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Fútbol - Asociación Riocuartense de Árbitros

24-03-2020

“Quiero dar una mano, no le tengo miedo al contagio”

Matías Ramos es árbitro nacional y además, enfermero. Ante la crisis sanitaria por la pandemia de coronavirus, fue convocado a cubrir un puesto en el Hospital San Antonio de Padua. “Toda la provincia debe incorporar 700 enfermeros”, indicó.

Ramos dejará por un tiempo el silbato y volverá a ejercer su labor de enfermero ante la pandemia de coronavirus

El pitazo final ya se dio para todo el fútbol argentino. La expansión del coronavirus provocó la suspensión de todas las actividades deportivas hace más de una semana y, posteriormente, la cuarentena obligatoria en todo el país.

 

Matías Ramos es árbitro, perteneciente a la ARAF (Asociación Riocuartense de Árbitros de Fútbol), con una trayectoria de 23 años dirigiendo Liga Regional y Torneos Federales. Ramos también es enfermero, recibido hace un año: “Cuando terminé el secundario empecé la carrera, pero tuve que dejarla porque trabajaba y ya tenía a mi hija, por lo que no me daban los tiempos. Retomé hace cuatro años y pude terminarla en tiempo y forma”, relató en comunicación con Al Toque Deportes.

 

El referí destacó la gravedad de la situación que atraviesa el planeta: “Ningún país del mundo estaba preparado para enfrentar esta pandemia, es muy triste llegar a esta situación”. La crisis sanitaria llevó a Ramos a dejar las tarjetas y el silbato, para colocarse guantes y barbijo.

 

 

- ¿Lo contactaron para que volviera a ejercer ante la situación actual?

 

- La semana pasada me llamó una instructora del Hospital San Antonio de Padua, donde yo había hecho las prácticas de la carrera, diciéndome que necesitaban personal. Me inscribí en la convocatoria y estoy esperando el llamado para empezar. En toda la provincia tienen que incorporar 700 enfermeros, de los cuales Río Cuarto necesita 70.

 

- ¿Tuvo contacto con colegas enfermeros?

 

- Sí, tenemos un grupo de enfermeros con los que cursamos la carrera y nosvamos brindando información. La mayoría ya están trabajando en hospitales de la ciudad. Algunos que no estaban ejerciendo por distintos motivos, ante esta crisis, también se inscribieron.

 

- ¿Qué le genera volver en medio de esta crisis sanitaria?

 

- Es algo que hablé mucho con mi pareja y mis hijos. Ellos están preocupados, me preguntan si estoy seguro de volver a trabajar, que un tiempo más o un tiempo menos es lo mismo. Yo estoy encantado de empezar a ejercer de nuevo, es lo que estudié y para lo que me preparé, el hecho de poder ayudar a otras personas. No tengo miedo de que me vaya a contagiar el virus, al contrario, tengo ganas de participar en esto y dar una mano desde mi lugar.

 

 

Vocación repartida

 

Si bien la enfermería forma parte de la vida de Ramos desde hace años, su labor arbitral no le permitía ejercerla. “Me llamaron para trabajar de varios lados, pero no podía tomar el compromiso. En enfermería no tenés sábado ni domingo libre, los francos te tocan al azar y los horarios son repartidos”, aseguró. Hoy las proridades cambiaron: las camillas no son más para los jugadores lesionados, sino para los pacientes.

 

- ¿Imaginaba el año enfocado en la enfermería, más allá de la pandemia?

 

- Para nada, no me imaginaba esta situación. En agosto del año pasado me convocaron del Consejo Federal para rendir una prueba física y teórica para potenciales contratados. Pasé los exámenes y estaba esperando el llamado para firmar los papeles, pero con esto se frenó todo. Si pudiera, me encantaría ejercer las dos cosas, porque me apasionan. Iba a ver cómo se desarrollaba lo arbitral y qué perspectivas había, sino me abocaba a la enfermería. Lo que sucede es que antes el árbitro se retiraba a los 50 años, pero yo no quiero retirarme a esa edad. Empecé a los 15 y ya tengo 23 años de carrera. Es lindo pero ingrato a la vez. Si querés ser profesional, la rutina es muy estricta. Eso te quita tiempo con la familia y te perdés momentos importantes.

 

 

- ¿En cuál de las dos labores siente que está más presente su vocación?

 

- Creo que encontré la vocación en ambas. En el arbitraje desde el primer día quise hacerlo bien, sino no lo hacía. Me cuido en lo físico, lo alimentario y durante la semana. Con 37 años no podría seguir si no hubiese hecho bien las cosas. Con enfermería, ahora que voy a volver a ejercer, va a ser lo mismo. Trabajás con personas, uno siempre tiene que pensar que puede ser un hijo, un padre o un hermano. Hay que ser empático y ponerse en el lugar del otro. Nos lo inculcaron mucho en la carrera y eso antes no se valoraba.

 

- ¿Cuál es su visión con respecto al futuro de esta situación?

 

- Esto va a ser un golpe muy grande para el mundo y para nuestro país. No imaginábamos una cuarentena cuasi global como la que estamos pasando ahora. Nos cambió el ritmo de vida a todos y creo que nos va a hacer reflexionar en muchos aspectos. Estamos todos en la misma y como sociedad nos tenemos que cuidar como si fuésemos una gran familia.

 

 

Fotos: Al Toque

Redacción Al Toque