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Pascual Ramírez, el campeón del mundo que nunca dejó de creer

Esperó más de ocho años por una nueva oportunidad en la Selección Argentina. Cuando llegó, no solo cumplió el sueño de jugar un Mundial: volvió de Brasil con la medalla dorada. Detrás de la consagración hay una historia de familia, sacrificio, amistad y resiliencia que convierte su logro en mucho más que un título deportivo.

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A veces los sueños tardan. En algunos casos parecen perderse entre el trabajo, las responsabilidades, los años que pasan y las oportunidades que no llegan. Pero hay personas que siguen insistiendo, convencidas de que el esfuerzo en algún momento encuentra recompensa.

Pascual Ramírez es ejemplo de que esa espera puede llevar al lugar soñado y superarlo: El riocuartense se consagró recientemente campeón del mundo de bochas con la Selección Argentina en Brasil. Sin embargo, lo más emotivo de su historia no estuvo solamente en la final ganada ante Uruguay, sino en todo el camino recorrido para llegar hasta allí.

En 2017 se consagraba en el Panamericano llevado a cabo en Uruguay y en una entrevista concedida a la revista Estadios del Imperio dejaba su próxima meta: “Seguir haciendo las cosas bien para intentar llegar a jugar un mundial”. Ocho años después volvió la citación, lo jugó y, de yapa, lo ganó.

«Pasaron ocho años y algo para cumplir el sueño de jugar un Mundial. Después de ese 2017 no tuve nunca más una convocatoria para la selección, y haber tenido esa posibilidad de participar del Mundial y ganarlo, olvídate que es el mayor logro posible en cualquier deporte», expresó en diálogo con Al Toque Deportes por Al Toque Radio.

Lejos de resignarse durante ese largo período de espera, Ramírez siguió compitiendo y preparándose como si la oportunidad pudiera llegar en cualquier momento: «Aproveché la oportunidad y muy contento», resumió.

Ante la consulta de qué era lo más valioso que se había traído de Brasil, la respuesta fue más allá del logro: «Además de la medalla, fue el grupo hermoso que se armó con Renzo (Farías), Mili (Milagros Pereyra), Nati (Natalia Linardo), José (Gáspari) y con Nené Guzmán, que me acompañó desde Río Cuarto. El primer día que le dije ‘estoy convocado’, me dijo ‘yo te acompaño’, y tal cual fue así. Se organizó en su vida y me acompañó».

La emoción de esas palabras refleja una de las características más profundas del deporte amateur: los logros suelen construirse entre muchos y en la charla surge el nombre de alguien a quien Pascual siente que le debe buena parte de este recorrido: Dante Berardo, ex presidente de la Asociación Riocuartense de Bochas: «Le metió mucha dedicación y esfuerzo para que yo pudiera salir a competir desde 2008 o 2009. Creo que esto también va dedicado a él por todo el esfuerzo y sacrificio que hizo para que yo pudiera aprovechar las oportunidades», dijo del histórico dirigente desaparecido años atrás.

La historia de Ramírez tampoco puede entenderse sin hablar de su familia. Porque antes que campeón del mundo fue un chico que creció entre canchas de bochas: «Vengo de familia: mi abuelo, mi tío, mi papá, mi hermano», recordó a cada uno que vivieron entre “lisas y rayadas”.

Comenzó a jugar a los siete años, dejó momentáneamente la actividad para dedicarse al fútbol (Inferiores de Sportivo Municipal) y regresó a los quince después de sufrir problemas en una rodilla. Desde entonces, nunca volvió a alejarse de las bochas.

A los 38 años, luego de vencer en la final 10 a 3 a Uruguay, alcanzó aquello que define como lo que «todo deportista en cualquier deporte anhela en su vida, que es participar en un Mundial. Tener la posibilidad de debutar en un Mundial y encima ganarlo es algo hermoso».

Sin embargo, lejos de sentirse realizado por completo, como en aquel 2017 cuando ganaba el Panamericano, encuentra motivos para seguir compitiendo: «Me queda pendiente ganar el Individual Argentino. Me esforzaré para poder lograr ese título», aseguró.

«Los argentinos nos adaptamos a cualquier deporte o forma de jugar, y en cada torneo internacional las bochas de Argentina siempre traen una medalla», afirmó y explicó lo que significa competir en una variante bochósfila como Punto Rafa Volo, en la que se jugó el mundial, pero no se practica en Argentina. En nuestro país es el único en el que se compite la modalidad Sudamericana “que nos da la ventaja que usa la misma bocha” dijo, aunque remarcó la necesidad de adaptarse al reglamento y las dimensiones de la cancha.

  • Puede hoy, el mundo de las bochas, ¿colocarlo al lado de Oscar Alfonso y Gino Molayoli?
    Creo que me gané eso que ellos tienen. Tanto esfuerzo que hicieron, estar a la altura de ellos, me siento más que alagado.

Actualmente también ocupa un rol dirigencial en la Asociación Riocuartense de Bochas, una institución que atravesaba momentos difíciles tras el fallecimiento de Berardo: «La asociación se estaba cayendo a pedazos. En dos años arreglamos el techo, pintamos, cambiamos las luces, arreglamos las cloacas. Hemos laburado bastante para que siga creciendo y siga siendo una asociación fuerte a nivel provincial», contó con orgullo.

El tramo más conmovedor de la entrevista llegó al final, y nada tiene que ver con lo deportivo: Después de regresar al país como campeón del mundo, Ramírez esperaba reencontrarse con los suyos. Lo hizo en medio de una caravana organizada por familiares y amigos. «Fue algo muy lindo reencontrarse con mis hijos después de diez días», relató, sin embargo, apenas unas horas más tarde recibió una noticia inesperada. «Llegué el lunes a la tarde y el martes me llegó la notificación de despido y la carta documento. Fue un baldazo de agua fría, pero lo tomé como algo positivo, como que vino para algo mejor».

La frase resume mucho más que una situación laboral. Habla de una manera de enfrentar la vida. Porque mientras la medalla dorada brillaba sobre su pecho, Pascual eligió mirar hacia adelante.

Con la serenidad de quien sabe esperar y volver a empezar, con la humildad de quien no olvidó a quienes estuvieron en el camino y con la convicción de que los sueños, por más que demoren ocho años y medio, siempre encuentran la manera de cumplirse para quienes no dejan de perseguirlos.

Fuente: Al Toque Radio
Fotos: Al Toque
Redacción Al Toque

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