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Gino Molayoli tendrá su calle: Río Cuarto homenajea a una leyenda de las bochas

El Concejo Deliberante aprobó la ordenanza que designa con el nombre del emblemático bochófilo a un pasaje del sector oeste de la ciudad. El reconocimiento perpetúa la memoria de quien marcó una época en las bochas argentinas y fue considerado uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.

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Río Cuarto volverá a rendir homenaje a uno de los deportistas más importantes de su historia. El Concejo Deliberante aprobó la ordenanza que designa con el nombre de «Gino Osvaldo Molayoli» a un pasaje público ubicado en el sector oeste de la ciudad, en reconocimiento a una trayectoria que dejó una huella imborrable en las bochas a nivel local, nacional e internacional.

Conocido popularmente como el «Pibe» y apodado el «Maradona de las bochas», Molayoli nació en Río Cuarto el 11 de septiembre de 1931 y falleció el 29 de abril de 2011. Su carrera deportiva lo convirtió en un verdadero emblema de la disciplina y en uno de los máximos referentes que dio el deporte riocuartense.

Su impresionante palmarés habla por sí solo. Entre las numerosas distinciones que recibió sobresale el Olimpia de Plata de bochas, galardón que lo ubicó entre los grandes exponentes del deporte argentino, además de haber sido elegido Jugador del Siglo de la disciplina en 2002.


Todos sus títulos:

  • Campeón provincial: 21 veces (Individual en 1954, 1955, 1956 y 1965. Parejas en 1964, 1965, 1967 y 1970. Tríos: 1950, 1955, 1961, 1962, 1963, 1964, 1965, 1967, 1968, 1970, 1972, 1973 y 1974)
  • Campeón argentino: 16 veces (Individual en 1955, 1956, 1957, 1958, 1960 y 1961. Parejas en 1966 y 1969. Tríos en 1955, 1956, 1957, 1967, 1970, 1971, 1972, 1973 y 1974)
  • Campeón sudamericano: 16 veces (Individual en 1956, 1960, 1964, 1970 y 1974. Parejas en 1956, 1962, 1964, 1972 y 1974. Tríos en 1956, 1962, 1964, 1970, 1972 y 1974)
  • Campeón mundial: 3 veces en 1957 (Individual, por Parejas y por Tríos).
  • Torneo de la Ciudad de Río Cuarto: campeón 11 años de manera consecutiva.
  • Olimpia de Plata en 1971.
  • Jugador del Siglo en 2002.

La figura de Molayoli ya había recibido un importante reconocimiento en 2018, cuando su familia entregó en custodia a la Municipalidad de Río Cuarto gran parte de su legado deportivo: trofeos, medallas, copas, fotografías, pergaminos y otros objetos que forman parte del patrimonio histórico de la ciudad.

Molayoli en su hogar, rodeado de halagos, mirando el Olimpia de Plata.

Con esta decisión, Río Cuarto inmortaliza el nombre de Gino Molayoli en una de sus calles y reafirma el valor de quienes trascendieron las fronteras locales a través del deporte, dejando un legado que continúa siendo motivo de orgullo para las nuevas generaciones.

Molayoli por Molayoli, en una vieja nota en la revista Contragolpe

Hablar de la historia del deporte de Río Cuarto puede llevarnos a varios nombres, siendo uno de los más importantes –sin lugar a dudas- el de Gino Osvaldo Molayoli. El “pibe”, tal cual aún lo apodan, nació el 9 de septiembre de 1931 en nuestra ciudad y desde temprana edad se dedicó a las bochas, disciplina por la cual fue premiado como el mejor del siglo en 2002.

Con simpatía, amabilidad y la calidez que lo caracteriza, Gino recibió a los periodistas de Contragolpe y en medio de su cuantioso museo, por la calidad, la cantidad y la validez de los premios que lo adornan, habló de su vida, de la vida, de temas de actualidad y la relación de éstos con el deporte.

Para iniciar, y casi de manera ocurrente, le preguntamos quien era Gino Molayoli y no dudó en definirse: “Soy un ser humano común que tuvo la suerte de tener un pequeño don, pero siempre he sido de perfil bajo. A todos los pueblos que he ido como delegado, como presidente o director técnico, siempre hubo un obsequio por mi trayectoria. Además, fui viajante durante 45 años”.

 Luego, suspiró, se tomó unos segundos para reflexionar, y detalló cuasi estuviera viviendo su infancia: “Mi padre tenía la concesión del ‘Palacio de los Deportes’ (actual Central Argentino) donde empecé a jugar a las bochas a los 8 o 9 años: me echaban de la cancha porque era muy chico. Iba a las Escuelas Pías y saltaba los paredones a la tarde con los pupilos para jugar. Llevaba cuatro bochas ‘carcochas’ y hacíamos partiditos de cuatro con una bocha cada uno”.

Su educación y sus valores lo llevaron a ser catalogado como una gran persona y un hombre de bien en el ambiente que rodea a la disciplina deportiva de sus amores. A ello, debe agregársele la increíble e inaudita cifra récord de galardones obtenidos: “Tuve la suerte de ganar 72 títulos para Río Cuarto entre campeonatos mundiales, sudamericanos, argentinos y provinciales. Acá, en la ciudad, se hacía un campeonato muy especial: jugaban 200 bochófilos y lo gané 11 años seguidos. Muchas veces me pasó que la gente me cargaba porque decían ‘acá venimos a jugar por el segundo puesto’; pero no era así, las cosas se dieron de esa manera”.

Gino y el visionario don Baez, los primeros pasos

Inevitablemente a todo genio se le adjudica descubridor. El caso del Molayoli no es la excepción aunque más allá de su pasión por las bochas Gino estaba presente en cada torneo que se presentare en su camino, sin importar la disciplina deportiva: “Al tener mi padre tenía la concesión del Central Argentino, entonces me anotaba en todo campeonato que había ya sea fútbol, básquet, boxeo”.

Molayoli y toda una vida vinculada a las bochas.

Deportista por naturaleza, el nacimiento del “pibe” en el mundo bochófilo viene desde corta edad. Gino asegura que nunca se dio cuenta de sus condiciones de jugador cuando chico pero sí admite la presencia de una persona, que vio más allá de lo evidente: “Recuerdo que tenía 12 años y un día, un señor de apellido Báez me dijo: ‘pibe –de ahí el mote por el cual se lo conoce a Molayoli-, ¿por qué no te dedicas a las bochas?, tenés grandes condiciones’. Ocurría que a la tardecita se juntaba toda la gente de edad y todos se peleaban para jugar conmigo porque siempre fui muy respetuoso (NdR: y por sus condiciones, claro).

Este señor –Báez- me llevó a la Asociación de Bochas que estaba ubicada en la calle General Paz y me afilió. Jugué dos partidos en tercera y me pasaron a segunda. De segunda pase a pre intermedia.

Cuando tenía 14 años, en 1946, se hizo en Río Cuarto un torneo selectivo para ir al Campeonato Argentino de Rafaela: gané el torneo con todos los cracks que había acá, porque era la época de oro de las bochas. Me llevaron a Rafaela de suplente, no me pusieron porque era demasiado chico y se generó una polémica con los delegados de los clubes porque decían que si había ganado el campeonato no entendían porque no me ponían de titular… y todo eso”.

¿Famoso yo?

La nobleza del hombre y sus cualidades como deportista hicieron de Gino un referente del deporte local. Sin embargo, el “pibe” –como él mismo lo mencionó- es de perfil bajo y sino preste atención a la anécdota que el mismo Molayoli nos comenta: “Los otros días una señora acá en la esquina de casa me dice que le habían pedido al hijo que nombrara a una persona famosa en el barrio. Yo le dije: ‘acá no hay ninguno’, y la señora me dice: ‘¿cómo, y usted?, ¿usted me permite nombrarlo?’. Y le dije que sí.”

El referente y las páginas gloriosas

El fallecido Félix Bruno, fundador de la Asociación Río Cuarto de Bochas en 1937, fue su referencia desde sus inicios. Alcanzó a ser su compañero sólo que el capitán en vez de ser su referente era el mismo Gino: “Era un gran jugador. Primero lo veía desde fuera de la cancha y después tuve la suerte de jugar con él de compañero, siendo yo capitán del equipo. Fue una gran satisfacción, aprendí mucho de él. Era de Villa María y después se vino a Río Cuarto; conocía mucho de las bochas. Con el tiempo llegamos ser compadres: yo fui padrino una de sus hijas. En mi carrera tuve muy buenos compañeros, nunca estuve suspendido, nunca se me llamó la atención por un reglamento. Respetaba todo y así me fui haciendo grandes compañeros, los mejores amigos que tengo en este momento prácticamente son los mejores jugadores que hubo en aquella época”.

El “pibe” fue campeón provincial en 21 ocasiones, obtuvo 17 títulos de campeonato argentino (cifra total entre individuales, parejas y tríos) y se consagró en 16 ocasiones campeón sudamericano (entre individuales, parejas y tríos) entre los años 1954 y 1974. Además, fue campeón mundial individual, por parejas y por tercetos en Uruguay, en 1957. 

Molayoli ganó todo lo que jugó a lo largo de su carrera.

Un tiempo atrás, la Federación de la Provincia de Córdoba editó un libro de historia de las bochas denominado “El libro de Oro”. Allí se publican fotos de los jugadores destacados, los grandes maestros, siendo uno de ellos Gino Molayoli; también figuran allí el bellvillense José Donato Ghio y el villamariense Roberto Domenino.

El primer “Olimpia de Plata” de bochas fue para el “pibe” en 1971 y en 2002 fue nombrado “Jugador del Siglo”: “Me sentí alagado pero igual yo soy de perfil muy bajo. Agradezco, me emociono por todo eso porque en realidad es un alago. Si hablan mal eso también va a doler un poco por supuesto. Siempre es un alago muy especial que te reconozcan”, puntualizó Gino respecto del suceso ocurrido ocho años atrás.

Latinoamérica y el viaje a Europa que no fue

El deporte blanco se caracterizó por ser disciplina amateur durante gran parte de su historia. No obstante, esta condición no fue impedimento para que la trayectoria de Gino trascendiera las fronteras del territorio argentino y grandes ciudades de América disfrutaron el talento del “pibe”.

A la hora de extender aún más las distancias respecto de su tierra natal, la historia fue un poco más complicada: un viaje a Italia quedó trunco en la vida de Molayoli debido a la cantidad de tiempo que empleaba. “Conozco casi todo América y podría haber conocido el mundo también pero por cuestiones de trabajo, como esto es amateur, no pude. Me invitaron del club Milán de Italia a jugar un torneo cuando salí campeón mundial (1957) y no pude ir porque eran 30 o 40 días allá y yo era viajante, y tenía que darle de comer a mis cuatro hijos en ese entonces. Les dije que no, era un sueño pero no lo pude realizar por esa situación. Igualmente conocí  estadios fabulosos: San Pablo, Río de Janeiro, Perú. La clase media no existe allá y entonces los clubes son de primera automáticamente y los pobres no pueden ir ahí. Se practican entre 7 y 8 deportes en estas instituciones. Si no hubiera sido por mi peculio no hubiera conocido ni General Deheza. Así que le tengo agradecer a las bochas que me llevó a esos lugares”. 

Fotos: Al Toque
Redacción Al Toque

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Fecha. Edición N° Edicion . Registro DNDA N°09649388.