Fútbol
Dos mujeres, dos historias y un nuevo paso en el arbitraje regional
Noelia Tissera y Camila Cardoso debutaron como juezas principales en el fútbol masculino de la Liga Regional de Río Cuarto. Detrás de ese paso hay dos historias diferentes, atravesadas por la pasión, el aprendizaje y la búsqueda de nuevos desafíos.
El último fin de semana marcó un momento especial en las carreras de Noelia Tissera y Camila Cardoso. Ambas debutaron como árbitras principales en el fútbol masculino de la Liga Regional de Río Cuarto, un paso que venían construyendo desde sus respectivos recorridos y que representa mucho más que una designación.
Cardoso, de 25 años e integrante de la Asociación Riocuartense de Árbitros de Fútbol (ARAF), tuvo su estreno en la victoria por 1-0 de Juventud Unida de Coronel Baigorria sobre Fusión, por la penúltima fecha de la Zona Complementación de Primera B. Tissera, de 37 años y perteneciente a la Unidad de Árbitros de Río Cuarto (UARC), hizo lo propio en el triunfo de Talleres de Las Acequias por 2-0 ante Los Incas de Achiras, en la misma jornada y categoría.
Detrás de esos dos partidos hay historias diferentes. Camila encontró el arbitraje mientras estudiaba Educación Física y, en cinco años, fue construyendo una carrera que ahora la impulsa a pensar en los torneos federales. Noelia llegó por invitación de una amiga, en otra etapa de su vida, con dos hijas pequeñas, un trabajo y la necesidad de aprender desde cero un reglamento que, aunque conocía como espectadora, todavía tenía muchos detalles por descubrir.

Camila Cardoso: una escalera de aprendizaje
El camino de Camila comenzó en 2021, cuando tenía 21 años. Mientras estudiaba Educación Física, recibió información sobre distintos cursos y encontró entre ellos el de árbitro de fútbol. La curiosidad y el contacto con conocidos vinculados a la actividad terminaron de convencerla.
“Lo disfruto y me apasiona, en primera medida el deporte en sí y después lo del arbitraje”, contó sobre una decisión que, cinco años después, sigue marcando su presente.
Su primer partido fue en Santa Paula de Carnerillo, como asistente número dos en juveniles. De aquella experiencia conserva una anécdota que refleja los nervios propios de los primeros pasos: “Me cuidaron mucho en esos primeros tiempos. Recuerdo que seguía constantemente los movimientos del árbitro, estaba atenta a él y hasta le hacía espejo cuando levantaba la bandera el otro asistente”, recordó entre risas.

Desde entonces, reconoce que su crecimiento fue mucho más allá de las cuestiones técnicas. También tuvo que fortalecer su carácter para afrontar las protestas y las situaciones de tensión que forman parte del arbitraje.
“Antes era un pollito mojado cada vez que me gritaban o decían algo, ahora ya muestro cierta solidez”, explicó para describir cómo cambió su manera de desenvolverse dentro de una cancha.
Aunque cumplió y continúa cumpliendo funciones como asistente, Cardoso reconoce que su preferencia está en conducir los partidos desde el centro del campo. Por eso, el debut como árbitra principal significó una oportunidad especialmente esperada. “Fueron días de muchas emociones. Si bien ya nos venían hablando sobre el momento, el viernes, cuando salió la designación, hubo mucha ansiedad, nervios y felicidad”, relató.

Los primeros minutos fueron los más difíciles. La tensión inicial fue cediendo a medida que avanzaba el encuentro y pudo disfrutar de una experiencia en la que también valoró el acompañamiento de sus asistentes y la predisposición de ambos equipos, que estaban al tanto de su estreno.
“Hasta que salí de la cancha no caí. Fue como un shock, recién a la noche bajé cargas”, describió.
Lejos de conformarse con lo conseguido, Camila ya piensa en los próximos desafíos. Sus objetivos son concretos y tienen un horizonte cercano: el año próximo deberá rendir el examen de ingreso para poder dirigir en torneos federales.
“Me planteo objetivos a corto plazo. El año que viene tengo que rendir el ingreso para poder dirigir en torneos federales y sería otro logro. Por mi edad, aspiro a grandes sueños, pero voy de a poco”.
Noelia Tissera: vencer los miedos y disfrutar el camino
La historia de Noelia tiene otros tiempos y desafíos. Se acercó al arbitraje por invitación de una amiga y, cuando comenzó, debió afrontar una preparación física y técnica que la llevó a estudiar en profundidad aspectos del reglamento que hasta entonces desconocía.
“Me sumé al arbitraje por una amiga, estaba parada en cuanto a actividad física y me largué a hacer una pretemporada con los árbitros. Me tuve que capacitar bastante en cuanto a reglamento, porque miraba fútbol, pero había muchas cosas finas que no conocía”, recordó.
Como sucede con la mayoría de quienes ingresan a la actividad, sus primeros partidos fueron en divisiones inferiores. En su caso, comenzó en Atlético Sampacho, con los nervios y los temores de quien todavía está aprendiendo a ocupar un lugar de responsabilidad dentro de una cancha.
Sin embargo, su recorrido no estuvo limitado a lo deportivo. Noelia tenía dos hijas pequeñas, un trabajo y otras obligaciones que debía compatibilizar con una actividad que exige preparación, estudio, disponibilidad y compromiso.
“Tuve que reorganizar mi vida una vez vinculada al arbitraje. Tenía a mis dos hijas que eran chiquitas, mi trabajo y otras responsabilidades. La idea era no soltar nada, hacer de madre todo el tiempo, incluso que me acompañen al trabajo de campo que hacía en el curso. En todo momento ellas también fueron parte”, contó.


El comienzo tampoco fue sencillo desde lo emocional. Las dudas sobre su capacidad y el temor a equivocarse la llevaron a considerar, en algún momento, la posibilidad de abandonar.
“Entré en un principio en una etapa de dudas en seguir o dejar. Era muy miedosa y tenía dudas cada vez que me tocaba arbitrar”, reconoció.
Con el tiempo, el aprendizaje y el trabajo personal le permitieron superar algunas de esas barreras. Incluso recurrió al acompañamiento psicológico deportivo de Franco Barreda para animarse a asumir el rol de árbitra principal, una función que hoy puede desempeñar luego de haber desarrollado buena parte de su trayectoria como asistente.
Noelia admite que se siente cómoda trabajando desde la línea de cal, aunque su debut como jueza principal representó una nueva conquista personal.
“Veníamos trabajando desde hace bastante esta posibilidad. En mi caso ya necesitaba algo así por haber dirigido finales del femenino y estar como asistente en torneos superiores. Gracias a Dios esa chance llegó”, expresó.
Sobre el partido, contó que se mantuvo tranquila y que necesitó alrededor de 15 minutos para asimilar la experiencia. Después, logró tomar el control del juego. Al igual que Camila, destacó la colaboración de los protagonistas, que conocían el significado de aquella primera vez.
Su recorrido ya le permitió cumplir varios objetivos: dirigir semifinales y finales del fútbol femenino y ser seleccionada por tabla de mérito para desempeñarse como asistente en torneos Regional Amateur. El estreno en Primera masculina se suma a esa lista de conquistas.
“Por mi edad tengo algunas limitaciones en cuanto a sueños y oportunidades, así que disfruto lo que viene próximo”, señaló, con la mirada puesta en seguir creciendo y aprovechar cada designación.

Abrir el camino para las que vienen
Las experiencias de Cardoso y Tissera también permiten observar el crecimiento de la presencia femenina en el arbitraje regional, aunque ambas coinciden en que todavía queda camino por recorrer.
Noelia estima que alrededor de cinco árbitras participan habitualmente en partidos de Primera masculina, mientras que muchas de las mujeres que se incorporan a la actividad se desempeñan principalmente en el fútbol femenino.
“Es todo un proceso. Me parece que en algún momento no muy lejos vamos a ser más”, proyectó.
Su mensaje para quienes recién comienzan resume buena parte de lo que aprendió durante su trayectoria: esfuerzo, estudio, humildad y capacidad para aceptar las críticas.
“Que se sigan esforzando, que estudien, trabajen y que sepan que este caminito es en equipo, pero al fin de cuentas llegás sola. Mantener la humildad, recibir críticas y construir”, aconsejó.
Camila, por su parte, continúa mirando hacia adelante, con la posibilidad de llegar a los torneos federales como uno de sus próximos objetivos.
Dos edades, dos comienzos y dos maneras de transitar el mismo camino. Para una, el arbitraje llegó mientras proyectaba su futuro profesional; para la otra, se convirtió en un desafío que debió aprender a compatibilizar con la maternidad y las responsabilidades cotidianas. El último fin de semana, ambas compartieron una misma conquista: dar el paso de dirigir como árbitras principales en el fútbol masculino de la Liga Regional de Río Cuarto.
Fotos: Al Toque | Zule Cocco
Redacción Al Toque
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