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Deportes - Literatura

25-01-2020

Escribir sus propias reglas

* Por Agustín Hurtado

Sexta entrega de las historias y pensamientos de Mardones.

Eran las nueve y pico de la noche cuando Mardones bajó por el ascensor para abrirles a sus invitados. Esta vez, la reunión mensual de ex compañeros de la facultad se hizo en su departamento. La Universidad Nacional de Río Cuarto es para él una segunda casa y le está profundamente agradecido por haber sido la escenografía de una de las mejores etapas de su vida. Está convencido de que asistir a la universidad pública le abrió la cabeza por varios motivos. Uno de ellos es el grupo heterogéneo de amigos que conformó. Gente de lugares distintos y de ámbitos diferentes que compartían algunas visiones de la vida y otras no.

 

En una de las charlas de la velada, Mardones comentó lo inquietos que habían estado sus alumnos ese día. “No pude conseguir que se concentraran nunca, me pasa siempre que está frio y no pueden salir afuera en el recreo”, explicó a sus invitados. Fue allí que Sebastián hizo el comentario que terminaría disparando una nueva investigación en el mundo de los deportes. “Porque no hacés como James Naismith y te inventás un deporte”, dijo su amigo.

 

Mardones no entendió el chiste y su compañero le explicó que se refería a un profesor canadiense que creó el básquet a finales del siglo XIX en Estados Unidos, cuando sus estudiantes tenían la inquietud de buscar una actividad que se pudiera hacer bajo techo. Fue en la ciudad de Springfield, aunque no en la que habita Homero Simpson y su familia “tipo americana”.

Sebastián (hoy periodista deportivo) jugó al básquet durante parte de su niñez y adolescencia, por lo que Mardones no perdió la oportunidad de indagar y comenzó a preguntar, ocupando por un momento el rol de su interlocutor. Así, descubrió que Naismith ubicó dos cestas a una determinada altura (en inglés basquet, de allí el nombre), dividió a sus alumnos en equipos y creó las 13 reglas originales. Algunas de ellas continúan hasta nuestros días.

 

Entre estas están  las más básicas, por ejemplo: la pelota se pasa con una o con dos manos; los brazos o el cuerpo no pueden usarse para sostenerlo; no se puede correr con el balón en las manos, solo están permitidos tres pasos sin hacerlo picar (si se realiza uno más, el equipo pierde la pelota); gana el equipo que más puntos anoté, es decir quién más veces logre encestarlo. En ese momento no existía el concepto de doble, ni el de triple, que se creó a mediados del siglo XX. Una de las reglas más llamativas que fue modificada fue la siete, que decía: “Si cualquiera de los equipos realiza tres faltas consecutivas, se contabilizará una canasta para el equipo oponente (consecutivas significa que durante ese lapso el rival no haya cometido ninguna falta)”.

 

Con el correr de los años fueron cambiando reglas y añadiéndose otras. Por ejemplo, cambió el tiempo de duración de un juego, pasaron de ser dos mitades de 15 minutos a ser cuatro cuartos de diez y se añadieron conceptos que permitieron hacer más fluido el juego, como el tiempo de posesión y la “cancha atrás”. El primero refiere a que cada equipo tiene 24 segundos para lanzar un tiro que toque el aro, sino no lo hace, al pasar ese lapso de tiempo, deberá darle la pelota al otro equipo. Lo mismo ocurrirá si no cruza la mitad de la cancha antes de que pasen los primeros ocho segundos de su posesión. La segunda regla especifica que si uno de los dos cuadros pasó a campo antagónico, ya no puede regresar a su mitad, si lo hace, también pierde la posesión.

 

En ese momento de la charla, otro de sus invitados, Gabriel, decidió intervenir en la charla. “Explicale que en Estados Unidos, los negros, juegan a otra cosa”, remarcó su compañero. Sebastián, con cierta molestia por la interrupción, indicó que entre el básquet que se juega en aquellas tierras y el del resto del mundo hay algunas diferencias reglamentarias y de nivel.  

 

El básquet nació en Estados Unidos y de allí se diseminó por el resto del mundo, por ende, los cambios siempre se produjeron primero allí.  

Así, por ejemplo, fue allí donde se dibujó por primera vez la línea del triple. La misma delimita el valor de las canastas. Todo enceste que se realice en el área comprendida entre el aro y la línea será de dos puntos, mientras que si se hace desde afuera sumará tres. Esta surgió en 1945 de manera oficial, para contrarrestar la supremacía de los hombres altos. Así, los jugadores más bajos tenían chances de anotar desde lejos y su esfuerzo era premiado con un punto más.

 

Justamente, la distancia que hay entre la línea de tres y el aro, es una de las diferencias entre el básquet que se juega en la NBA (liga privada estadounidense) y el del resto del mundo (llamado básquet FIBA, la sigla de la Federación Internacional). En el primero, la distancia es irregular; en las bandas es de 6,70 metros y en la parte frontal alcanza los 7,24 metros. En el segundo la separación es siempre la misma, 6,75 metros (hasta 2010 fue de 6,25).

 

La mayor separación en la NBA no es una cuestión caprichosa y tiene que ver con la espectacularidad que buscan los norteamericanos. Mientras más larga es la distancia entre el aro y la línea de tres, más espacio hay en la zona pintada (1) y más facilidades tiene el atacante para jugar mano a mano con su defensor y poder hacer grandes jugadas.

 

Es allí donde aparece la influencia de la raza negra en el básquet norteamericano. Fueron los pertenecientes a esa porción de la población siempre perseguida, quienes convirtieron a la disciplina en un deporte mucho más entretenido, aportando creatividad y espectacularidad, a través de su capacidad atlética y su manera de sentir las cosas.

 

Para explicárselo mejor a Mardones, su amigo utilizó la figura de Robert Leroy Johnson (2), quién, junto a otros músicos de raza negra, dieron origen y difusión a una nueva manera de entender la música en Estados Unidos. Ellos llevaban el ritmo en la sangre y no necesitaron que les enseñarán a tocar, simplemente innovaron en técnicas y estilos a puro oído. Le dieron a la guitarra, usos que hasta allí nadie había pensado. “En el básquet es igual. Porque hacer una bandeja simple, si se puede hacer una volcada de espalda” (3), remarcó su compañero.       

Esta espectacularidad que le dieron a la disciplina los afroamericanos también trajo consigo diferencias a la hora de lo que significa “caminar” con el balón. En la NBA siempre los árbitros fueron más laxos a la hora de cobrar y se les permite a los protagonistas dar medio paso más.

 

En el básquet FIBA existe lo que se conoce como el “paso cero”, que consiste en no considerar como tal el pie que el jugador tiene en el suelo al recibir el balón o dejar de picarlo. Este cambio se produjo hace poco, en un intento por acercarse a la liga norteamericana. Antes, ese primer contacto con el piso era tenido en cuenta dentro de los tres permitidos.

 

En ese momento de la charla, Mardones vio las caras de los demás invitados y decidió que ya estaba bien de preguntas sobre el básquet. De todas maneras se quedó con las ganas de seguir indagando en la influencia que la raza negra tuvo en el deporte. Sobre todo le llamó la atención la capacidad que tuvieron para obligar a cambiar las reglas. Así como en la música, los descendientes de los esclavos africanos se ganaron un lugar en una sociedad llena de contrastes como la estadounidense  (4).  

 

(1) Se denomina zona pintada a la zona más cercana al aro. Se llama así debido a que, en general, está pintada de un color distinto al resto de la cancha.

(2) Robert Johnson es considerado uno de los padres del blues y el abuelo del rock. Es el primer integrante del club de los 27 (músicos que murieron a esa edad). Desarrolló la técnica slide para tocar la guitarra, que consiste en deslizar sobre las cuerdas, en el traste, un tubo metálico (en un primer momento un cuello de botella) que parece algo así como un dedal más grande. Esa manera de tocar brinda un sonido más sinuoso, con reminiscencias de la música africana, que es tan característico del blues.

(3) Son formas de encestar. La “bandeja” consiste en depositar la pelota sobre el canasto con la palma de la mano hacia arriba, similar a la manera en la que los mozos sostienen una bandeja. Volcada es el nombre que se le da a la acción de introducir el balón sin soltarlo, quedando prácticamente colgado del aro.

(4) Recomendación: para ver un poco más sobre las cuestiones raciales en la NBA observar el documental:  “Celtics-Lakers. Los mejores enemigos”. 

 

>>> Las tribulaciones de Mardones

Anteriores entregas

I – Las tribulaciones de Mardones

II – Mundo ovalado

III – Boxeando con Cortázar

IV – Morder el polvo

V - Filípides lo puso de moda

 

* Periodista