Atletismo
Gabriela Carena y Mundial de Ironman: “Es la carrera y el viaje de mi vida”
La triatleta oriunda de General Levalle viene de consagrarse campeona argentina de Duatlón de Larga Distancia en Hombre de Piedra, Tandil, pero ya tiene la mirada puesta en el Mundial de Ironman que se disputará el 10 de octubre en Hawái. “Es un sueño que tengo hace unos siete años”, aseguró.
Gabriela Carena atraviesa uno de esos momentos que marcan una carrera deportiva. La triatleta oriunda de General Levalle, pero riocuartense por adopción, viene de ganar el Campeonato Argentino de Duatlón de Larga Distancia en Hombre de Piedra, Tandil, y mientras disfruta de un breve descanso activo ya tiene toda su atención puesta en el gran objetivo del año: el Mundial de Ironman de Hawái.
La clasificación llegó en mayo, cuando debutó en la distancia Ironman Full y consiguió el pasaje a una competencia que durante años imaginó. Desde entonces, junto a su entrenador, comenzó a diagramar una preparación específica que tendrá su punto máximo el próximo 10 de octubre.
“Para mí es un sueño. Hace unos siete años que venía soñando con este Mundial en Hawái. La clasificación se dio en mayo, cuando debuté en la distancia de Ironman Full. Después fueron dos semanas de recuperación y desde ahí, con mi entrenador, empezamos a planificar para llegar de la mejor forma”, contó Carena.
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Una preparación de muchas horas e intensidad
Llegar a un Mundial de Ironman requiere mucho más que resistencia. Son meses de entrenamiento, planificación y una exigencia que se incorpora a la rutina cotidiana. Carena explicó que, a diferencia de su preparación anterior, ahora el trabajo tiene una mayor carga de intensidad.
“Viene siendo una preparación de muchas horas. A diferencia del Ironman anterior, estamos trabajando más en zonas bajas pero con mucha distancia, y en este camino estamos trabajando con mucha intensidad. Termina siendo bastante cansador porque es sumar distancia, horas, pero también trabajar en zonas altas y ritmos altos”, detalló.
La prueba que afrontará en Hawái contempla 3.800 metros de natación, 180 kilómetros de ciclismo y, para cerrar, una maratón de 42 kilómetros. Tres disciplinas y más de diez horas de competencia que obligan a cuidar cada detalle.
“La natación fue siempre lo que me costó y me sigue costando. En bicicleta vengo muy bien y corriendo fue mi fuerte. En la maratón y en el ciclismo es donde puedo hacer la diferencia”, explicó.
Carena sabe que la competencia será extrema y que no alcanzará solamente con estar bien físicamente. El viento, los desniveles, la temperatura y la humedad serán factores determinantes.

“Obviamente que primero es pensar en llegar, en cruzar la meta, pero también tengo un objetivo de ir a buscar un buen resultado. Es una carrera tan extrema, muy dura por el circuito, porque hay viento, desnivel, clima, temperatura, humedad. Hay que ser inteligentes y saber regular durante toda la carrera porque van a ser más de diez horas de competencia”, sostuvo.
El desafío de acercarse a las diez horas
En el Mundial convivirán las categorías profesionales y amateurs. La diferencia entre ambas también se refleja en los tiempos de competencia. Mientras la campeona mundial profesional puede completar la prueba en alrededor de ocho horas y media, entre las amateurs los mejores registros pueden rondar las nueve horas y media.
En el caso de Carena, el objetivo está en acercarse a las diez horas.
“De acuerdo a lo que hablamos con mi entrenador, creo que soy una triatleta que puede estar cerca de las diez horas”, afirmó.
Una referencia que dimensiona todavía más el desafío: el promedio de las mujeres que completan la competencia se ubica alrededor de las 13 horas.
Un sueño financiado a pulmón
Detrás de la clasificación y de los entrenamientos hay también otra parte de la historia que muchas veces queda fuera de la competencia: cómo se sostiene económicamente un proyecto de semejante magnitud.
Carena es clara al respecto: todo el viaje y la participación en Hawái son financiados por ella misma.
“La realidad es que es 100% financiado por mí. Lo digo y recalco porque de afuera se cree que me dedico a esto y en realidad es lo contrario. Tengo mi trabajo y lo organizo para poder bancar esto”, explicó.
El sueño no surgió de un día para el otro. La triatleta contó que viene proyectándolo desde hace años, incluso desde el punto de vista económico, para poder darse hoy la posibilidad de competir en el máximo escenario de su disciplina.
“Es un sueño de hace años, entonces lo vengo programando incluso económicamente desde hace muchos años. Hoy me puedo dar ese lujo de no depender de nadie porque realmente es un país complicado para un deporte tan amateur. No hay apoyo desde la parte gubernamental ni marcas”, remarcó.

Entre el trabajo y hasta 20 horas semanales de entrenamiento
La preparación para Hawái también implica una enorme capacidad de organización. Carena debe combinar su actividad laboral con semanas que pueden alcanzar las 15 o 16 horas de entrenamiento y, en algunos períodos, superar las 20.
“Es organizarme, ser ordenada con mis horarios, acostarme temprano por si al otro día puedo arrancar bien temprano, cumplir con el primer turno, después seguir trabajando y ver cómo organizo el día para poder enganchar el segundo turno”, relató.
Ese ritmo también significa resignar parte de la vida cotidiana.
“A veces termina siendo muy rutinario, dejo muchas cosas de lado, pero cuando uno está enfocado, tiene su objetivo, sabe que es así. Nadie me está obligando a hacer esto, lo hago 100% por gusto y pasión propia. Sé que ahora hasta octubre tiene que ser así, y cuando esté fuera de competencia puedo relajarme un poco y disfrutar de otras cosas”, afirmó.
Kilómetros de bicicleta, incluso bajo techo
Una de las mayores exigencias está en la preparación para los 180 kilómetros de ciclismo. Para poder completar esas sesiones de manera segura y específica, buena parte del entrenamiento se realiza en espacios indoor.
“Mi entrenamiento se basa mucho en horas indoor, por una cuestión de seguridad y porque me concentro mucho más. Cuando son trabajos específicos los puedo hacer mejor”, explicó.
Además, ahora cuenta con la posibilidad de utilizar el autódromo, mientras que en la cercanía de la competencia buscará trasladar algunos de esos entrenamientos a la ruta.

“Cerca de competencia trato de buscar alguna ruta segura los fines de semana y poder salir a hacer fondos y demás. Mentalmente, si tengo que hacer cuatro horas indoor, las hago sin problemas”, aseguró.
Hawái, el sueño que está cada vez más cerca
El escenario también le aporta un condimento especial a una competencia que ya es histórica para Carena antes de disputarla. Hawái representa mucho más que el lugar donde se desarrolla el Mundial: es la materialización de un sueño que comenzó hace aproximadamente siete años.
“Dicen, no conozco todavía, pero los que estuvieron ahí dicen que es una isla mágica. Es otra energía la que se siente y sobre todo esa semana previa a la carrera”, contó.
Mientras tanto, Gabriela continúa entrenando y transitando las últimas semanas antes del gran desafío. Después de haber conquistado el título argentino en Tandil, el descanso es apenas una pausa dentro de un camino que tiene una fecha marcada en rojo.
“Es la carrera y el viaje de mi vida. Estoy muy ansiosa porque ya no falta nada”, cerró.
Fotos: redes Gabriela Carena / Archivo
Redacción Al Toque
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