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Gareth Southgate, el arquitecto de la revolución inglesa

Por Marcelino Gasseuy

Marcelino Gasseuy

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Southgate

Desde es que el fútbol atravesó todos los horizontes y se transformó en universal existe una dicotomía histórica en el prestigio futbolístico de Inglaterra. Los inventores tienen el mérito por ser la casa matriz. Su liga es una de las más valoradas del planeta y también, aunque de manera discutida, son campeones del mundo. Después de la consagración de la Copa del Mundo en 1966, las selecciones inglesas han llenado su mochila de frustraciones por no poder explotar el potencial de sus grandes jugadores. Existía la conciencia y el respeto por su pasado, pero no podían construir una identidad.

Tras décadas de no lograr encontrar su propio estilo, todo empezó a cambiar estructuralmente en 2010. Los cambios de paradigma suelen ser complejos, pero Inglaterra se decidió a mirar, de una vez por todas, al futuro y crear una nueva historia. Elaboró un plan maestro. Preocupados por la poca presencia de ingleses en la Premier League desde que en 1995 se aplicara la ley Bosman, los representantes de los clubes se reunieron para evolucionar el sistema de las academias futbolísticas. Comenzaba a darse forma al proyecto bajo los fundamentos del programa ‘El ADN de Inglaterra’.

La transformación ha sido futbolística. La filosofía de juego se divide en cuatro pilares: el juego con pelota, el juego sin posesión, las transiciones y la flexibilidad táctica. Al comienzo de este proyecto, los entrenadores realizaron un proceso exhaustivo, detallado e integrado junto a todas las partes interesadas ​​del fútbol inglés, para establecer las pautas de cómo querían que jueguen los equipos de Inglaterra y cómo pretendían entrenar a los jugadores. Desde entonces, el cuerpo técnico trabaja de forma integrada. El programa se divide en tres etapas: 5-11 años, 12-16 años y 17-21 años.

Pero el proyecto va más allá de lo que sucede en el campo de juego. Al aspecto futbolístico se lo suman tres elementos indispensables. Uno de ellos es la educación, condición inflexible. La Premier League se hace responsable de los programas educativos de los alumnos de 16 a 19 años que estén a tiempo completo en un club. El segundo es el entrenamiento. Hacen cursos para formar y desarrollar a entrenadores, además de para impulsar la creación de un sistema nacional de desarrollo de técnicos para los clubes. Y el tercero es el rendimiento de élite, que es la adhesión a una plataforma en la que se comparte los datos físicos, técnicos, tácticos y psicológicos para tener un control absoluto del jugador y poder comparar con las otras academias los resultados.

El complejo de St. George´s Park, la casa de la Selección de Inglaterra.

Tuvieron que pasar 149 años para que la madre del fútbol mundial tenga su propio hogar. En 2012 la Asociación de Fútbol (FA) decidió que era momento de que las selecciones inglesas dejen de entrenar en las instalaciones del Arsenal o el Manchester United e invirtió más de 100 millones de libras en un complejo deportivo. Nació el complejo St. George’s Park, un lugar exclusivo de entrenamiento que tiene doce canchas, una de las cuales es una réplica exacta del campo de juego de Wembley. Posee salas de recuperación de última generación, con hidroterapia, biomecánica y gimnasios, además de salas para análisis de video, un centro médico y un complejo hotelero administrado por el Grupo Hilton. Contar con un espacio propio favoreció notablemente a la formación de los jugadores. Las estrellas de la selección mayor comparten espacio con los jóvenes, los aconsejan y le transmiten sus experiencias.

El revolucionario proyecto dio sus frutos en la temporada 2017. Los tres leones se coronaron campeones por primera vez en el Mundial Sub 20 y Sub 17, también de la Eurocopa Sub 19 y fueron semifinalistas en la Euro Sub 21. Un año glorioso para las formativas inglesas que empezaba a reflejar la importancia de un proyecto a largo plazo y que permite demostrar que estar en la final de la Eurocopa 2020 no es casualidad.

Jordan Pickford, John Stones, Luke Shaw, Harry Kane, Raheem Sterling, Phil Foden, Jadon Sancho, Reece James, Mason Mount, Dominic Calvert-Lewin hoy brillan la selección que jugará ante Italia la final en Wembley. Todos ellos tienen en común haber formado parte de alguno de los equipos gloriosos de 2017. Una generación que se amoldó al estilo futbolístico que conduce desde 2016 Gareth Southgate, un producto auténtico de las selecciones juveniles inglesas, ya que dirigió tres años al equipo Sub 21 hasta que fue elegido para tomar el puesto tras la intempestiva salida de Sam Allardyce.

El arquero Jordan Pickford fue una de las grandes apuestas de Gareth Southgate.

El técnico, amante de la táctica, ha encontrado lo necesario dentro de una oferta cada vez más escasa por la invasión extranjera en su fútbol. Sabe este ex jugador, sometido a una dura crítica por fallar un penal en Wembley contra Alemania en el Campeonato de Europa de 1996, que la cantera está por detrás. Conformó un equipo cuyo promedio de edad es de 25,2 años. “Es un grupo joven, con equilibrio en términos de experiencia y de carácter“. Para tomar sus determinaciones le ha servido mucho hablar con Pep Guardiola, su gran consejero. “Estoy a tu disposición las 24 horas del día, puedes llamarme todo el día”, le dijo el DT del Manchester City.

Elogiado por la crítica por su manera refinada de vestir. Desde que es el conductor de Inglaterra, la tienda Marks and Spencer, la marca que oficialmente viste a la selección, ha visto incrementar las ventas de sus chalecos porque la sociedad inglesa se ve reflejada en su entrenador. Los analistas sugieren que su estilo de vestir sugiere una sensación de formalidad y control. Pero lo que transmite Gareth Southgate va más allá de la moda.

Cuenta el periodista David Álvarez, en un gran artículo del diario El País, que el camino del proceso que tiene como destino final el partido decisivo ante Italia comenzó en la cancha de básquetbol de St. George’s Park. Ese día el entrenador reunió a sus dirigidos y les obsequió una gorra roja de terciopelo y un libro. Cada gorra tenía bordado un número y mientras Southgate sostenía el suyo con el número 1.071, les dijo: “Muy poca gente tiene la oportunidad de jugar para Inglaterra”. Desde el primer partido internacional ante Escocia en 1872 en total han vestido la casaca inglesa 1.262 jugadores. “Somos parte de la historia de Inglaterra, y hay una historia más larga que solo nosotros. No somos más especiales que ninguno de los que pasaron antes, ni de los que vendrán después”, les explicó el DT.

Harry Kane es el líder y capitán dentro del campo de juego.

El libro que le entregó es Belonging (pertenencia), del ex abogado y ahora coach de rendimiento Owen Eastwood, que ayuda a deportistas y ejecutivos. Una parte de los antepasados del neozelandés son maoríes, y en ellos descubrió el concepto de whakapapa, que traduce como pertenencia, y que apunta a que cada persona es parte de una cadena de gente que va de sus antepasados al futuro.

Según el psicólogo deportivo Michael Caulfield, el estilo de liderazgo de Southgate se basa en “niveles increíbles de confianza entre él, sus jugadores y el personal“. Además de confiar en sus jugadores, es justo, equilibrado y los anima a asumir la responsabilidad de sus propias acciones. Él realmente parece preocuparse por ellos como personas. Y los hace ir más allá del fútbol. El plantel tiene muy claro que su deber es implicarse en la sociedad que les rodea. Inglaterra en bloque hinca la rodilla antes de cada partido en apoyo al movimiento antirracista black lives matter.

El gesto ha provocado más de una crítica entre los sectores más conservadores del país, incluso algunos silbidos en el campo, pero el discurso en el vestuario está muy claro. “Es la obligación de los futbolistas seguir interactuando con la gente en aspectos de igualdad, inclusión e injusticia social”, exclamaba Southgate en una carta abierta publicada antes de la Eurocopa y que tiene como objetivo unir a su país. Harry Kane no ha dudado en llevar el brazalete arco iris en la semana del orgullo gay. Sterling ha denunciado en más de una ocasión el racismo públicamente.

Gareth Southgate no duda en que el fútbol tiene el poder de unir al país. Por eso no dudó en criticar el Brexit, un movimiento que a su juicio ha dividido a Inglaterra entre las personas mayores que sueñan con “algo que ya no está” y los más jóvenes que “quieren viajar por el mundo”. En un documental denunció también un racismo subyacente en algunas campañas a favor del Brexit antes de la votación. “En esta isla tendemos a sobreproteger nuestros valores y tradiciones, como debe ser, pero eso no debería suceder a expensas del progreso”, se lamentó. Y dijo que una de las razones por las que siente que los jóvenes se involucrarían con la selección de Inglaterra es porque es tan diversa como la Inglaterra moderna.

El pueblo inglés volvió a soñar gracias al gran presente de su selección.

De la mano de Garteh Southgate, el DT que estuvo 20 años sin escuchar ‘Three Lions’ – el himno oficial de la selección de fútbol que nació en la Euro 1996 y que en sus estrofas dice “treinta años de dolor, nunca me impidieron soñar” -, las nuevas generaciones abren las esperanzas para poner a Inglaterra en el primer plano del fútbol mundial. La Eurocopa 2020 es el sueño para celebrar después de 55 años y a la vez el trampolín que les permita deslumbrar al planeta dos años después, cuando se juegue el Mundial de Qatar 2022.

Este artículo es fruto del trabajo autogestionado de Al Toque Deportes. Estamos preparando un modelo para que nos acompañes y estemos cada día más cerca.

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