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Deportes - Literatura

12-05-2020

El handball es uruguayo "gurí"

*Por Agustín Hurtado

Decimosexta entrega de las historias y pensamientos de Mardones: el handball.

Entre sus raras manías, Mardones tiene una particular admiración por Uruguay. No sabe muy bien el origen de ese sentimiento, pero sí que apareció hace un buen tiempo. Hay cuestiones alrededor del "paisito" que siempre le parecieron míticas. Mucho influye la manera de hablar de sus habitantes, con su resonancia tan especial. Ya sean cosas más solemnes -como "República Oriental del Uruguay"- o hasta el simple "¿Tas loco vo´??" suenan distintas cuando las dicen los uruguayes.

 


Mardones se fue metiendo de chico en la cultura de la "Banda Oriental". Conoció la figura de José Gervasio Artigas a través de los relatos de su padre, leyó sobre la mística charrúa, se devoró los libros de Galeano, se maravilló con la poesía de Zitarrosa, escuchó a NTVG y La Vela Puerca y se divirtió con Agarrate Catalina y otras murgas. Una de las cosas que siempre disfrutó del uruguaye fue su amor propio. Uruguay es como esos petisos que, a sabiendas de su falta de altura, sacan pecho y desarrollan un carácter arrollador. Según elles mismes, son creadores de muchas cosas: el mate, el dulce de leche y hasta Carlos Gardel nació allá. Entre tantas cosas, resulta ser que les orientales tienen argumentos para decirse inventores del handball.

 


Según las primeras investigaciones de Mardones, el handball es más alemán que Angela Merkel. La historia oficial cuenta que en 1892, el profesor de gimnasia Konrad Koch, inventó un juego de características similares al actual balonmano: el “Raffballspied” como forma de entrenamiento para los gimnastas. Pero se considera que el inventor del balonmano moderno fue el profesor germano de educación física Max Heiser, quien jugaba con sus alumnas de Berlín al torball (no confundir con el torball actual, para ciegos, que se juega con una pelota que contiene campanillas). La idea surgió para ocupar los ratos libres de las trabajadoras de la empresa Siemens, pero al no tener unas reglas  claras se acabó olvidando.

 


Cómo la idea no era mala, unos años después, el profesor Carl Schellenz, de la Escuela Normal Alemana de Educación Física de Leipzig, hizo una serie de modificaciones y relanzó el deporte, que se jugaba en un campo de fútbol sin tocar la pelota con los pies. A partir de allí se fue puliendo hasta llegar a la disciplina que se conoce en la actualidad. Es decir, en resumidas cuentas, siete jugadores por lado (seis de campo y el arquero), en un rectángulo de 40 metros de largo y 20 metros de ancho y con dos áreas delimitadas, que sólo pueden ser habitadas por el arquero. Se permiten hasta tres pasos sin hacer picar el balón y el objetivo es hacer más goles que el rival.

 


Pero en el Uruguay se cuenta otra versión del relato. Más o menos por la misma época en la que Schellenz relanzaba el juego del otro lado del Atlántico, un naturalista vegetariano, creaba una disciplina similar en Montevideo. Antonio Valeta, organizó el primer partido del 'Balón', un deporte que se jugaba con la mano, con dos equipos de 11 jugadores, en una cancha de fútbol.

 


El contacto indisoluble que hay entre uruguayes y argentines, hizo que el deporte de Valeta cruzara rápido el Río de La Plata. Así, mientras el handball intentaba pegar en Europa y hacia la solicitud para ingresar en el cronograma de los Juegos Olímpicos de Amsterdam 1928, los del cono sur ya habían disputado varios duelos "internacionales" de 'Balón'.

 


Una de las teorías rioplatenses, es que en el mismo momento en el que Valeta creaba su disciplina había un barco alemán en el puerto de Montevideo. Esos marineros "robaron" la idea y se la llevaron a tierras germanas. Está explicación fue desarticulada por distintos estudioses del campo histórico y deportólogues. En parte porque Schellenz no estuvo en ningún barco que haya viajado a Sudamérica, no pisó ni remotamente el Uruguay y no hay evidencias de que entrará en contacto con esos trabajadores marítimos que anduvieron por las costas rioplatenses.  

 


De todas maneras la polémica siguió durante un tiempo, por lo menos para los uruguayes. Pero dos hechos dieron por zanjada la cuestión en el ámbito internacional. En las olimpiadas de Berlín en 1936, con los nazis en el poder, el handball, todavía de once jugadores, consigue ingresar al programa (el COI y su conocida "cintura política"). A fines de 1941, el 'Balón', que sólo se jugaba en Uruguay y Argentina, desaparece, y poco después falleció su inventor, en 1945.

 


Al analizar la cuestión, Mardones concluyó que fueron dos eventos que se produjeron en el mismo momento y que ambos tenían la misma validez. Su enojo creció al darse cuenta que el hecho de que la teoría alemana se haya impuesto sobre la uruguaya, es otra más de las injusticias que llevan adelante les poderoses. "Siempre lo mismo con estos tipos", empezó a rezongar en voz alta y a caminar por el pasillo de su departamento.

 


De pronto, notó la mirada de su novia, esa que le pone siempre que lo descubre hablando solo. Intentó responderle algo y hacerle notar que su malestar estaba justificado por lo que le habían hecho les alemanes al Uruguay. Pero en ese momento, en su interior sintió la voz grave de un paisano uruguayo que, mate en mano, le decía: "Tranquilo gurí, todo´ sabemo´ que el handball es uruguayo".

 

 

Te pueden interesar: Las anteriores entregas

 

I - Las tribulaciones de Mardones

II - Mundo ovalado

III - Boxeando con Cortázar

IV - Morder el polvo

V - Filípides lo puso de moda

VI - Escribir sus propias reglas

VII - Una chantada

VIII - El deporte nacional

IX - Football o fútbol

X - Juegos y juguetes

XI - El Sueño Americano

XII: Un agujero en la tierra

XIII: El extraño deporte de las escobas

XIV: El gran simulacro

XV: Pelota, paredón y después

 

*Periodista