Deporte motor
Leo Cola completó el Dakar y dejó una huella solidaria en Río Cuarto
El piloto riocuartense Leonardo Cola pasó por los micrófonos de Al Toque Radio y compartió su experiencia tras completar el Dakar 2026 en la categoría Motos, llevando adelante una campaña solidaria que recolectó donaciones para tres entidades de la ciudad.
En su reciente participación en el Rally Dakar, el riocuartense Leonardo Cola logró completar la travesía llevando adelante, junto a su moto, un fin solidario que permitió recaudar donaciones para Ciudad de los Niños, Granja Siquem y la Parroquia San Roque.
En su visita a De Buena Mañana de Verano, por Al Toque Radio, el motociclista describió la exigencia física de la competencia, la relación de confianza con su moto y el valor del acompañamiento familiar en las etapas finales. También confirmó el cierre de su etapa en el rally de motos, enfocándose ahora en disfrutar los logros alcanzados tras años de preparación.

“Muy contento con el resultado y con todo el transitar de la carrera. Fueron muchos kilómetros, y lo disfruté desde el primer día hasta el último, los lugares por donde íbamos pasando, las cosas que íbamos compartiendo con los otros pilotos, así que la experiencia fue muy positiva”, valoró Cola.
Durante la carrera, el motociclista apeló al acompañamiento de sus seguidores para llevar adelante una cruzada solidaria que benefició a tres instituciones de la ciudad, una iniciativa que “surgió en la primera edición que participé del Dakar allá en el 2020. En ese momento estábamos bastante vinculados al Banco de Alimentos y a través de Supermercado Sans pudimos armar que fuera donando, a medida que yo avanzaba kilómetros, litros de leche para el Banco de Alimentos y después el Banco de Alimentos hacía toda la distribución”, recordó.
En esta oportunidad, describió: “Surgió unas semanitas antes de viajar. Empecé a contactar a los que están involucrados en este tema, a la gente de la granja, a la parroquia a través del padre Carlos (Juncos) y obviamente que todos se sumaron inmediatamente a esta campaña. Al principio la gente por ahí no conocía tanto cómo venía el tema, se fue difundiendo y la gente participó, se sumó de muy buena manera. Hubo alrededor de 95 donaciones a título personal y un monto bastante importante. Creo que ayuda a que las entidades puedan seguir adelante con sus actividades y con sus necesidades”.
“Hay muchas entidades que trabajan para los más necesitados y estas son básicamente las que más conozco, las que más contacto tengo a través de la granja y la familia Lagos y a través de Carlos y la parroquia”, explicó sobre la elección de los beneficiarios. Y sobre la iniciativa agregó: “Siempre con las ganas de poder colaborar y aportar el granito de arena como sea. Yo creo que cualquier acción por mínima que parezca, ayuda y suma. Me pareció que era una oportunidad acertada; el Dakar tiene una visibilidad bastante grande, así que lo pudimos armar. Costó al principio buscar la forma de implementarlo, pero se logró”.
“El objetivo era llegar. En mi caso, se fue haciendo más largo con relación a la preparación porque tuve alguna interrupción de no poder competir el año anterior, así que en vez de uno se iban sumando dos, tres años. Es una preparación larga en la parte física, en la parte técnica, en la moto, hacer todas las carreras posibles tanto a nivel local como internacional”, contó sobre lo que implica la previa a la participación en el Dakar.
– ¿Cómo es el vínculo con la moto y cómo se portó?
No hizo renegar para nada. Funcionó a la perfección, no tuvimos inconvenientes. Y sí, es como que se termina ensamblando una sola unidad entre el piloto y la moto. Los dos tienen que llegar a la meta, no sirve que uno solo. El equipo me entregaba la moto todos los días cero kilómetro prácticamente. Eso permite enfocarse en lo que hay que ir haciendo, que es navegar, pilotar y no estar preocupado por la parte mecánica.

– Fue la primera vez que viajó con la familia. ¿Cómo fue esa vivencia?
Es un apoyo muy grande saber que están ahí cerca, acompañando, todos los días poder tener la posibilidad de hablar. Ayuda mucho a lograr el objetivo. Muy contento de haber compartido con ellos. Seguro que son los que más sufren. A nosotros se nos pasan muy rápido las etapas, los kilómetros. Por lo menos a mí se me hizo muy muy rápido.

– ¿Se permite disfrutar del paisaje?
Hay momentos que sí, cuando sabés que no hay riesgo, podés ver los lugares que estás atravesando. Pero la mayoría del tiempo vas como muy concentrado en la navegación, al no conocer el terreno ni la pista, eso implica un riesgo más alto.
– ¿Qué le impactó más de este terreno?
Hay mucha piedra al principio, de todo tipo, tamaño y color; impresionante. Por ahí se asocia el desierto a la arena y a las dunas, pero también tiene piedras.

– ¿Cómo es el vínculo con los otros corredores?
Se va generando un ambiente porque los otros competidores tienen más o menos tu mismo ritmo; vas largando y llegando juntos, compartiendo los reabastecimientos. La verdad que es un ambiente muy ameno porque creo que la carrera es más contra uno mismo que contra el otro. Por lo menos en nuestro nivel, no somos profesionales, no voy a ganar, entonces se da un ambiente más de compañerismo.
– ¿Cómo se viven las etapas maratón y esa jornada sin contacto con el resto?
Ya había tenido una experiencia en febrero, pero esta fue distinta porque se dio la particularidad que era en el medio del desierto, un lugar sin asistencia, sin instalaciones, sin baños; solamente teníamos una carpa, una bolsa de dormir y la ración de comida para ese día. Una experiencia muy grata.

Cola trascendió a nivel local por su acción solidaria; sin embargo, el ambiente del Dakar ya lo había rotulado como “el piloto solidario”. Recordó aquella experiencia de ayuda a un compatriota: “En el 2020, a Kevin Benavides que al año siguiente terminó ganándolo. En la sexta etapa, antes del día de descanso”. El salteño había sufrido un inconveniente en su moto; Cola, que venía detrás, lo remolcó y eso le permitió terminar el especial. “Quedaba el enlace por ruta hasta la capital, Riad. Así que nos quedaron 130 km más para hacer con la soga, de tiro. Le sirvió para hacer etapas y sumar kilómetros en ese Dakar y tener la experiencia para el siguiente”.
En otro tramo de la charla se refirió al esfuerzo físico que implica el desafío: “Un día estuvimos 14 horas, 900 y pico kilómetros. Largamos a las 5 de la mañana y llegamos a las 7 de la tarde al vivac, ininterrumpidas arriba de la moto. Parás para cargar combustible y a subirse de vuelta. Hay que estar bien preparado. Más que nada en los especiales, donde vas compitiendo por tiempo, ahí es donde hay más demanda física. Tenés que involucrar la fuerza, el equilibrio, tratar de no caerte, no perderte. En la parte cronometrada vas cambiando de posición por el terreno: mucho tiempo parado, menos sentado. En los enlaces vas sentado y ahí llevás como un almohadón inflable para hacerlo más confortable. Iba escuchando música y así los kilómetros pasaban más rápido”.
– Cumplido el objetivo de terminar un Dakar… ¿ahora qué se plantea a futuro?
Ahora disfrutarlo. Se hizo un poco más largo de lo que esperábamos, pero se terminó logrando. Ahora no tengo ningún objetivo claro; pensaré este año qué es lo que me motiva. Lo que sí tengo claro es que ya el Rally Moto no, ya lo cerramos. Cerró la etapa de Rally Motos.
– Si tuviese que hacer un balance de todos estos años, los que parecían un fracaso por no llegar, pero reeditaban el objetivo, y este con el anhelo cumplido, ¿qué balance hace?
Muy contento. A lo mejor si no me pasaba todo lo que me pasó, hubiera terminado antes quizá. Pude vivir más experiencias y carreras de las que esperaba. No me hubiera imaginado en 2017 haber logrado dos títulos nacionales y corrido por Marruecos, Emiratos Árabes y tantos lugares”
– ¿Qué cree que lo mantuvo para conseguir su objetivo a pesar de los obstáculos?
Un poco la personalidad de no bajar los brazos nunca. Hubo momentos de replanteo, pero lo pude procesar; el objetivo siempre estuvo allá adelante como un norte marcando y nunca lo abandoné.

Volviendo sobre la acción solidaria que acompañó la travesía, Cola cerró: “Agradecer a la gente que es la protagonista; yo fui solamente un vehículo, pero la gente fue la que puso de su bolsillo. Estando en Arabia sentía ese ambiente de buena vibra y energía, eso ayuda a seguir adelante cuando se complica la etapa”.
Fotos: Al Toque y Archivo
Fuente: Al Toque Radio
Redacción Al Toque
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