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Deportes - Literatura

18-03-2020

El sueño americano

*Por Agustín Hurtado

Nueva entrega de las historias y pensamientos de Mardones: El béisbol

Un día durante el recreo, a Mardones le llamó la atención la música que estaban escuchando sus alumnos. Cuando se acercó a preguntar, la respuesta lo confundió un poco. “Se llama trap, profe”, le contestaron sus alumnos y al ver su expresión, decidieron explicarle que se trataba de un género derivado del rap, que surgió en el sur de Estados Unidos y se popularizó en Latinoamérica, especialmente en el caribe.

 

El docente, cuyos gustos musicales son algo anticuados (por no decir pasados de moda), tardó en agarrarle la onda. Para tratar de ayudarlo, otro de sus estudiantes intentó hacerle una comparación deportiva. “Es como el béisbol profe. Lo inventaron los yanquis, pero lo juegan mejor los latinos” señaló, e inmediatamente disparó la curiosidad de Mardones, que se fue de los orígenes de la música a los de esta disciplina tan poco conocida en el país.

 

Apenas comenzada su investigación sobre el béisbol, Mardones descubrió que sus alumnos tenían algo de razón. La disciplina como tal nació en Estados Unidos en el siglo XIX. El mito dice que el que lo ideó fue Abner Doubleday en 1939, pero la primera referencia real de las reglas data de 1845 y fue publicado por Alexander Cartwright en Nueva York.

 

Más allá de este origen yanqui,  el deporte tiene raíces tanto europeas, como americanas precolombinas. Hay datos de juegos similares en Alemania y otros países del mal llamado “Viejo Continente” y también entre los pueblos originarios de Latinoamérica. Por ejemplo, en lo que hoy es la isla de Cuba, los españoles registraron un divertimento  llamado batos que tenía algunas similitudes con lo que es el béisbol actual.

 

Justamente, la isla de la revolución, es uno de los países en los que mejor se juega al baseball. Los cubanos son los que más medallas doradas han ganado en los Juegos Olímpicos y más mundiales han obtenido. Ironías del destino, el país que más conflicto le ha generado a Estados Unidos en América Latina durante el siglo pasado, es el que más y mejor ha desarrollado uno de los deportes favoritos de los sobrinos del  “Tío Sam”. Aquí también habría que mencionar a Venezuela, otro territorio que ha dado muy buenos peloteros (como se los conoce a los jugadores de béisbol en Latinoámerica).

 

El béisbol ha sido a lo largo de la historia uno de los puntos de contacto entre Cuba y Estados Unidos. Ámbito de negocios y diplomacia antes de la revolución y territorio de disputas luego de la llegada de Fidel Castro al poder. Desde Enrique Bellán en 1871 a Rusney Castillo en nuestros días, son muchos los nacidos en la isla que han jugado en la liga yanqui (Mayor League Baseball).

 

Antes de la revolución de 1959, la liga estadounidense jugaba encuentros en la isla y las relaciones con la liga cubana eran muy fluidas. Eso duró hasta 1962, cuando Fidel decidió prohibir el deporte profesional. Allí empezaron una serie de disputas que se extendieron hasta el año pasado, cuando la Federación Cubana de Béisbol acordó permitir la participación en la selección de su país de todos aquellos jugadores mayores de 25 años que deseen prestar sus servicios en Estados Unidos.

 

En el medio hubo muchas historias de peloteros cubanos que decidieron salir ilegalmente de la isla para jugar en los Estados Unidos. Lo hicieron, en muchos casos, a través de redes de trata de personas y en condiciones inhumanas. Todavía hoy cargan con el mote de “desertores” y no pueden jugar en su selección, porque el acuerdo de 2019 no los incluye.

 

Según pudo entender Mardones, en el béisbol gana el que más carreras anota a lo largo de las nueve entradas. Carrera se le llama al recorrido que hace el bateador a lo largo de cuatro estaciones (bases) que forman el rectángulo de juego. El pelotero empieza a correr una vez que logró conectar la bola. Si esta es atrapada en el aire o si el defensor luego de tomarla toca al bateador en el recorrido a través de las estaciones, este es eliminado.

 

Mardones se detuvo en esa idea de los bateadores corriendo por seguir con vida en el juego y reemplazó las bases por puertos y el campo de juego por el mar caribe. Pensó en los peloteros cubanos y en las desventuras que pasaron para poder jugar en Estados Unidos. Una especie de reflejo de los migrantes latinos que llegan hacia esas latitudes en busca de un mejor pasar económico. Ese que no tienen en su lugar de origen, en muchos casos, producto de las políticas instrumentadas por el poder central que ejerce (y ha ejercido) el país del norte.

 

Así como la música, el deporte aparece como un elemento central en la cultura humana y permite discutir cuestiones económicas, sociales y políticas. El béisbol resulta un ámbito especial para abordar la relación que ha tenido Estados Unidos con algunos países de Latinoamérica. También permite discutir mucho de la vida política de Cuba desde el inicio de la revolución, además de su mirada sobre el deporte profesional, ese que fue prohibido para evitar la comercialización y el desarrollo de las premisas capitalistas. Pero cuya nulidad atenta contra la posibilidad de muchos de los jugadores de poder trabajar y recibir una parte de lo que la actividad produce y de la cual son la parte fundamental.

 

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Anteriores entregas

I - Las tribulaciones de Mardones

II - Mundo ovalado

III - Boxeando con Cortázar

IV - Morder el polvo

V - Filípides lo puso de moda

VI - Escribir sus propias reglas

VII - Una chantada

VIII - El deporte nacional

IX - Football o fútbol

X - Juegos y juguetes

 

*Periodista