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La moldense que es una de las mayores esperanzas del tenis argentino

Luisina Giovannini (14) es oriunda de Coronel Moldes y actualmente reside en Rosario, donde se entrena junto al profesor Saúl Erlicher (58), con vasta experiencia y una escuela en Francia. La historia del cambio de una familia deportiva para centrarse en el prometedor futuro de su hija y los objetivos que se le vienen próximamente.

Bruno Aricó

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La moldense Luisina Giovannini buscará comenzar su prometedora carrera profesional.

En cuna de deportistas, cualquier disciplina puede entrar. Hay grandes historias de familias ligadas al deporte en donde generación tras generación se compartió esa pasión unívoca.

Esta es la historia de una familia de Coronel Moldes que sueña en grande a través del tenis. Los Giovannini sienten al deporte correr por sus venas, siempre lo hicieron. Sin embargo, la más pequeña de la familia tiene hoy la batuta de la orquesta familiar.

Luisina Giovannini tiene 14 años, nació en Moldes pero ahora vive en Rosario. En realidad, desde hace tres años, junto a su papá Edgardo y su mamá Stella Maris. El resto de la familia, sus hermanos mayores María Victoria y José se quedaron en el sur cordobés.

La joven es una de las mayores promesas del tenis femenino argentino. Actualmente practica en la academia del entrenador Saúl Erlicher (58), quien pasa sus años entre Argentina y Francia, donde también tiene una escuela y vivió durante 30 años.

Erlicher conoció el mundo del tenis desde uno de los centros neurálgicos del “deporte blanco” en todo el globo. Francia es uno de los países en donde el tenis comenzó a desarrollarse. Sin ir más lejos, en el día de hoy inició Roland Garros, el Grand Slam parisino, que se disputa desde 1891. Desde su vasta experiencia, el entrenador vio grandes condiciones en la pequeña moldense.

Luisina, más pequeña, junto a sus entrenadores Renzo Rovetto (izquierda) y Saúl Erlicher (derecha).

Pero la historia es aun más peculiar: Erlicher también nació en Coronel Moldes. Vivió una experiencia similar a la de los Giovannini ahora, ya que también se asentó en Rosario. El entrenador y su pupila surgieron del mismo lugar y, casi como una vuelta marcada por el destino, sus caminos se cruzaron.

Una familia de deportistas

Los Giovannini se caracterizan por estar muy ligados al deporte en diferentes disciplinas, como lo cuenta el papá Edgardo: “Arranqué a los 14 años jugando al fútbol en Toro Club y tenía pensado probarme en Talleres. Mi papá me cayó con una bici y para que no me fuera me hizo andar. Así empezó mi historia con el ciclismo”.

Edgardo fue un reconocido ciclista que llegó a obtener títulos mundiales en su categoría. Recuerda que el día de su debut en promocionales ganó la prueba y que, con el tiempo, conoció a su esposa Stella Maris, también ciclista.

“De mis hijos, la más grande es la única que no tiene nada que ver con el deporte. José fue futbolista, jugó en Toro y lo vinieron a buscar de Lanús. Empezó con problemas físicos, pasó por Talleres, entrenó con la primera pero ahí quedó. Luego apareció Luisina en los últimos años de mi carrera, yo me retiré a los 45. Cuando ella ya era n° 1 del país en categoría Sub-12, me dije que había cumplido un ciclo y empecé a dedicarme a ella”, narra Edgardo.

El comienzo de Luisina con la raqueta fue casi un amor a primera vista, según relata su padre: “Luisina a los 2 años ya andaba en bici de carreras, inclusive sin rueditas, y tenía mucha facilidad para los deportes. A los 4 empezó patín. Un día le dijo a la madre que a la par estaban las canchas de tenis, y que quería cambiarse. En 15 días ya estaba jugando al tenis, el profe le vio condiciones y al poco tiempo ya estaba compitiendo. Se sabía que tenía condiciones para cualquier deporte”.

Luisina ya dominaba la raqueta desde pequeña.

El vínculo con Saúl Erlicher para que Luisina comenzara a desarrollar su camino profesional se dio por un amigo en común: “Me daba clases a mí de chico, y por un amigo en común le llegó que había una chica en Moldes que jugaba bien. Pasó a verla con un francés y ahí empezamos a tener contactos. Viajábamos cada uno o dos meses a Rosario, él nos dijo que tenía mucho futuro y que quería instalarla en el circuito europeo pero que para eso teníamos que irnos a vivir allá. Ahí fuimos, dejamos media familia en Moldes y apoyamos a nuestra hija en su carrera”, cuenta Edgardo.

Ante el gran panorama que tiene su hija, Edgardo elige mantener los pies sobre la tierra: “Saúl nos dijo que Luisina tenía muchas condiciones, que era un camino largo. Había muchas posibilidades de que ella pasara su carrera en Europa. Ahora quizás nos vamos por cuatro o cinco meses a Francia, el 7 de junio. El deporte se hace un embudo y llegan pocos, eso lo sabemos, pero el equipo tiene mucha fe de que Luisina puede llegar”.

Un equipo con tono francés

El equipo de trabajo de Luisina Giovannini se compone de varias personas que velan por el desarrollo de su carrera. A la cabeza está su entrenador, el moldense Saúl Erlicher. También son integrantes Nelio Bazán -médico deportólogo- y Renzo Rovetto -entrenador-. Se desempeñan en la Academia French Clay Tennis de la ciudad de Rosario, complejo que cuenta con 8 canchas de polvo de ladrillo iluminadas.

Desde Al Toque Deportes también contactamos a Erlicher, quien nos cuenta sobre las condiciones que tiene Luisina como jugadora, las dificultades para emprender los viajes por Europa y la importancia del apoyo que tiene la tenista con la agencia francesa Si Tennis Pro.

De izquierda a derecha: Erlicher, Luisina y Nelio Bazán -médico deportólogo-.

– ¿Cómo es su vida con Francia y el tenis?

– Soy nativo de Coronel Moldes, jugué torneos regionales y provinciales. Me fui a Europa cuando terminé el servicio militar en busca de mi profesión de jugador y de entrenador de tenis. Viví 30 años en Francia, me realicé profesionalmente allá que es mi segunda patria. Cuando regresé a Argentina en el 97 por un plan familiar, me instalé en Rosario con mi academia de tenis. Tengo un ex alumno y amigo que me presentó a Luisina y a sus padres. Cuando la vi le encontré muy buenas condiciones, y tuve la obligación moral de que habiendo nacido en el mismo pueblo y con una jugadora con mucho talento tenístico, no pude hacer otra cosa que ayudar y que avance en su sueño de ser jugadora de tenis.

– ¿Tenías experiencia como entrenador de una tenista juvenil? ¿Qué proyecta con Luisina?

– Yo estoy en un período en el cual entrené y viajé mucho. Tengo mi propio club en Francia y mi academia acá en Argentina. A los 58 años lo más precioso que tengo es el tiempo y quiero usarlo al máximo continuando con mi pasión de ser entrenador de tenis. Vamos en buen camino, ella fue viajando y luego tomó la decisión de venir a vivir a Rosario junto a sus padres, este ya es el tercer año. Luisina ya participó en el Orange Bowl en Estados Unidos y realizó dos giras por Europa, el año pasado no pudo por la pandemia. Hoy estamos haciendo lo imposible para que pueda viajar el mes que viene a Europa porque ya está para entrar a torneos del circuito ITF. Sin apurarla tiene el nivel para ir en busca de sus primeros puntos internacionales. No es un tema simple, hoy por hoy no pueden entrar los argentinos como turistas. Es un problema burocrático bastante profundo.

– ¿En qué torneos buscará competir?

– Acá hicimos el W25 de Villa María y Córdoba empezando desde la pre-qualy. Se ganó por sus propios méritos jugar la qualy de estos dos torneos, perdiendo contra la 700 y 600 del mundo, esta última con una muy buena performance. Estamos manejando a Luisina con una empresa francesa que se ocupa de todo: agente, manager, etc, para que no haya sorpresas cuando uno es profesional. Luisina tiene un Wild Card (invitación especial) para el W25 de Perigueux, que le conseguí sin siquiera tener puntos en el ranking. Hemos entrenado, hicimos un trabajo específico para estar bien, esperemos que no tengamos un segundo año perdido porque sería catastrófico. Tenemos un circuito armado en Francia y otro en Italia que esperamos realizar.

– ¿En qué aspectos técnicos se destaca Luisina?

Luisina es una jugadora diferente. Hoy en día en el tenis moderno, ser diferente es algo muy importante. El tenis moderno es muy robótico, a veces se olvidan de la técnica fundamental. Djokovic, Nadal y Federer son tenistas que utilizan muy bien la técnica, no son robots y por eso hace 15 años que ganan todo. En mujeres se ve menos esto y Luisina tiene algo fundamental para el tenis del futuro: una anticipación extraordinaria y una vista muy buena. Si podemos madurar su mentalidad para que sea profesional, tiene un futuro realmente muy bueno. Es muy talentosa, tiene una muy buena volea, es una de las pocas jugadoras que veo en Argentina con ese juego. Creo que tenemos en Luisina una de las mayores esperanzas del tenis argentino.

– ¿Cuántas complicaciones conlleva comenzar una carrera profesional para una tenista en Argentina?

– En Argentina para poder realizar este viaje Luisina tenía que tener mucha experiencia encima, hoy en día tomar un vuelo desde acá es muy costoso a cualquier lado. Tengo carta de presentación del presidente de la Federación Rosarina, del presidente de la Federación Santafesina de Tenis, del Ministerio de Deportes de Santa Fe, porque Luisina realmente está haciendo ruido y la gente sabe del esfuerzo que estamos haciendo con todo el equipo. Solos es imposible, las chances para llegar son muy finas sino. La única carta que no logré es de la Asociación Argentina de Tenis que no fue capaz ni siquiera de firmar una carta de presentación, no pedimos otro favor ni nada más complicado. Solo eso para presentar en la Embajada de Francia y que Luisina pueda viajar. Desde ese lado, estoy muy decepcionado de la entidad que supuestamente nos representa.

Ahora solo queda esperar a que los trámites se realicen de la mejor manera. Luisina ya tiene una valija de ilusiones para llevarse a Europa y empezar a conquistar sus sueños. De Moldes al mundo del tenis, Luisina Giovannini.

Fotos: Gentileza Edgardo Giovannini
Redacción Al Toque

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