Fútbol
El fútbol como forma de lucha por la libertad
La libertad es sagrada, es un concepto maravilloso que ha sido motor de grandes sueños y revoluciones. Lamentablemente, esa idea hoy está prostituida por algunos vivos que se quisieron apropiar de ella y vaciarla de contenido. Justamente, los mismos que hoy levantan la bandera de la libertad, son los que la coartaron en épocas de dictadura y terrorismo de Estado. Son los mismos o sus continuadores. En los años ’70 apelaron a un genocidio para aplicar un plan económico basado en una supuesta “libertad” de mercado, el mismo plan económico que se nos impone hoy, y que, de verdadera libertad, no tiene nada. Políticamente, fue en el marco de la Guerra Fría y de la Doctrina de la Seguridad Nacional bajada desde Washington. Pero en la práctica, quienes más enseñaron a los militares argentinos cómo torturar, matar y desaparecer personas, no fueron los yanquis sino los franceses.
La periodista Marie Monique Robin escribió un libro llamado Escuadrones de la Muerte, la Escuela Francesa, en el que cuenta los pormenores de esa verdadera capacitación en Terrorismo de Estado. Luego se hizo también un documental a partir de ese libro fundamental. Los franceses llegaron a tener una oficina en el edificio del Ministerio de Defensa y sus instructores traían el “know how” de su experiencia en Argelia.
¿Y cuándo había sucedido ese drama? Durante la larguísima guerra de independencia que tuvo que afrontar este pueblo, entre 1954 y 1962. Colonia francesa desde la primera mitad del siglo XIX, Argelia comenzó a levantar temperatura luego de la Segunda Guerra Mundial, cuando comenzó la ola de descolonización en toda África. En las dos guerras mundiales había quedado de manifiesto lo falsa que era esa supuesta superioridad moral europea. Al mismo tiempo, muchos africanos habían luchado por sus metrópolis, aprendiendo las reglas y las estrategias de la guerra. Y, sobre todo, habían visto que esos colonialistas e imperialistas “blancos” no eran invencibles.
En algunos casos, la independencia fue prácticamente acordada, pero en otros, costó sangre, sudor y lágrimas. Fue el caso de Argelia, que pagó un precio muy alto por la libertad. Los pieds noirs (pies negros) eran los franceses que habían nacido en Argelia, quizá hijos y nietos de colonos, con una impronta súper racista y que despreciaban a los “argelinos africanos”. Tenían un brazo armado: la Organisation de l’Armée Secréte (OAS), una organización armada clandestina y terrorista, compuesta por militares renegados y milicianos. Cometieron todo tipo de delitos de lesa humanidad. El teórico de todo esto fue Roger Trinquier, coronel del Ejército Francés, quien delineó las bases de la guerra contrainsurgente y planteó la teoría de la tortura, como forma, no solo de obtener información, sino también de disciplinar a la población civil. Para esto, Trinquier planteaba que la tortura debía tener dos características: primero, ser desproporcionada, como, por ejemplo, torturar hasta la muerte a seis estudiantes secundarios que pedían por el boleto estudiantil, como en el caso de La noche de los Lápices; y segundo, ser generalizada, para fortalecer la sensación de que a cualquiera podría pasarle, de ahí el “no te metás”, el “por algo habrá sido” y de ahí el disciplinamiento social.
A pesar de estas violaciones sistemáticas a los Derechos Humanos, el pueblo argelino no se dio por vencido nunca y luchó con todos los métodos posibles por la libertad. El Frente de Liberación Nacional libró una guerra de independencia heroica, con el apoyo de todo su pueblo. Y en esa lucha, el fútbol estuvo presente.
Por esos años, varios jugadores argelinos brillaban en equipos franceses. El más importante de todos, Rachid Mekhloufi, era delantero y la estrella indiscutida del Saint Etiénne, aquel gran campeón que popularizó el concepto del “fútbol champagne”, junto con el Stade de Reims, el otro gran equipo francés de la época. Pero, además, Mekhloufi era la estrella de la selección francesa, que tenía a otros dos argelinos como pilares: el defensor Mustapha Zitouni y el mediocampista Abdelaziz Ben Tifour, ambos del Mónaco. Otros argelinos de “les bleus” eran: Mohamed Boumezrag (Le Havre), Said Brahimi (Toulouse), Abdelhamid Kermali (Lyon), Abderrahman Bouchouk (Mónaco), Kaddour Bekhloufi (Mónaco)Hassan Cherradi (Olimpique).

Campeones igual
Comenzaba 1958, el año del mundial de Suecia, y Francia era la gran candidata para quedarse con el título. Todos estos jugadores estaban a las puertas de la gloria deportiva, pero la vida les tenía preparada otro tipo de gloria, la de luchar por la independencia de su patria. Secretamente, emisarios del Frente de Liberación Nacional se contactaron con 33 futbolistas de origen argelino en Francia. A todos ellos, los intermediarios les hicieron exactamente la misma pregunta: “¿Estás dispuesto a dejar tu carrera en Francia para representar a Argelia en un equipo del FLN?”. Nueve de ellos, los mencionados, respondieron que sí, y ahí comenzó la preparación clandestina de las fugas. Todas ellas se concretaron entre el 13 y el 14 de abril, en pequeños grupos, pasando primero a Suiza y luego atravesando Los Alpes a Italia y recorrerla toda para llegar por mar a Túnez. Allí, se formó «El Once de la Independencia», una verdadera selección de Argelia antes de que Argelia existiera como un país independiente. Jugaron 90 partidos por todos lados, en China, en Vietnam, en Medio Oriente y por toda África, gritándole al mundo sus ansias de libertad. La FIFA puso el grito en el cielo, amenazó con sancionar a las selecciones que osaran jugar con la selección rebelde, y de hecho, suspendieron a las de Túnez y Libia por la rebeldía. Pero la historia no se puede frenar.
Mekhloufi, Zitouni, Ben Tifour y los otros, sin dudas restaron fuerza a una Francia que estaba destinada a luchar por el título. Finalmente, esa selección perdió en semifinales con el Brasil de Pelé y Garrincha, que terminaría campeón. Pero igualmente, Francia desplegó un fútbol maravilloso, y Just Fontaine fue el goleador del torneo, con 13 goles en solo 6 partidos, récord jamás igualado en los mundiales.
Las estrellas argelinas no fueron campeonas del mundo con Francia. Pero tuvieron un premio mayor: fueron héroes de la independencia de Argelia. En 1962 terminó la guerra y Ahmed Ben Bella fue el primer presidente del flamante país. Oh, casualidad, un ex jugador del Olimpique de Marsella.
Mucho tiempo después vinieron otros jugadores que, teniendo también orígenes argelinos, triunfaron con Francia: Zinedine Zidane (campeón del mundo con Francia en 1998), Karim Benzema (ganador del Balón de Oro), Kylian Mbappé (con raíces argelinas por parte de su madre, campeón del mundo con Francia en 2018), Nabil Fekir (también campeón del mundo con Francia en 2018). Y los actuales integrantes de “les bleus” Rayan Cherki y Maghnes Akliouche. Pero también existen los ejemplos contrarios, los que eligieron jugar este mundial 2026 para Argelia habiendo nacido en Francia: Luca Zidane, arquero e hijo del legendario Zinedine y Riyad Mahrez, la principal figura del equipo que enfrentará a Argentina este 16 de junio en Kansas.
Gráfico: Al Toque
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