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Israel, Palestina y Carugati, antonimias de la estupidez

Por Leonardo Gasseuy *

Diego Borghi

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Como miles de niños y sueños, Ricardo Carugati recibió la sentencia a un costado de la cancha, el técnico de su categoría le comunicaba que no sería tenido en cuenta, por un momento el mundo o su ilusión de vida se destrozaba en pedazos y si bien llevaría sus guantes a otra parte, quedaba claro que, ante la decisión de Argentinos Juniors, no sería arquero profesional. El vacío del fútbol: un pibe más, un sueño menos.

Carugati, fiel a su obstinación, no sacó al fútbol del radar de su cotidianeidad, superó ese golpe de la adolescencia, en 1994 recibió el título de técnico y arrancó en las inferiores de Deportivo Merlo. Cuando hablaba, sus ideas suponían una serie de engranajes inconexos que eran difíciles de entender, una cabeza distinta en el conurbano bonaerense, con el mundo y la geopolítica como meta, entendía que lo irrealizable sería posible mientras estuviera al alcance de sus manos.

Ricardo Carugati junto al profesor Raúl Oscar Paglilla en Palestina.

Se contactó con las Naciones Unidas y fue derivado a ese medio de integración que son los Cascos Blancos donde presentó un proyecto para fomentar la práctica deportiva entre los jóvenes de la Franja de Gaza. Recibió el apoyo de Yasser Arafat, fue tan profundo el ímpetu de su gestión que en un terreno donde solo existía piedras, arena y rencor le dio nacimiento a la Selección Nacional de Fútbol de Palestina.

Hoy la zona está en llamas. Generalmente el origen es el mismo: parte de colonos judíos intentan apoderarse de casas de familias palestinas en el este de Jerusalén anexado por Israel. Tras esto, la reacción violenta de Hamas y Yihad Islámica, los dos grupos armados palestinos más poderosos de Gaza y la brutal ofensiva del ejército israelí, hace años que repiten el círculo y no hacen más que regar de sangre el enclave.

Este 15 de mayo, se cumplieron 73 años del día de la Nakba o catástrofe que inició el éxodo forzado del pueblo palestino tras la creación del Estado de Israel. Éste con ayuda internacional expulsó a más de 810.000 palestinos de sus hogares, asesinó a 13.000 y destruyó más de 450 aldeas y localidades. El 70 por ciento de los palestinos despojados de sus tierras se convirtieron en refugiados en otros países y el resto en desplazados internos. Un martirio imperecedero, que hace que el caos no encuentre un punto de diálogo y reflexión, y sea cruelmente olvidado por una comunidad internacional acostumbra a resolver con soltura temas menores.

Palestinos desplazados abordan barcos hacia el Líbano o Egipto (Foto: www.palestinalibre.org)

El análisis de la grieta que aqueja a Oriente Medio se ve degenerado por la posición tendenciosa de quien opina o actúa. La realidad de tanta muerte, no invalida a considerar una histórica estupidez bilateral de odio y egoísmo irracional, que no reacciona ni aún viendo que cada vez son más niños los que mueren.

Históricamente Israel se asienta y desplaza con grupos de colonos vinculados a la ultraderecha israelí que esgrimen títulos de propiedad sobre las casas que aseguran haber adquirido a propietarios judíos anteriores a la creación del Estado de Israel, en 1948. Hamas reacciona inmediatamente e incendia la región, cuando no necesita mostrar su vigor militar y la ONU intenta contener con maquillajes hemorragias irreparables.

La guerra en estos días es una cuestión inevitable, la ciudad de Jerusalén es demasiado amplia y heterogénea para que Netanyu y su sistema de opresión la quieran catapultar como la capital eterna de Israel. Mahmus Abbas, el Presidente Palestino, es débil y genuflexo, ambos políticos conspiran para que Hammas se convierta en una horda asesina y los habituales carroñeros de la geopolítica mundial, jueguen al ajedrez desde lejos, en un tablero de sangre y terror que parece no tener fin.

La imagen de la semana. Los misiles de Hamas son interceptados por el sistema de defensa israelí (Foto: www.perfil.com)

El dolor y la muerte son corrosivos pero superables, Ricardo Carugati antes de llegar a Gaza, cuando residía en Buenos Aires vivió el peor martirio, perdió a su hija de 3 años. Cauterizó su dolor dedicando su vida a una causa. Organizó el proyecto y le dio forma, fue muy respetado por Arafaf que lo ponía de ejemplo.

Empezó a armar su equipo de futbolistas, conformó dos grupos por las disposiciones logísticas que perversamente marca la guerra, el primero entrenaba en Gaza y el otro en la ribera de Cisjordania, dialogando y enseñando fue superando resistencias y haciendo entender que existe futuro, siempre que haya disposición. Pasaron los años, su modelo se sostuvo pero no tuvo imitación.

Logró con el empeño de los soñadores que en 1998 la FIFA reconozca al seleccionado como Asociación miembro. Paradójicamente, Palestina tenía internacionalmente un representativo en fútbol, antes que soberanía estatal, solo un año después ganaron la medalla de bronce en los Juegos Panarábicos tras perder ante Jordania en la semifinal.

El impulso estaba dado, en el año 2000 Carugati moriría en Zurich en un Congreso de FIFA por su obra en Gaza, dirigía la Selección de Jordania, las paradojas que solo tiene el mundo de los hacedores: cuando creía que su mundo particular no tenía solución, encontró su felicidad y paz en el único lugar del mundo que estos dos estados no existen.

En la actualidad, el fútbol sigue manifestando en contra del conflicto y apoya a Palestina

Así saltó a la cancha Palestino de Chile, club fundado el 20 de agosto de 1920 por colonos palestinos.
Eric Cantona, ex jugador de la Selección de Francia, con una remera alusiva a Palestina: “Esperanza para Palestina”.

El hombre está empecinado en autoeliminarse desde que el mundo es mundo, chapalea en ese derrotero. Muy cerca de la actual convulsionada Franja de Gaza, en los primeros minutos del hombre, Caín, el primogénito de Adán y Eva, mató a su hermano Abel y comenzó a marcar el rumbo. Fue el mayor genocidio de la historia de la humanidad, el mundo estaba habitado por 4 personas y ese asesinato se llevó el 25 por ciento de la población. A través de los siglos la historia es la misma, la cruenta estupidez fratricida que no entiende que quiere del mundo, sin entender que arrojar misiles y matar a niños que están jugando, es simplemente anticipar el fin del mundo.

Para entender más sobre el conflicto sociopolítico entre Israel y Palestina

* Leonardo Gasseuy vive en San Francisco, Córdoba. Es empresario. Apasionado del deporte, la geopolítica y la historia.

Este artículo es fruto del trabajo autogestionado de Al Toque Deportes. Estamos preparando un modelo para que nos acompañes y estemos cada día más cerca.

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