos encanta verlos felices”, concluye el entrenador de la 2011.

 

En Adelia María, como en muchos otros lugares, hay inclusión. Existe la capacidad de aceptar al otro tal cual es y convivir en armonía dejando de lado las diferencias. La inserción es total, los prejuicios salen perdiendo y los niños como “Matu” hacen un golazo.

 

Foto Al Toque
Redacción Al Toque