Fútbol
Luciano Lollo: volver a casa, con todo lo que el fútbol le dio
Después de una extensa carrera profesional, múltiples títulos y más de dos décadas en el fútbol de AFA, el defensor volvió a ponerse la camiseta de Los Andes de Alejo Ledesma. Lo hizo en su pueblo, en el club donde nació futbolísticamente y llegó a debutar en Primera.
El pasado domingo, en su regreso a la Liga Regional de Fútbol de Canals y con su primera camiseta, la de Los Andes de Alejo Ledesma, Luciano Lollo fue protagonista de la victoria 2-0 ante Pabellón Argentino de Alejandro: marcó de cabeza el primer gol y volvió a compartir la cancha con su hermano Gastón. Pero, sobre todo, volvió a casa.
Hay regresos que tienen que ver con el fútbol y hay otros a los sentimientos. El de Luciano Lollo pertenece definitivamente a la segunda categoría. El domingo, en Alejo Ledesma, la camiseta de Los Andes volvió a tener adentro a aquel chico que alguna vez soñó con ser futbolista y que, con apenas 15 años, debutó en Primera. Solo que esta vez aquel chico regresó convertido en un futbolista que recorrió durante más de dos décadas los escenarios más importantes del fútbol argentino, que jugó finales, que levantó títulos y que vistió las camisetas de algunos de los clubes más importantes del país.

Y el regreso tuvo todos los condimentos posibles. Después de medio año alejado del fútbol competitivo, volvió a jugar oficialmente para Los Andes, compartió la zaga con su hermano Gastón y, en el segundo tiempo, apareció donde tantas veces lo hizo a lo largo de su carrera: en el área rival con un gol de cabeza.
Media hora del segundo tiempo. Centro, salto y cabezazo. Gol de Luciano Lollo. El 1-0 para Los Andes ante Pabellón Argentino de Alejandro. Como si el fútbol hubiera decidido escribirle un pequeño guion perfecto para su regreso. “La verdad que ha sido un día muy emotivo”, reconoció después del partido en diálogo con el periodista local Daniel Gianicco. “Después de tantos años volver al lugar donde me formé, donde fui tan feliz”. Y agregó: “Muchos recuerdos lindos, poder disfrutarlo con mi familia, con mi hermano dentro de la cancha. Ha sido un día muy lindo y bueno, contento por el triunfo”.

Más que un partido
Para cualquiera podía tratarse de la primera fecha del Torneo Clausura “Sergio ‘Belila’ Bufarini”. Para Lollo era mucho más. Era volver al club donde empezó todo, reencontrarse con gente que lo vio crecer, volver a caminar los mismos espacios que alguna vez recorrió como juvenil. Era jugar nuevamente por Los Andes.
Y también era hacerlo junto a Gastón, su hermano mayor. Los dos ya habían compartido cancha cuando eran adolescentes. Ahora, dos décadas y media después, volvieron a formar la misma dupla en la defensa. “Lo hicimos cuando teníamos, creo yo, 14 y él 16 años y hoy volvemos con 41 él y yo con 39”, contó Luciano.
La diferencia es que ahora no hay sueños de llegar al fútbol profesional. El sueño, esta vez, es otro: terminar juntos. “Fue él quien me convenció, Gastón me dijo que eran sus últimos seis meses de jugador y que le encantaría que los termináramos juntos como en nuestros inicios”.
Ahí apareció también otra voz importante: la de su padre. “Mi viejo también me dijo que yo era grande, que ya podía tomar mis decisiones, pero que a él le encantaría vernos nuevamente juntos jugando”.
Y la decisión terminó teniendo todavía más sentido familiar: “La familia hace un tiempo ha tenido una pérdida importante, que ha sido mi abuela, y creo que era un buen momento para que estemos todos cerca y todos juntos”.
Por eso, en este regreso, Los Andes no fue solamente una camiseta. Fue también un punto de encuentro: “El club, más allá de abrirme las puertas, ha hecho que la familia hoy esté nuevamente junta”.
El profesional que volvió a ser uno más
“Tuve un solo entrenamiento con los chicos, que era también para terminar de conocernos. Es más, a algunos estoy aprendiendo los nombres”, contó entre risas. Y explicó: “A veces se hace difícil cuando sos nuevo, cuando ellos no te conocen a vos como sos, pero la verdad que me han recibido de maravilla”.

El nuevo Lollo de Los Andes tiene una función que va mucho más allá de defender: “Hay un grupo hermoso que quiere conseguir algo y yo trato de aportar mi granito de arena desde la humildad, del trabajo, de la seriedad y, obviamente, de lo que uno ha vivido, la experiencia que uno ha tenido, tratar de transmitirla a los más chicos”.
Esa experiencia no es poca cosa. Lollo construyó una carrera profesional de enorme recorrido en el fútbol argentino, con pasos por Belgrano de Córdoba, Arsenal de Sarandí, Racing Club, River Plate, Banfield y Estudiantes de La Plata, entre otros equipos, y fue protagonista de partidos y campeonatos de máxima exigencia.
Ganó títulos, jugó competencias internacionales y fue parte de equipos que disputaron las instancias decisivas del fútbol argentino. Pero el domingo, en Alejo Ledesma, toda esa historia quedó por un rato afuera de la cancha.
La pregunta era inevitable: ¿cómo se vive un partido de Primera en la liga regional después de haber jugado finales y partidos importantes en el fútbol profesional?. La respuesta de Lollo fue sencilla y reveladora: “Uno se sigue sintiendo jugador de fútbol y esas sensaciones siempre van a estar, obviamente, antes de entrar a un partido. Traté de disfrutarlo, de no dejarme llevar por las emociones, pero bueno, a veces es inevitable sentir”.
Un gol para el recuerdo
“El segundo tiempo creo que fue todo nuestro, de principio a fin”, analizó Lollo. “Los controlamos, los tuvimos en un arco”. Y entonces apareció una de las armas que pretende explotar el equipo: “Tenemos buenos pateadores, tenemos buenos cabeceadores, entonces es una herramienta que tenemos que sacarle el mayor provecho posible”.
Uno de esos buenos cabeceadores era justamente él. El centro encontró su cabeza y la pelota terminó en la red. “Este es el primero”, confirmó. Ya había convertido con la camiseta del club, pero no en los 90 minutos: “La última semifinal que jugamos en cancha de Libertad, que perdimos por penales, yo pateé y metí. Fue el único. Después me fui a Córdoba y este es el primero”.
Y entonces apareció una frase que bien podría resumir este regreso: “Siempre hay tiempo”.

“Estuve seis o siete meses alejado de las canchas. Si bien uno seguía entrenando por salud, para mantenerse, no venía teniendo entrenamientos serios”, confesó. “No había tenido rodaje futbolístico y bueno, ha sido el primer partido que me toca jugar. Con el correr de los días, de los partidos, del entrenamiento, uno va a ir sintiéndose mejor”. Y dejó otra frase que habla de su manera de entender esta nueva etapa: “Nada mejor que corregir cosas cuando uno gana, así que estamos bien”.

La gente, el otro gran protagonista
“A la gente, agradecerle. Desde que yo tengo recuerdo ha acompañado siempre al club, lo ha querido más que a uno y eso es lo que uno valora. Volver al club y ver la misma gente, que sigue viniendo, que sigue apoyando, que sigue haciendo cosas para mejorar, eso a uno lo motiva y obviamente le da mucha satisfacción”, subraysubrayó.
El recibimiento: https://www.facebook.com/reel/1471033318434966?locale=es_LA
En un fútbol donde muchas veces los jugadores cambian de camiseta con facilidad, hay historias que todavía conservan el valor de pertenencia. La de Lollo es una de ellas. “Hay que aprovechar y disfrutar de la liga, hay buenos jugadores”, afirmó, y planteó un objetivo que trasciende a Los Andes: “Tratar de hacer por un mejor fútbol, la mejor liga y que la gente pueda venir contenta a la cancha”.
Luciano Lollo no regresó solamente para jugar en Los Andes: regresó para devolver algo de todo lo que el fútbol le dio. Su historia profesional comenzó después de aquel debut en Los Andes, cuando dejó el pequeño pueblo cordobés para buscar su lugar en el fútbol grande.
Y lo encontró. A lo largo de su carrera, Lollo se convirtió en un defensor reconocido del fútbol argentino y fue protagonista en instituciones de enorme peso. Su paso por River Plate quedó especialmente marcado por los títulos obtenidos, mientras que también fue campeón con Racing Club y tuvo una extensa trayectoria en Primera División.
Pero quizás ninguna estadística pueda explicar lo que significó aquel domingo. Porque los títulos, las finales, los estadios llenos y las noches de fútbol profesional forman parte de una historia enorme. Pero hay algo que ninguna estadística puede medir: la emoción de volver al pueblo, al club. Volver a jugar con el hermano, encontrarse con la gente. Y, además, hacerlo marcando un gol.
A los 39 años, Luciano Lollo volvió a ponerse la “rossonera” de Los Andes de Alejo Ledesma, el mismo club donde empezó a soñar. Y el fútbol, que tantas veces lo llevó lejos, esta vez se encargó de traerlo de vuelta a casa.
Entrevista: Daniel Giannico
Fotos: Gentileza Daniel Giannico / Facebook Los Andes / Grupo Periodismo LRFC.
Redacción Al Toque
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