Atletismo
Convocada a la Selección Argentina, Ana Gerbaudo busca apoyo para cumplir el sueño panamericano
La nadadora riocuartense de 15 años representará al país en el Campeonato Panamericano de Natación de Ibagué, Colombia, entre el 8 y el 12 de julio. Sin sponsors y con un viaje completamente autofinanciado, necesita reunir más de 3.000 dólares y organiza rifas y sorteos para poder competir.
La convocatoria a la Selección Argentina debería ser el premio al esfuerzo de años de entrenamiento. Sin embargo, para la riocuartense Ana Gerbaudo también representa un enorme desafío económico. La joven nadadora fue seleccionada para integrar el equipo nacional que disputará el Campeonato Panamericano de Natación Panam Aquatics, en Ibagué, Colombia, del 8 al 12 de julio, aunque deberá afrontar de manera particular los costos del viaje.
La competencia reunirá a los mejores exponentes juveniles del continente y Ana competirá en la categoría de 14 y 15 años. Su participación será en siete pruebas: 100, 200, 400, 800, 1.500 metros libres y 200 y 400 metros combinados, un programa que refleja su especialización en las pruebas de fondo.
El costo de la delegación asciende a 3.450 dólares por deportista e incluye concentración en Buenos Aires, traslados internacionales y terrestres, alojamiento con pensión completa, seguro médico, indumentaria oficial de la Selección Argentina y todos los gastos de participación en el certamen.
Para poder concretar el viaje, Ana y su familia impulsan distintas iniciativas solidarias. A través de su cuenta de Instagram (@anita_gerbaudo) organiza rifas y sorteos con premios aportados por comerciantes locales y personas que decidieron colaborar con su sueño.
«Venimos entrenando entre dos y cuatro dobles turnos en la semana, estamos bien. En mi caso es casi la misma competencia que vengo trayendo porque hago mucho fondo. Me va bastante bien en 800 y 1.500 libres, pero me veo con posibilidades en todas», expresó la nadadora.
Además, contó cuáles son las sensaciones que vive en cada carrera. «Todo es importante en estas competencias, desde la largada hasta el mantenimiento de la técnica. La largada es el momento de más nervios, cuando estás en el cubo, pero después, cuando tenés la sensación de entrar al agua, se escuchan las burbujas en los oídos y ese es el sonido de la tranquilidad», describió.
La convocatoria a la Selección es también una recompensa a los sacrificios cotidianos. «La principal motivación por hacer este esfuerzo es estar siempre convocada a la Selección. Cuando llega una convocatoria así una ve que el esfuerzo da frutos. No solo el entrenamiento que se ve, sino también el invisible. Hay mucha gente detrás de todo esto, desde mi familia hasta el preparador físico, kinesiólogo y entrenadores. Además se dejan muchas cosas de lado. Es difícil por la edad que tengo, porque muchos amigos empiezan a salir y disfrutar de otras cosas, pero mantengo la disciplina», afirmó.

Su rutina explica el nivel de compromiso. Cada jornada comienza a las cinco de la mañana con el primer entrenamiento, luego asiste al colegio hasta el mediodía, almuerza allí mismo y por la tarde regresa a la pileta. A esa agenda se suman sesiones de gimnasio, psicólogo deportivo y recuperación física. «El descanso es poco, pero cada minuto cuenta como ayuda. Lo bueno es que me acuesto temprano», señaló.
Detrás de ese esfuerzo también está el acompañamiento de su familia. Su padre, Pablo Gerbaudo, reconoció que el aspecto económico suele ser el mayor obstáculo.
«Es muy difícil el acompañamiento en todo sentido. Por sus horarios, sus entrenamientos y ni hablar de la cuestión económica. En esta oportunidad nos costó mucho confirmar el viaje por el costo. Ayudó mucho la fiesta de 15 de Ana, porque recibió muchos regalos direccionados a esto. Nosotros seguimos apoyando para que ella pueda participar y mantenerse en un deporte que es todo a pulmón», explicó.
También destacó la solidaridad que existe dentro de la natación. «Si bien es un deporte individual, la comunidad de la natación está toda en la misma y se colaboran entre todos. Lanzamos una rifa y todos los colegas de Ana colaboran. Hoy nos toca a nosotros, mañana le tocará a otra familia y haremos lo mismo. Es una comunidad que se apoya mutuamente porque es muy difícil la llegada de sponsors y la difusión todavía es escasa», concluyó.
Mientras continúa con la preparación para representar a la Argentina en Colombia, Ana mantiene otro objetivo fuera de la pileta: reunir los fondos necesarios para que el esfuerzo de todos estos años pueda traducirse en una nueva experiencia con la camiseta celeste y blanca.
Redacción Al Toque
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