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El deporte formativo nuevamente en pausa: ¿Se agrava la deserción?

Luego de que los Gobiernos Nacional y Provincial dispongan de nuevas medidas para apaciguar el avance constante por pandemia surge el gran interrogante acerca de la deserción deportiva de los niños ante la falta de competencia a la vista, la desmotivación por la virtualidad y la adopción de nuevas formas de entretenimiento. En época de pandemia hay diferentes puntos de vista y palabras autorizadas para tratar la temática.

Iván Ortega

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El deporte formativo nuevamente en pausa: ¿Se agrava la deserción?

El pasado 30 de abril el Gobierno Nacional dispuso el parate paulatino del deporte amateur y federado, en primera instancia suspendiendo provisoriamente las competencias oficiales, y posteriormente (dos semanas después) la provincia de Córdoba decidió el cierre total de las instituciones y en consecuencia de los entrenamientos presenciales en todas las divisionales habidas. La decisión va acorde a la situación epidemiológica de todo el país, en primer plano lo que sucede en nuestro territorio provincial.

Estas nuevas medidas provocaron que tanto fútbol masculino, como femenino y formativo detengan sus torneos a medio disputar. En el caso del torneo infanto juvenil de Liga Regional de Río Cuarto, sólo experimentó una fecha del campeonato “Edgardo Titarelli”. Y a medias, ya que el sábado 24 de abril estuvo afectado por lluvias en la región.

Está claro que este impedimento a la práctica deportiva se debe a circunstancias sanitarias. Aunque se está privando de uno de los derechos más fundamentales que tiene la Convención sobre los Derechos del Niño. Este tiene un apartado sobre los derechos del niño en el deporte. Entre otras cosas, remarca que los pequeños pueden y deben practicar deportes sin ninguna diferenciación (sexo, raza, condición) y tienen derecho a recibir un entrenamiento, a divertirse y a estar rodeados por personas competentes para poder disfrutar de la práctica deportiva en sus primeros años.

Sin embargo, por diversas causas, entre ellas la de una pandemia mundial, hay una amplia tasa de chicos que a temprana edad se están alejando del deporte. Y a partir de este momento surge un gran problema que genera dolores de cabeza en clubes y formadores, y que viene siendo una constante en el último tiempo: la deserción deportiva.

La problemática no es tema de debate que se inició a partir de la suspensión de la temporada por el coronavirus, aunque sí magnificó la preocupación, ya que ni la virtualidad funciona como alternativa para generar motivación y así mantener “activos” a los más pequeños. Además, la aparición masiva de la tecnología es otra condicionante ante la falta de interés al deporte.

Según un informe que llevó a cabo la Agencia Córdoba Deportes en 2019, el 35 por ciento de los chicos que practican alguna disciplina deportiva desertan entre los 8 y los 12 años. El trabajo de campo se realizó sobre una base de 1.000 niños: 200 en Córdoba capital y 200 en el norte de la provincia, como así también en el sur, el este y el oeste de la provincia.

Este alarmante estadística se puede profundizar si se tienen en cuenta los dos últimos años, desde la llegada de la pandemia en marzo de 2020 hasta la actualidad.

¿Cómo fue la convocatoria presencial cuando hubo aperturas? ¿Qué piensan de la deserción deportiva? Y ¿Qué hacer con los calendarios de competencia? Estas respuestas son expuestas por coordinadores de clubes de categorías infanto juveniles pertenecientes a Liga Regional de Río Cuarto.

Brindan sus opiniones:

  • Sergio Lorenzo, coordinador de Municipal de Adelia María, quien contó con ocho categorías en 2021, cinco divisiones infantiles de 20 chicos en cada plantel y 3 juveniles con 25 adolescentes en cada equipo.
  • Juan Altamirano, miembro de la subcomisión de fútbol infantil de Ateneo Vecinos. La entidad de General Cabrera tuvo bajo sus alas alrededor de 160 chicos, con todas las categorías de la línea A y dos equipos de la línea B (Sub 13 y Sub 15).
  • Daniel Alfonso, coordinador en Los Incas de Achiras. El club tuvo 92 chicos a cargo, con una cantidad de 10-11 en cada equipo de infantiles y de 19-20 en juveniles.
  • Luis Moyano, coordinador de infanto juveniles en Lautaro Roncedo de Alcira Gigena, que contó con 110 jugadores en formativas y sólo no presentó la categoría 2013.

Presencialidad

Sergio Lorenzo (Municipal de Adelia María): Esta zona fue bastante particular, porque en la primera vuelta tuvimos bastante restricciones. Entonces tuvimos que nuclear entrenamientos de campo con un solo profe, y le sumamos una carga semanal en el gimnasio para completar el trabajo. Esto fue en inferiores, en Primera División el grupo fue con más jugadores. Previo al inicio de la competencia, sí hubieron más aperturas, dos semanas antes pudimos entrenar dentro de las condiciones normales que se permiten e incluso pudimos volver a la competencia. Particularmente esas dos semanas que nos dejan entrenar nos dan dos positivos, uno en juveniles y otro en infantiles, y tuvimos que aislar a un gran grupo de gente.

Juan Altamirano (Ateneo Vecinos): Nuestro comienzo de año fue histórico, porque presentamos todas las categorías e incluso llegamos a armar tres divisiones en la línea B. Sumamos una cantidad importante de chicos que son de Cabrera y otros que vinieron de otras localidades. La asistencia siempre fue arriba del 85 por ciento de los chicos cuando todo se abrió, fue una respuesta excelente y el club debió acomodarse a la circunstancia con planificación en su predio. Por suerte estuvimos a la altura y no sufrimos grandes inconvenientes.

Daniel Alfonso (Los Incas): Este año habíamos apostado por un trabajo más integral y teníamos un equipo de profes organizado. Además habíamos logrado una gran convocatoria de chicos que eran de la localidad y otros que venían desde las comunas vecinas. Hay un proyecto que va a formar al chico como persona y luego como jugador de fútbol. En cuanto a presencialidad, se empezaron a arrimar de a poco, mediante consultas de padres; y ya después empezamos de lleno con una gran convocatoria. Nosotros estuvimos manejándonos bien durante el periodo de la pandemia y la apertura a los entrenamientos. Estas últimas semanas que quedaron de entrenamientos no hicimos más nada, por todos los riesgos que había en el pueblo y por la falta de competencia.

Luis Moyano (Lautaro Roncedo): Nuestro caso fue muy positivo en esta temporada. La única salvedad la marcó la 2013, que no pudimos organizarla, pero eso le pasó también a Lutgardis, es decir que dependió del nacimiento de chicos que hubo ese año en la localidad y no por la convocatoria. Estábamos bastante entusiasmados por la cantidad de jugadores que teníamos y con el proyecto que íbamos a llevar adelante. Habíamos arrancado por burbujas en nuestro predio y en la cancha de hockey, entrenando por turnos y bien organizados.  

“En cuanto a presencialidad, se empezaron a arrimar de a poco”, dijo Alfonso, profe en Los Incas de Achiras.

Virtualidad

Sergio Lorenzo: Lo de la virtualidad está bastante acabado. Es muy complicado y no genera motivación. Lo que hacemos es enviar trabajos mediante PDF y se pide alguna evidencia mediante videos para que cumplan con lo que se les envía. Es muy problemático ese tema desde los 13 años para arriba, porque quizá el más chiquito se entusiasma con la novedad y hasta incluso están acompañados por los padres. En adolescentes y mayores es mucho más difícil de captar”

Juan Altamirano: Fue la novedad, pero con el correr de los días y semanas se fue perdiendo la convocatoria. Ahora no es una de las opciones, porque si bien vamos día a día, vemos que esto no va a volver en lo inmediato. En Ateneo se ha decidido darle libertad a los chicos, porque creemos que el corte va a seguir por largo rato. Una vez que haya mejores decisiones y las condiciones mejores vamos a convocar a los chicos a lo presencial. Además hay otro factor que es lo económico, al club le cuesta plata tener actividad, aunque sea virtual, y sin ingresos a la vista; y también al papá le costó, cuando tuvo que pagar los EMAC y comprar botines y otras cosas para volver a los torneos.

“Fue la novedad, pero con el correr de los días y semanas se fue perdiendo la convocatoria”, dijo Altamirano sobre la virtualidad en Ateneo Vecinos.

Daniel Alfonso: No estamos haciendo virtualidad. Primero porque no hay motivación, hay mucho faltante de chicos, y segundo porque se generan gastos, los profes cobran sus sueldos y nosotros como club no contamos con un gran sustento económico para solventar esos gastos.

Luis Moyano: El año pasado hicimos entrenamientos virtuales, pero no llegamos al mes. Los chicos se aburrían. El arranque fue bueno, hubo buena respuesta, pero con el correr de los días ya no había devolución de trabajos. Pasó sobre todo en los más grandes, en los adolescentes, por falta de motivación y porque prefirieron ir a los campitos a jugar.

Deserción deportiva

Sergio Lorenzo: Nosotros veníamos apuntando a armar dos divisionales por categoría, pero cuando arrancó lo presencial vimos una deserción de un 20 por ciento en cada plantel. No obstante, en los más chiquitos sí tuvimos sobrepoblación, con un crecimiento de más del 30 por ciento. Creo que eso se debió a las ganas de jugar que tienen los de menor edad. Ha habido una involución en este tiempo. Nutrir a los planteles superiores va a ser un inconveniente. Quizá las instituciones van a usar de igual manera a chicos juveniles que no hayan tenido la capacitación suficiente, porque la limitante económica es otro factor. Va a haber chicos promovidos para completar planteles, pero por la simple razón de la cantidad y no tanto de la preparación previa que pueden haber tenido. Por la pandemia, por la falta de competencia y por los escasos recursos económicos de las instituciones.

Juan Altamirano: Lo estamos sufriendo constantemente a eso (la deserción). Tenemos chicos de 2008 y 2009 que jugaron un solo partido en cancha grande en un año y medio, y tenemos chicos de 2004 y 2005 que van a terminar su edad formativa y debieran saltar a Primera. Estos últimos, si no les atrae demasiado el fútbol, se van a perder, porque eligen los estudios, la noche y el trabajo. Se van a perder chicos en el camino, y ahí es donde el club debe funcionar como llamador y generar interés, hay que tener al chico convencido de algo tan importante como la actividad deportiva. Lo otro que nos puede salvar es que en los planteles de mayores, en la Reserva hay un límite de edad, es decir que juegan la mayoría de pibes y eso puede ser un incentivo.

Daniel Alfonso: Vamos a tener faltantes por categorías. Los primeros seguramente van a ser los chicos de Rodeo Viejo, Alpa Corral y de otros pueblos que no van a poder llegarse. Va a ser un “volver a empezar” y planificar nuevamente la conformación de cada equipo. Y lo segundo, y que ya nos pasó en el primer tiempo, es que van a tardar en mandarlos porque sigue habiendo riesgos de la pandemia. Vamos a tardar como club en reorganizarnos.

Luis Moyano: Lo que esperamos es que no suceda la deserción. Creo que el chico es bastante futbolero, y cuando haya una fecha prevista para la vuelta va a volver. Si el parate dura hasta agosto o septiembre como dicen, la deserción no se va a notar. Ahora si los chicos deben esperar un año parados, ahí sí vamos a sufrir consecuencias graves. Obviamente no depende de nosotros, ni de Liga, lo de la vuelta, pero somos los que primero estamos pendientes para ver cuándo podemos entrenar. Hoy en día la situación de Gigena no es alentadora, es por eso que hay que esperar el tiempo que sea necesario y después empezar a coordinar esa vuelta.

Calendarios

Sergio Lorenzo: No van a dar los tiempos para que se juegue la temporada que estaba planificada. Incluso esta pandemia nos ha hecho pensar que se debe modificar esa temporada de competencia: creo que el calendario debe ir de agosto a mayo, por las condiciones del tiempo, la apertura que puede llegar a haber desde lo sanitario y con mejor convocatoria en días de verano”

Juan Altamirano: Esta tiene que ser una oportunidad para replantearse la organización de los calendarios. Tiene que haber un mensaje claro desde la Liga, una bajada de línea y que todos generen consenso. Se tiene que terminar la desprolijidad en el armado de los fixtures y la conformación de categorías. Al menos por cinco años debemos seguir una línea de organización, con fixture diagramado y con las responsabilidades cumplidas en tiempo y forma, y esto último corre pura y exclusivamente por los clubes, que tardan en entregar papeles, pagar deudas y hacer trámites.

La postura puesta en voces de algunos de los formadores, que pisaban habitualmente las canchas cada sábado en jornadas de infanto juveniles, ya está desarrollada. Habrá que ver con el paso del tiempo, sin dejar de darle continuidad a la temática, si el fútbol formativo no pierde masivamente chicos y se ve favorecido por la abstinencia de actividad. Lo cierto es que la pandemia no deja nada librado al azar y es el principal condicionante para la vuelta del fútbol amateur.

Redacción Al Toque

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Fecha. Edición N° Edicion . Registro de la Propiedad Intelectual N°09649388