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Rugby

La “ovalada” y el silbato virtual

Florencia Tissera, referente del equipo de rugby femenino del Aero Club, se alejó de la práctica deportiva para dedicarse al referato. Por primera vez de manera oficial dirige como árbitra asistente en un torneo virtual organizado por la Unión Cordobesa de Rugby.

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Una de las figuras del Aero Club durante un encuentro disputado a fines del año pasado.

Las competencias virtuales ya son un habitué en tiempos de pandemia. La reinvención de los deportes para encontrar maneras de disputar torneos durante el parate presencial ha generado que disciplinas como el básquet o el rugby -a priori, imposibles de realizar sin la presencialidad- puedan alcanzar nuevas alternativas.

En el caso del rugby, la Unión Cordobesa de Rugby implementó competencias virtuales para la disciplina femenina. Este fin de semana comenzó el segundo torneo virtual de rugby femenino, que contó con una previa etapa de clasificación -en la cual el Jockey Club quedó relegado-.

En esta instancia, los equipos se dividen en grupos y disputan desafíos todos contra todos. Aero Club integra el Grupo B, junto a Universidad Nacional de Córdoba, Águilas de General Deheza, Cavis y Chelcos.

Florencia Tissera es una de las referentes del equipo femenino de Aero Club, pero no disputará este torneo con sus compañeras. Durante el tiempo de parate por la pandemia, Tissera se dedicó a estudiar el curso de referato y por primera vez participará de un torneo oficial como árbitra asistente.

La jugadora de Aero especificó los detalles de la competencia: “Los partidos se hacen a través de Zoom. Hay una serie de consignas que realizan los dos equipos, se suman los puntos y en la parte final del torneo se realiza a eliminación directa. Cada equipo se conforma de seis jugadoras, tres titulares y tres suplentes. Los árbitros son designados por la Unión Cordobesa: uno como principal y otro como asistente”.

La capitana del Aero Club dejó la pelota por un tiempo para dedicarse al arbitraje de manera oficial.

Los desafíos se dividen en cuatro instancias. Primero, cada equipo realiza un video de presentación en carácter de punto bonus. Luego, viene el desafío físico: “Cada una de las chicas realiza en modo alternado un ejercicio que sale al azar a través de una ruleta. El referí hace girar esa ruleta virtual y comparte su pantalla para que todas vean qué les toca hacer. Los árbitros evaluamos y si realizaron bien el desafío se les suma 5 puntos, como si fuese un try”, explicó Tissera.

Las actividades físicas consisten en realizar flexiones o sentadillas con un rollo de papel en la cabeza, entre otras modalidades. Luego, se pasa al desafío de memoria. En este caso, la disputa es con el clásico formato de “encontrar los pares”: “En esta parte, comparten pantalla cada una de las jugadoras porque lo hacen desde el celular, entonces los árbitros vemos el tiempo que tardan en juntar los pares. La que lo hizo más rápido se lleva 6 puntos, la siguiente 5 y así sucesivamente”, afirmó la árbitra.

Finalmente, el juego termina con un desafío de destreza con la misma modalidad de ruleta del primero. Al final, los árbitros hacen una pregunta que puede estar basada en situaciones de juego o del reglamento. Si la jugadora responde bien, gana dos puntos que equivalen a una conversión.

El torneo no tiene una fecha fija de finalización, sino que terminará cuando se disputen todos los encuentros correspondientes a la fase de grupos y la instancia de eliminación directa hasta obtener un campeón.

El silbatazo (virtual)

Esta nueva experiencia para Tissera es diferente a lo que acostumbra como jugadora del plantel de rugby femenino del Aero Club. Luego de realizar el curso de referato, encontró su primera prueba como árbitra, pero a través de la virtualidad: “Me pone nerviosa, porque es a través de una plataforma y te da miedo mandarte una macana”, expresó.

Sin embargo, la jugadora destacó la predisposición de sus colegas: “Los árbitros tienen mucha disponibilidad, ya tiene experiencia con otros torneos virtuales y te explican cómo hacer todo. Si bien no es en una cancha, implica el mismo grado de responsabilidad”.

Otro punto que la rugbier destaca es su relación con las jugadoras, colegas desde siempre, pero ahora afrontadas desde una nueva perspectiva: “Las chicas que juegan me conocen, una se puede reír con ellas pero también tiene que tener presente el costado serio, porque si hicieron un ejercicio mal les tenes que restar puntos”, afirmó Tissera.

“El miedo es a equivocarse, pero mis colegas me dejaron tranquila con respecto a eso. Si se equivocan referís internacionales, ¿cómo no me puede pasar a mi desde una plataforma virtual?”

Florencia Tissera

Este desafío no tiene que ver estrictamente con la “ovalada”, pero es una gran prueba para Tissera en su camino en el arbitraje: “Me voy insertando en ese mundo, pero siempre apoyando a las jugadoras dándoles oportunidades y manteniendo el espíritu de juego como si fuera en la cancha. Me guío mucho por lo que veía de los árbitros cuando jugaba”.

La virtualidad desvirtúa la experiencia completa, pero la flamante referí no le teme a eso y se apoya en sus colegas: “Los árbitros hacemos los juegos antes para darnos una idea de cómo manejarnos. Este torneo lo compartimos con réferis de la unión andina, y nos explicaban como poner música para que no haya baches de silencio mientras las jugadoras realizan la actividad. Equivocarse nos vamos a equivocar todos pero la cuestión es animarse. Árbitros internacionales cometen errores, cómo no me va a pasar a mi desde una plataforma virtual”, concluyó la árbitra.

Foto: Aero Club
Redacción Al Toque

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