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Carlos Garro: “Es muy placentero que a uno lo tengan en cuenta a los 75 años”

El “Pájaro” pasó por la redacción de Al Toque Deportes, contó las satisfacciones que le dejó la invitación a la “Carrera de las Estrellas” y repasó parte de su exitosa trayectoria en el automovilismo nacional.

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Semanas atrás, la Fiat Competizione, categoría que acompaña al TC2000, tuvo la interesante iniciativa de organizar en el autódromo “Hermanos Gálvez” de Buenos Aires la “Carrera de las Estrellas”, un evento especial en el que participaron pilotos de diferentes épocas y que marcaron parte de la historia del automovilismo nacional. Por diferentes razones, no todos pudieron estar presentes, pero quien sí lo hizo fue Carlos Alberto “pájaro” Garro, situación que sirvió de excusa para invitarlo a hablar de las sensaciones que le dejó y repasar parte de su extensa trayectoria deportiva.

“La sensación más importante que tuve ese fin de semana fue el recibimiento que me hizo la gente del ambiente y aquellos con quienes compartí pista en algún momento y otros más jóvenes”, comienza a relatar Garro ni bien se prende el grabador.

La charla comenzó por todo lo que le permitió vivir ese evento especial, subiéndose a un auto de carreras después de más de dos décadas: “Fue un reconocimiento humano muy importante. Desde ese punto de vista me vine muy feliz y orgulloso. Me enteré que habían invitado a muchos pilotos de renombre, que la mayoría dijeron que no y yo, pese a mi edad, dije que sí. Que a uno lo tengan en cuenta a los 75 años es muy placentero”, asegura.

Pese a todo, su espíritu competitivo se mantiene intacto y, sin que se le pregunte, también realiza un balance de la carrera: “Desde el punto de vista deportivo no lo analizo demasiado, el sábado me daba cuenta que estaba lerdo, el domingo mejoré y en las últimas tres vueltas llegué a parciales muy parecidos con los pilotos de punta, una décima, que es la diferencia lógica por los años de edad y los años de inactividad, pero me vine contento de manejar un auto rápido”.

Garro habla de los años que llevaba de inactividad y eso nos lleva a un rápido repaso histórico para volver a su última carrera, justamente en el autódromo porteño cuando se corrieron las 84 horas de la República Argentina.
Con motivo de celebrar el 30° aniversario de la Misión Argentina con los Torino a las 84 Horas de Nürburgring, se organizó el evento que se llevó a cabo entre el 23 y el 27 de febrero de 2000 en el circuito 12 del “Coliseo Porteño”.
En esa oportunidad, Garro volvió a la pista para integrar uno de los equipos oficiales de Peugeot, junto a un grupo de pilotos históricos de la marca: Néstor “Nene” García Veiga, Francisco “Paco” Mayorga y Alfredo Pisandelli.

El sólo hecho de poder ponerme el buzo y que prenda, poderse poner un casco, que te den un auto de carreras y que te dejen dar vueltas en el circuito 9 que es el más emblemático de Buenos Aires, a los 75 años, es un orgullo. Con eso estaba totalmente hecho”, remarca al borde de la emoción mientras se reacomoda en la silla.

¿Conserva los buzos de cuando corría?

– Me quedan algunos buzos, ¡me andaban!, pero tienen muchos años y tuve miedo que se rompieran así que le pedí el de (Ignacio) Nacho Julián ¡y me quedaba pintado! Me quedan 3 buzos, los otros los fui prestando. Tengo es el que hizo Peugeot para las 84 horas que es hermoso y también me quedaron 2 cascos.

Se puede empezar a armar el museo…

– Tengo muchas cosas, en alguna oportunidad le ofrecí a la Municipalidad para ponerlo en algún lado, no se dio y están ahí, distribuidos entre mi casa de acá y la del campo y muchas otras cosas fui regalando. En esa época se daban trofeos muy lindos. No tengo todas las fotos que debería fui desprolijo en eso.

Imagino que la de El Gráfico sí

– Debe estar, pero la verdad tendría que ponerme a buscar, no fui prolijo para guardar y archivar cosas en ese tiempo.

Fotografía de Carlos Garro en la redacción.
Carlos «pájaro» Garro rememora su nutrida trayectoria tuerca.

De Villa del Carmen a vecino de Caldara

Carlos Alberto Garro nació en Villa del Carmen, una pequeña población de la provincia de San Luis ubicada casi en el límite con Córdoba, y allí comenzó a manejar: “A los 8 años ya manejaba el auto de mu padre, le ponía almohadones por todos lados para llegar”, recuerda.

Tiempo después, con el fin de que él y sus hermanos tuviesen un colegio cercano, la familia garro se instala en Río Cuarto y comienza más de cerca su vínculo con el automovilismo deportivo: “Cerca de casa estaba el taller de Remigio Caldara. Todas las noches me iba a su taller, él fue el director deportivo de la peña en 1973. Era un tipo que había tenido resultados y conocía el ambiente, me quería mucho y pasaba momentos muy lindos”.

Fotografía de Remigio Caldara y Di Santo conduciendo.
Remigio Caldara al volante, seguido por Di Santo

¿Tenía antecedentes familiares que lo vincularan con el automovilismo?

– Mi padre había corrido 3 0 4 carreras en Ford T, le gustaban los fierros al viejo, de todos modos, el sí no fue fácil, costó que aceptara, lo mío fue más por la rebeldía de la edad.

– Haberlo tenido tan cerca a Caldara en ese momento era como estar en el primer mundo del automovilismo

– Tuve la suerte que cuando él trajo el Mustang para correr un gran premio, salía a asentarlo de noche y me llevaba a mí que tenía unos 16 años.

¿A qué edad empieza a correr?

– A los 15 corrí en un karting prestado en Banda Norte, que fue la primera pista asfaltada en Río Cuarto.

Tocado por la fortuna

Sin embargo, para poder dar el salto a los autos, a Carlos Garro le llevó un tiempo. Y sobre todo, dependió del azar: “Mi viejo me prometió el apoyo económico para correr el día que me recibiera así que estuve estudiando (Contador Público) hasta que me tocó el servicio militar. A los 20, cuando volví, rendí una materia más, me faltaba muy poco para recibirme y fuimos de vacaciones con un amigo a Villa Gesell, y de ahí al casino de Mar del Plata donde tuve la suerte de ganar un montón de plata. Y ahí arranca…”.

Hace una pausa para dar detalles de lo que ocurrió esa madrugada: “A las cuatro de la mañana, con toda la plata arriba, que era mucha, mi amigo me dijo que podíamos ir a dar la vuelta al mundo. ¡Nos alcanzaba para hacer eso a los dos, pero le dije que no sólo no me iba a dar la vuelta al mundo, ‘Mañana me vuelvo a Río Cuarto, me compro un auto de carreras y hasta la tapa de El Grafico no paro’, así que él se quedó, pero yo me vine”, cuenta.

Del Fiat 1500 al equipo oficial Peugeot

“Es algo que yo lo tenía acá (se señala la cabeza) y cuando me encontré con esa plata no lo dude. Me compré el Fiat 1500 que era de (Mario) Geretto, la mejoramos y empezamos a correr el zonal”, cuenta Garro.

La primera carrera a bordo del Fiat fue en Laboulaye y el auto se quedó en la largada. Pero la suerte cambió rápidamente. “Ganamos algunas carreras seguidas y nos quedaba chico, así que la cambiamos por una Fiat 1600, que nos regaló la concesionaria de acá (Río Cuarto), pero era un auto que había quedado desplazado por el Peugeot 504, que era de otra generación”.

El debut con el nuevo auto fue en Tucumán: “Con esa corrimos unas 8 carreras, la última fue en el Zonda y salieron sextos o séptimos, terminaron todos Peugeot adelante y nosotros con el primer Fiat, cuando volví les dije: ´Muchachos con esto no se puede correr más porque no le ganamos a nadie´, así que fuimos a la concesionaria Peugeot y me regalaron un 504 0Km, lo llevé directamente al taller y a las 12 horas estaba totalmente desarmado”, recuerda Garro.

«‘Muchachos con esto no se puede correr más porque no le ganamos a nadie´, así que fuimos a la concesionaria Peugeot y me regalaron un 504 0Km»

Ahí comenzó la relación Garro – Peugeot que se extendió en el tiempo y que aún hoy sigue siendo histórica. El debut fue en el campeonato Argentino en la Vuelta de Capilla del Monte: “Salimos cuarto, para nosotros era todo un triunfo”, asegura.

“La siguiente fue la vuelta del Noroeste, allí gané la primera etapa, salí en Clarín y en todos lados, que era en esa época los medios que servían junto a las radios que transmitían desde el avión. Ahora nos damos cuenta que la TV era el gran faltante”, describe.

“Fue una época bárbara con un gran grupo de gente espectacular que me apoyó acá estuve en el 72 y 73 con la peña”, menciona el “pájaro”.

Carlos Garro en el auto Peugeot.
Carlos Garro y Peugeot, un vínculo indisociable

La campaña de Garro entre 1972 y 1973 en Turismo Nacional tuvo su primer podio en el Autódromo Parque Ciudad de Río Cuarto, el 2 de julio de 1972 por la fecha 7 del torneo, siendo segundo de Mayorga. Su primera victoria fue en la fecha siguiente en Mendoza.

En esa temporada ganó su primer Gran Premio y finalizó tercero en el torneo detrás de Mayorga y Eduardo Rodríguez Canedo.

En 1973 consiguió una nueva victoria y otros 3 podios, siendo séptimo de un torneo que volvió a coronar a “Paco” Mayorga”.

Todos los podios de Garro en 1972 y 1973 en Turismo Nacional

PuestoFechaLugar
7ª (02/07/72)Río Cuarto/Autódromo Parque Ciudad de Río Cuarto
8ª (16/07/72)Mendoza/Circuito El Challao-Cerro de la Gloria
14ª (04 al 10/12/72)XIV Gran Premio de Turismo Nacional/Santa Rosa-Bariloche-C. Rivadavia-Viedma-Santa Rosa
1ª (21/01/73)Jesús María-La Cumbre
11ª (10/07/73)Mendoza/Circuito El Challao
18ª (11/11/73)Viedma/Circuito Luis Piedrabuena
20ª (15 y 16/12/73)20 Hs. de TN/Autódromo Municipal de Bs. As.

“En el 74 me fui a Buenos Aires con el equipo de (Francisco) ´Paco´ Mayorga que era el número 1, no sé si como piloto, pero sí en la relación con Peugeot: el tipo manejaba toda la publicidad de la marca, le dije que no podía seguir corriendo porque no tenía más medios y la peña demasiado había hecho”, comienza contar Garro sobre cómo se fue dando su llegada a la firma del león.

Cuenta que en menos de media hora Mayorga le consiguió la publicidad de vinos Peñaflor y Royal Command, el whisky de Molinos Río de La Plata, dos publicidades “que para la época eran las mejores que había”.

“Ese año no anduvimos bien: con ´Paco´ rompimos como 6 motores. Por primera vez Peugeot arma un equipo, en el Gran Premio del 74 hace una prueba piloto y llevan 6 autos semioficiales y lo gané yo (fue su segundo Gran Premio), ahí fue el espaldarazo para que me nombraran (en la temporada 1975) piloto oficial, teníamos 2 autos de pista y dos de Rally”, explica Garro.

En 1974, Garro fue cuarto en el torneo que quedó en manos de Jorge Raúl Recalde, consiguiendo 1 triunfo y otros dos podios.

Sus podios en la temporada 1974 de Turismo Nacional

PuestoFechaLugar
4ª (31/03/74)Capilla del Monte-San Marcos Sierra
6ª (28/04/74)200 km. Ciudad de Laboulaye/La Carlota
10ª (23/06/74)Autódromo de Salta
20ª (07 al 17/11/74)VI GP de TN/Santa Rosa-Viedma-San Martín de los Andes-Zapala-San Rafael-La Rioja-Carlos Paz

A partir de 1975 se suma al equipo oficial de Peugeot, cumpliendo una campaña formidable en el Turismo Nacional:

TemporadaPosiciónVictoriasPodios
1975Subcampeón54
1976Sexto01
1977Subcampeón06
1978Campeón63
1979Campeón54
1980Octavo10
1981Tercero30
1982 Subcampeón 21
Revista Corsa, 1975.

Paralelamente a su participación en pista lo hacía en el Rally, en una época en la que era más normal que los pilotos se desarrollaran en ambas categorías “aunque no muchos ganábamos en los dos lugares”.

Ese hecho lleva al recuerdo de uno de sus memorables triunfos: el “Desafío de los Valientes”, una prueba que se corrió en el autódromo de Buenos Aires y concluyó en Córdoba, por los caminos de montaña: “Fui segundo de Tito Bessone en el autódromo y gané en Córdoba”, cuenta “pájaro”. La sumatoria de puntos le alcanzó al puntano -y riocuartense por adopción- para quedarse con la victoria.

“Me pude adaptar, siempre dije que es distinto: el Rally tiene mucha improvisación y la pista más matemático”, comenta Garro sobre esa situación.

De todo lo que logró, ¿con qué se queda?

– ¡Los campeonatos Nacionales!

¿Qué significó ganar en Río Cuarto?

– Ganar en Río Cuarto, en tu ciudad es algo muy particular pero es una carrera, el campeonato es de todo un año.

Y la carrera en Brasil ¿Qué lugar ocupa?

– La Carrera de Brasil fue importante por la publicidad que tuvo, pero fue más mediática que deportiva, fue espectacular la presentación del auto (Maverick) que hizo Ford, trajo cuatro pilotos de Fórmula 1 y había invitado a corredores de toda América. De Argentina fuimos cinco. ¡A raíz de esa carrera salí en la tapa de (la revista) 7 Días y fui a almorzar e con Mirta Legrand!

Una carrera que había sido pensada para que la ganase Carlos Pace
El I Torneo Sudamericano fue una carrera especial, organizada por Ford para presentar su nuevo modelo para Brasil, se corrió en dos etapas: la primera en Interlagos; y la segunda, una semana después, en el circuito recientemente inaugurado de Brasilia. Carlos Garro ganó la primera cita y fue escolta del gran candidato, el brasilero Carlos Pace, quien por entonces era uno de los principales referentes de la Fórmula 1. En la suma de los puntos de las dos pruebas, Garro se quedó con un trofeo que había sido pensado para el piloto local.

“Fue una cosa de locos”, afirma el protagonista de esa historia, sonríe y se apresta a justificar tal afirmación: “En la delegación estábamos con Luis Di Palma, al auto lo conocíamos solo por foto hasta que llegó José Carlos Pace con el Maverick a dar una vuelta al autódromo y ahí lo conocí”. Hace un silencio y remata con la anécdota que recorrió el mundo, pero que contada en primera persona es más sabrosa. En realidad, Garro se pone en segunda, atribuye la autoría del hecho al “Loco Luis” como lo llama a Di Palma y sólo se coloca como acompañante de “la locura”: “Nos subimos al auto para verlo, él se sienta en el volante mientras estaban todos los periodistas y el presidente de Ford, yo me senté al lado y me dijo que cierre la puerta ¡y salimos a dar una vuelta! Él dio una vuelta y media, paramos en la otra punta del circuito donde no había nadie, cambiamos y di una y media yo, fue la idea de Luis, yo solo lo acompañé”.

Desde el retiro, ¿se le pasó alguna vez por la mente volver a correr?

– Yo siempre tuve en claro que para volver había que hacerlo bien y sin tirar por la borda todo lo que había hecho. Es difícil retirarse de una actividad que uno realizó con tanta pasión durante tanto tiempo. No es fácil, me costó, siempre decía que era la última carrera y, cuando me invitaban a otra, iba.

¿Lo vivió siempre con la misma pasión?

– Estuve 20 años viviendo del automovilismo y, gracias a Dios, viví bien, pero cuando dije “basta” lo hice. Soy un convencido de qué son las carreras de autos y que si no tenés el mejor auto no ganás por más que sea Mandrake. Y para tener el mejor auto tenés que seguirlo, estar, vivir para el auto y todo el día.

“Esta vez acepté la invitación, pero porque lo pensé desde otro punto de vista, para encontrarme con gente que hacía mucho que no veía. Y me traje cosas increíbles: en un momento estábamos en una rueda, el sábado en el autódromo, y el Tano Pernía, que es ídolo de Boca contó que algunas veces buscaba pretextos para salir 10 minutos antes del entrenamiento para ‘venir a verlo a éste a dar vuelta’ ¡y me señaló a mí!, por poco se me cayeron las lágrimas”, cuenta al borde de la emoción el “pájaro” y agrega: “vino gente a pedirme autógrafos y fotos. Después de 30 años”.

«Esta vez acepté la invitación, pero porque lo pensé desde otro punto de vista, para encontrarme con gente que hacía mucho que no veía».

De no haber sido correrdor, ¿cómo hubiese sido la vida del contador Carlos Garro?

– Seguramente iba a tener el título pero me hubiese dedicado a otra cosa, no me hubiesen tenido encerrado. Siempre anduve mucho, en un tiempo tenía un campo alquilado en Santa Fe y me encantaba ir para allá.

¿Cómo es la vida del ex corredor?

– Emprendí negocios en los que me fue bien: la agencia de viajes, la ganadería, las carnicerías, y hace dos años los chicos me dijeron que me abra, así que soy un desocupado.

Tiene más tiempo para dedicarle al autódromo.

– Como final de mi carrera deportiva del automovilismo sería un sueño poder reinaugurar el autódromo, porque se gastó, pero más allá de lo mucho que trabaja esta comisión, si no se hace con el apoyo del gobierno, el asfalto es muy difícil. El automovilismo es la actividad que más cantidad de gente puede traer a la cuidad, y es gente que vive 3 días en la ciudad.

Y cierra repitiendo eso que sueña. “Viviría un día muy feliz si se pavimentara el autódromo, porque fui participe de eventos muy particulares, el día que debuté en TC2000 había 25 mil personas”.

Quedaron muchos más temas por hablar, recorrer juntos cada uno de los Grandes Premios que ganó, el desafío de los famosos en el que venció a Reuteman, cada una de las presentaciones el Río Cuarto, los títulos zonales…

Pasó más de una hora de anécdotas y relatos, en el Automovil Club lo esperan para una reunión… seguramente habrá oportunidad para seguir repasando la historia de uno de los grandes del automovilismo argentino, puntano de nacimiento, pero un “pájaro” de nido riocuartense.

Fuentes: Automundo, Campeones, El Grafico
Fotos y videos: Al Toque, Pinterest, mavericknahistoria.blogspot.com
Redacción Al Toque

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