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Argentina – Paraguay: el primer año del ciclo de Germán Portanova se cierra con un pasaje directo al Mundial 2023 como premio mayor

Este viernes, la selección cierra su participación en el torneo continental, en Armenia, Colombia. Por Ayelén Pujol para La Nación.

Delfina Vettore

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ARMENIA, Colombia.- El 26 de julio de 2021, doce meses atrás, fue la última vez que a Germán Portanova se lo vio de camisa, sweater y campera. El día que asumió como entrenador de la selección argentina femenina posó así vestido en la sede de Viamonte y desde entonces no se quitó más la ropa deportiva del equipo. El aniversario de su primera temporada se cumplió en Colombia, en plena Copa América, donde esta noche a las 21, contra Paraguay y por el tercer puesto, el equipo nacional cerrará su participación con el objetivo que se propuso cumplir: conseguir la clasificación directa a la Copa del Mundo Australia-Nueva Zelanda 2023, sin pasar por el repechaje, una posibilidad que ya tiene asegurada aunque termine cuarto. Cero elegante y todo sport, intentará que su primer periodo de contrato culmine con un equipo que, además de obtener el logro, haya logrado imprimir su identidad.

“Esto es lo más emocionante que me tocó en mi carrera futbolística”, dijo cuando llegó. Pese a que ya tenía un recorrido en el fútbol femenino (había sido campeón con UAI Urquiza en tres oportunidades, en 2014, 2017/2018 y 2018/2019, y también había participado de la Copa Libertadores), pocos conocían su trayectoria. Se definió como un ex jugador: un futbolista del montón, según sus propias palabras. Apareció para ponerle un rostro nuevo a la conducción del seleccionado. Bajo la gestión de Claudio Chiqui Tapia y con el fútbol femenino a cargo de Jorge Barrios, su designación representó una renovación después de 23 años -con algunas interrupciones en el medio- de Carlos Borrello, que hoy acompaña a la delegación como coordinador de selecciones. Cuando llegó sabía que la pregunta recurrente de los periodistas estaría vinculada a la ausencia de Estefanía Banini, que estaba relegada de la selección después de haber manifestado su descontento con el cuerpo técnico anterior. La consulta ya apareció en la primera conferencia de prensa que dio, online en plena pandemia, desde el predio de la AFA.

Se asesoró para responder de la manera más diplomática: desde entonces y ante cada consulta sobre la 10 habló de la importancia de construir un grupo. El grupo, el grupo, el grupo, repitió en cada nota: “Un buen grupo tiene que tener trabajo y humildad en todo sentido. Puedo estar en la selección, puedo salir y no jugar, estar en el banco pero acompañar con humildad. No poner mala cara o un mal gesto si no juego. Más allá de la competencia por un puesto, tiene que haber cordialidad”, dijo. Florencia Bonsegundo y Ruth Bravo, futbolistas que habían respaldado a Banini y que tampoco eran citadas, empezaron a regresar. La primera prueba fue la serie de amistosos contra Brasil, en septiembre de 2021, con derrotas por 3 a 1 y por 4 a 1. Le siguieron la derrota contra México por 6 a 1 y el triunfo ante Chivas de Guadalajara por 2 a 1. Después de empates frente a Colombia -que eliminó al equipo en las semis de esta Copa América- por 0 a 0 y 2 a 2, tocó el turno de jugar en casa: en Córdoba perdió 1 a 0 ante Chile, al que después le ganó en San Luis por el mismo resultado.

La seguidilla de exámenes ya marcó un cambio: Argentina tuvo un calendario, algo que las jugadoras venían reclamando desde hace años. En el medio, el entrenador se mostró activo, también una novedad. Cada fin de semana recorrió las canchas para observar los partidos del campeonato local junto a integrantes de su cuerpo técnico. Visitó los entrenamientos de los equipos para dialogar con entrenadores y entrenadoras, y el proceso se caracterizó por entrenamientos en Ezeiza con lista de convocadas sólo del fútbol local, que asistían a participar de la preparación aunque no hubiera competencia del seleccionado en el medio.

Religioso, en sus redes sociales siempre acompaña las imágenes que sube con mensajes de la Biblia. Su propio librito tiene algunas frases que pueden tomarse como una especie de mandamiento que repite. “Quiero una Argentina protagonista”, sostuvo más de una vez en el camino a esta Copa América. Apoyado por el crecimiento individual de las jugadoras -en la liga local pero también en las convocadas que militan en el exterior- puso manos a la obra en el objetivo central un mes antes del inicio del torneo continental. Argentina nunca antes se había preparado con tanta anticipación.

Banini fue la última en regresar al equipo. Lo hizo para los últimos amistosos contra Chile. En el entorno del DT hay quienes dicen que la convocó “pese a todos y contra todos”. “No somos una selección que puede prescindir de jugadoras”, declaró Portanova en una entrevista con el diario Olé. Eso sí, Banini dejó de ser la capitana -había portado la cinta en el Mundial, en su último torneo con el equipo nacional-. En una charla con Tiempo Argentino contó que él no elige a las capitanas: que esa determinación es del grupo. “Yo puedo decidir, pero si después cuando habla en el vestuario todas miran para otro lado, no sirve. Yo se lo dejo al grupo. La capitana es importante, refleja lo que el entrenador quiere transmitir en el vestuario, espacio que es de las jugadoras”, expresó.

Aquí Banini tampoco recibió la número 10: le tocó el 22. Portanova puede ser un técnico de perfil bajo, pero la arquera Vanina Correa conservó la capitanía y el técnico respetó el número en la camiseta Dalila Ippolito, la heredera del puesto y quien venía utilizando la 10. Gestos.

Para la Copa América armó un plantel con diez jugadoras del fútbol local. Además, del total de citadas también a diez ya las había dirigido en UAI: Agustina Barroso, las arqueras Laurina Oliveros y Solana Pereyra, Miriam Mayorga, Marina Delgado, Daiana Falfán, Romina Núñez, Florencia Bonsegundo, Dalila Ippolito y Mariana Larroquette. Es decir, un número importante de futbolistas que ya conocían su manual de usos y costumbres. En efecto, estas decisiones incluyeron la elección de la joven Falfan, por caso, que tiene 21 años y jugó en un puesto hasta ahora desconocido para ella. Se inclinó por ella, titular por sobre la experimentada Vanesa Santana, que aquí ocupó un lugar entre las suplentes. Y Bravo hizo lo mismo porque el técnico se inclinó por Núñez en la formación inicial.

Después de la derrota contra Brasil, los triunfos contra Perú, Uruguay y Venezuela y la caída ante Colombia en esta Copa, las mayores críticas a Portanova sonaron en la caída en las semifinales -partido que miró desde la platea por estar suspendido- y estuvieron vinculadas a las demoras en ejecutar cambios en la formación. Gabriela Chávez, lateral derecha, estaba amonestada y recibió la segunda amarilla, cuando podría haber salido por dos opciones posibles que el equipo tenía a mano: Julieta Cruz y Marina Delgado. Se le reprochó la demora en la rotación, cuando el cansancio en algunas era evidente. Una vez que las variantes se pusieron en marcha eligió ordenar la defensa y modificar a la centrodelantera (ingresó Jaimes por Larroquette) y no recurrir, por caso, al ingreso de alguien que tuviera la pelota e intentara desequilibrar con gambetas ante una defensa cerrada como Dalila Ippolito. Así y todo, el DT cumplió con su premisa. Había declarado que quería una selección que, las veces que no lograra ser protagonista, eligiera cómo perder. Y que ese camino estuviera signada por buscar siempre. Incluso con 10 jugadoras en campo frente a las locales, Argentina lo hizo.

Justo después de ese partido no habló en la conferencia de prensa por su suspensión. Su ayudante Sebastián Gómez dejó sus explicaciones. A Portanova no le gusta mucho dar entrevistas, pero sabe que le toca y concede. Es medido y respetuoso. Aquí no quiso opinar sobre ninguna futbolista en particular, siempre optó por hacer análisis colectivos.

Este viernes, desde las 21 de Argentina (con transmisión de DirecTV y la TV Pública, y la aplicación Relatores), la Selección definirá si se mete directo en la Copa del Mundo o si tendrá que disputar el repechaje que se hará en Nueva Zelanda, en febrero de 2023, donde diez equipos resolverán los últimos tres cupos para el Mundial. Portanova podrá mañana, entonces sí con el primer ciclo cumplido, hacer su propio balance.

Por Ayelén Pujol para La Nación

Fotos: AFA

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