Fútbol
Carlos Rosané y un Apertura con nombre propio: “El fútbol pasa y lo humano sigue quedando”
El Pampa y un Apertura con nombre propio: trayectoria, resiliencia y un legado que hoy late en sus nietos
El Torneo Apertura de Primera División A de la Liga Regional de Río Cuarto llevará el nombre de Carlos Alberto Rosané. Ex lateral derecho, entrenador multicampeón y referente humano del fútbol del sur cordobés, el reconocimiento encuentra al pampeano haciendo memoria y, sobre todo, agradeciendo. “Es una satisfacción muy grande, no lo esperaba. Quizá hoy estoy haciendo conciencia de lo que he sembrado”, resume.
Hay homenajes que se explican por estadísticas y otros que se sostienen en el afecto. El de Carlos Rosané parece pertenecer a esta última categoría. “Creo que es un reconocimiento a la persona, el fútbol pasa y lo humano sigue quedando. Lo que tiene valor es el afecto de la gente”, reflexiona, con la voz atravesada por la historia.
Nacido el 12 de noviembre de 1954 en Santa Rosa (La Pampa), su vínculo con la pelota empezó temprano. “Mi primer centro fue en Nueva Chicago, fui a los 13 años. Ahí me pusieron de 4 porque le pegaba bien a la pelota”. De Novena a Séptima en el club porteño, el regreso a su tierra lo encontró en Atlético Santa Rosa, donde “me probaron y no salí más”. Llegó a integrar la selección provincial y tuvo una oportunidad en Vélez, pero una fractura de tibia le puso freno al sueño. “Fue mi primera frustración”, admite.

Se recuperó, volvió y a los 22 años recibió el llamado que cambiaría su destino. Desde Talleres de Córdoba fueron a buscarlo a su casa. “Atendió mi mamá y comencé”, recuerda. Su carrera como lateral derecho lo llevó por clubes como Belgrano de Córdoba, donde tuvo grandes partidos, aunque cuando le piden elegir, no duda: “Siempre elijo Estudiantes de Río Cuarto y Alianza Deportiva de General Cabrera”. En este último fue campeón en 1982; con Estudiantes jugó el Nacional 1985, un mojón histórico.
El recorrido también incluyó pasos por Lavalle de Córdoba, Independiente Dolores, Destroyers de Bolivia y Colegiales de Villa Mercedes. “Jugué en grandes equipos, tuve muy buen nivel personal y me quedo con ese momento como jugador”, sintetiza.
La transición al banco fue natural. “La visión de querer hacer jugar, de enseñar, de transmitir el fútbol que tuve, me hicieron ser entrenador”. Se define apasionado, activo, “más de lo Simeone que de lo Bielsa”, dice entre risas. Y los títulos acompañaron: en Ateneo Vecinos fue campeón en Primera C, B y A; también dirigió a Alianza y a Estudiantes, consolidando una identidad.

Pero la vida lo puso frente a un desafío mucho más profundo que cualquier campeonato. En 2013, tras el fallecimiento de su hija Paola Carolina, asumió la crianza de sus tres nietos. “La vida me dio golpes muy grandes”, confiesa. Desde entonces, Siro, Gino y Vito no sólo llevan su apellido: también su ejemplo.
“Los Rosané nunca dan por perdido nada, ni siquiera la pelota”, afirma. Y describe a cada uno con la mirada de entrenador y abuelo. Siro, mediocampista de Primera en Estudiantes de Río Cuarto, es “el que más técnica tiene, dejó un poco esa garra del apellido pero es el de más calidad”. Gino, lateral izquierdo en Atlético San Basilio, “tiene mucha más garra”. Vito, arquero en las juveniles de Estudiantes, eligió “el puesto más difícil, donde podés estar bien 89 minutos y al que queda tenés un error y quedás marcado”.
Siro no encuentra una sola palabra para definirlo. “Mi abuelo es un pilar desde que nacimos. Estamos muy orgullosos de la persona que es. Siempre la gente nos pregunta cómo está nuestro abuelo, es lo primero que nos dicen”. Gino agrega: “Nos reconocen primero por mi abuelo. Nos exige mucho, siempre nos remarca lo que tenemos que mejorar porque sabe mucho”.

La historia de Vito tiene una anécdota mundialista. “En el Mundial 2024, cuando Chiquito Romero atajó penales en la semifinal con Holanda, dijeron que si atajaba otro más me compraban los guantes y me ponían al arco. Así arranqué”, cuenta. Carlos sonríe y suma: “Estuve a punto de mandarlo a boxeo, porque mi padre fue profesional. Pero después me arrepentí, falta que le arruinen la nariz”, bromea.
Hoy, con un torneo que llevará su nombre, Rosané insiste en mirar más allá del fútbol. “Le doy gracias a Dios porque los tres siguieron en el fútbol, estén sanos, y desde acá los apoyamos siempre”. El Apertura lo homenajeará por su trayectoria. Pero su mayor campeonato, ese que no figura en ninguna tabla, se juega cada día en casa.
Porque como él mismo dice, y acaso esa sea la frase que mejor lo representa: el fútbol pasa. Lo humano, queda.
Ficha técnica – Carlos Alberto Rosané
-Fecha de nacimiento: 12 de noviembre de 1954.
-Lugar de nacimiento: Santa Rosa (La Pampa).
-Trayectoria como jugador: Atlético Santa Rosa, Belgrano de Córdoba, Lavalle de Córdoba, Independiente Dolores de General Cabrera, Alianza Deportiva de General Cabrera (campeón en 1982), Estudiantes de Río Cuarto (jugó en el Nacional 1985), Destroyes de Bolivia y Colegiales de Villa Mercedes.
-Trayectoria como entrenador: Alianza Deportiva de General Cabrera, Ateneo Vecinos de General Cabrera (campeón en Primera C, Primera B y Primera A) y Estudiantes de Río Cuarto.
Producción: Al Toque
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