Efemérides
Germán Rivera: “Este partido es una revancha para toda la gente. Estudiantes se merece el paso por Primera División”
Once años después de aquella final marcada por la polémica y la impotencia deportiva, Estudiantes vuelve a cruzarse con Deportivo Madryn en un duelo que define un ascenso. Para Germán Rivera, capitán del equipo “celeste” en aquel traumático 2014, la oportunidad tiene un sabor especial: “Es una herida que tengo, no por el resultado sino por el cómo. Este partido es una revancha para toda la gente”.
Este domingo desde las 17 horas Estudiantes juega la revancha de la final del Reducido por el segundo ascenso a Liga Profesional. Será en cancha de Deportivo Madryn, donde intentará hacer valer el 2-0 que consiguió en la ida y quedarse con la gloria.
Facundo Tello será el juez principal del partido que también contará con VAR y estará a cargo del árbitro Nicolás Lamolina.
La final, por historia y contexto, inevitablemente reaviva lo ocurrido en junio de 2014.
“Celestes” y “aurinegros” ya se vieron las caras en otras oportunidades militando la Primera Nacional, aunque es la primera vez que lo hacen en una final por el ascenso a Liga Profesional. Este hecho rememoró lo ocurrido hace 11 años atrás, cuando en junio de 2014 protagonizaron la final por el ascenso desde el desaparecido Argentino B al Argentino A.
En aquel entonces, el equipo conducido por Ricardo Dillon ganó la ida, 1-0, jugada en Río Cuarto gracias al tanto de Germán Rivera.


En la revancha todo se desnaturalizó y bajo un contexto de mucha polémica arbitral perdió 4-0 y vio esfumado su sueño de ascenso. Parolari, de penal, Michelena, Domini y Bordaberry hicieron los goles del “aurinegro” en una jornada que se vio tristemente opacada por la labor de la terna arbitral que encabezó a Darío López, de la Liga de Arrecífes.
Este domingo buscará que la historia sea otra, y que este equipo de Iván Delfino represente la revancha de todos aquellos que lo intentaron y no pudieron.
Germán Rivera, capitán de aquella final polémica del 2014, donde el “celeste” perdió ante Deportivo Madryn en el ascenso al Argentino A dejó su parecer sobre la final que se aproxima por el salto a Liga Profesional. Rememoró cómo fueron perjudicados en la Patagonia y deseó que el destino sea otro.

“En nuestro hotel se acercaron los hermanos Sastre, que ya eran dirigentes de Madryn; en los entrenamientos que sumamos allá no pudimos terminarlos porque la barra nos visitó y apretó. Incluso los periodistas e hinchas que se llegaron la pasaron mal. Ya se veía que la mano iba a ser brava”.
La tarde del partido confirmó esos presagios. Con la terna arbitral encabezada por Darío López, de la Liga de Arrecifes, el juego se desnaturalizó por completo.
“Lo jugamos con mucha impotencia. Desde los alcanzapelotas hasta los protagonistas nos la hicieron pasar mal. A los 10 minutos empezaron a perjudicarnos con un penal que no fue, las expulsiones a Jaime y Gigena, y el golpe de puño del camillero de Madryn a Dillon. Nos hicieron sentir el rigor, pero por medio de algo muy injusto”.
El 4-0 final dejó a Estudiantes sin ascenso, pero dejó también una huella profunda. Una de esas que solo una nueva oportunidad puede empezar a sanar.
La final actual y un clima diferente
Para Rivera, lo visto en la ida de 2024 fue un alivio, sobre todo en lo arbitral:
“Me senté a ver el partido sabiendo que Estudiantes estaba bien, con un gran árbitro que dirigió la final y gracias a Dios todo salió bien. Fue un justo resultado, una buena diferencia, y esperemos que en esta revancha pase lo mejor”.
El ex capitán sostiene que el 2-0 obtenido en Río Cuarto fue “la diferencia necesaria” para viajar a Madryn con merecido optimismo. Pero también entiende que la dimensión emocional de este cruce excede lo estrictamente deportivo.
“Este partido es una revancha para toda la gente. Estudiantes se merece el paso por Primera División por todo el trabajo que viene haciendo. Siempre fue protagonista desde que está en Primera Nacional”.
La vida después del fútbol

Rivera también habló de su retiro, ocurrido hace cuatro años con la camiseta de Juventud Unida de Río Cuarto.
“Postpandemia me retiré estando bien físicamente pero cansado de tanto entrenamiento y fines de semana ocupados. Ahora trabajo como asesor de seguros y me sigo capacitando; es una meta en la vida. En cuanto al fútbol, juego los sábados en Liga de Profesionales con un grupo de ex jugadores para disfrutar y relajar un poco”.
Una final con historia, heridas y esperanza
El cruce entre Estudiantes y Madryn, esta vez por el ascenso a la máxima categoría, no es solo un partido: es un capítulo que conecta generaciones. Impacta en quienes estuvieron en 2014, en quienes crecieron escuchando esa historia y en quienes hoy defienden los colores “celestes”.
Rivera lo sabe mejor que nadie: el fútbol casi nunca ofrece revancha, pero cuando lo hace, es imposible no sentir que algo más profundo está en juego.
Este domingo, el destino vuelve a poner a Estudiantes frente al mismo rival, en la misma ciudad, por otro ascenso. Y para muchos, incluida aquella vieja camada liderada por su capitán, esta vez el final merece ser distinto.
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Redacción Al Toque
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