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Efemérides

Lautaro Formica: “Ese título fue tocar el cielo con las manos”

El actual lateral de Estudiantes pasó por el estudio de Al Toque Deportes y entre otras cosas recordó la consagración en el Mundial Sub 20 con la Selección Argentina. Este 2 de julio se cumplen 16 años de aquella gesta en Holanda que comenzó a consagrar a Lionel Messi.

Iván Ortega

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El actual lateral de Estudiantes pasó por el estudio de Al Toque Deportes y entre otras cosas recordó la consagración en el Mundial Sub 20 con la Selección Argentina.

El Mundial Sub 20 del 2005 no fue uno más. Con Holanda como sede, la Copa del Mundo de ese año marcó la explosión de Lionel Messi como futbolista. La Pulga, quien luego se convertiría en uno de los jugadores más importantes de todos los tiempos, fue clave para la consagración de la Argentina, que sumaría su quinto título en la categoría.

Ya no estaban a cargo de la Sub 20 la dupla exitosa que habían formado José Pekerman y Hugo Tocalli. Ahora, había asumido el mando Francisco Ferraro. Aunque en junio de 2004 Tocalli fue el técnico que convocó por primera vez a Messi a la Selección y abrió la puerta a una catarata de records individuales que el 10 tiene vigentes con la celeste y blanca.

Messi (24/06/1987), quien acababa de cumplir 18 años, formaba parte de un plantel de jugadores que en su mayoría triunfaron más tarde en Primera División. Alcanza con repasar algunos nombres: Oscar Ustari, Ezequiel Garay, Lucas Biglia, Fernando Gago, Pablo Zabaleta, Neri Cardozo y Sergio Agüero.

Messi ya había debutado en el Barcelona, con apenas 17 años, de la mano de Frank Rijkaard. Y mostraba que estaba a la altura de los mejores en una Liga muy competitiva como la española. Sin embargo, “Pancho” Ferraro decidió no incluirlo entre los titulares en el partido del debut en la Copa del Mundo de Holanda, contra Estados Unidos. Esa tarde, la “albiceleste” cayó 1 a 0 ante el que terminaría siendo el líder del grupo.

Tras esa caída, el entrenador metió mano en el equipo. La “Pulga” ingresó en el encuentro de la segunda jornada, frente a Egipto. La Argentina cambió la cara de la mano de Messi. Ganó 2 a 0 con un gol del rosarino y otro de Pablo Zabaleta.

En la última fecha había que asegurar la clasificación nada menos que ante un rival directo como Alemania: fue triunfo argentino por 1 a 0, con gol de Neri Cardozo.

La Selección quedó segunda en su grupo, con seis puntos, detrás de Estados Unidos, que sumó siete.

Llegó el momento más caliente del Mundial: los octavos de final, los partidos de eliminación directa. No había margen para el error. Colombia se presentaba en esa instancia. Y era un rival de cuidado, tras quedar primero en su zona ganando todos los partidos disputados.

Los cafeteros se habían puesto en ventaja tras un error del defensor Julio Barroso. Hasta que Messi apareció en todo su esplendor. Con la velocidad y la habilidad que comenzaba a ser una marca registrada dentro de su carrera, la “Pulga” encaró por la izquierda y tras un pase de Cardozo definió al palo del arquero para el 1 a 1. Luego, sobre la hora, Barroso pondría el 2 a 1 para meter a la Argentina en cuartos de final.

España esperaba en la próxima ronda. Era el equipo del momento. Con jugadores como Fernando Llorente, Juanfran y Cesc Fábregas como algunas de sus máximas figuras, sumaba cuatro victorias en igual cantidad de partidos, con 16 goles a favor y apenas uno en contra.

Ese partido ante la “furia roja” era especial para Messi y toda Argentina – institucionalmente hablando –, ya que un año antes de Holanda 2005, España y Argentina se disputaron la nacionalidad del rosarino.  

Messi recién fue convocado a la Selección un martes 29 de junio de 2004 en un partido amistoso ante Paraguay jugado en el estadio de Argentinos Juniors. Se dice que aquel partido fue bastante improvisado y organizado a las apuradas por Grondona para evitar la inminente citación de la “Pulga” a las formativas de España.

Yendo al compromiso que disputaron Argentina y los europeos por los cuartos de final del Mundial Sub 20 en 2002, hay que decir que la Selección se impuso y accedió a la otra instancia.  Argentina ganó 3 a 1 ese encuentro. Y Messi selló el resultado con un golazo.

En semifinales esperaba el clásico sudamericano. Brasil siempre es un partido especial. En mayores y en juveniles. Esa semifinal era casi una final, un partido aparte. Estaba todavía el recuerdo fresco del Mundial de 2003, donde el Scratch había eliminado a la Argentina en la misma instancia.

Los brasileños llegaban como campeones defensores del título, ya que en la final habían derrotado por 1 a 0 a España.

Frente a Brasil, Lionel Messi tuvo uno de los partidos más resonantes de ese Mundial: abrió el partido con un zurdazo al ángulo y tras el empate transitorio de Renato, la “Pulga” puso el 2-1 definitivo sobre el cierre del compromiso.

El broche de oro llegó ante Nigeria. Un equipo duro, muy físico, como suelen ser los conjuntos africanos, y el de las Águilas Verdes en especial, que en semifinales habían derrotado por 3 a 0 a Marruecos.

La final fue tal cual se imaginó: Nigeria apostó al rigor físico, mientras que Argentina buscó hacerse de la pelota, ganar en velocidad y presionar bien alto para provocar los errores del rival. Así fue que llegó al primer gol, tras un quite en la mitad de cancha y un penal cometido a Messi. El propio 10 abrió la cuenta a los 40 de la primera parte.

A los siete del complemento Nigeria logró el 1 a 1 parcial. Aunque minutos después Argentina volvió a mostrar todo su potencial. Agüero desbordó en el área a un rival y luego de otra torpeza (una clara falta del defensor africano) el árbitro cobró penal. Nuevamente, Messi fue el encargado de ejecutar la falta para el 2 a 1 final.

Con esos dos tantos en la final, Messi terminó siendo el máximo artillero el Mundial. Seis goles y una actuación consagratoria para convertirse en la figura de esa Copa del Mundo. Y para comenzar a demostrarle al mundo que estaba naciendo uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos.

La Argentina formó en esa final con: Ustari; Barroso, Garay, Paletta y Formica; Zabaleta, Torres, Gago y Archubi; Messi y Oberman.

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En ese once aparece un nombre muy conocido por la región: Lautaro Formica. El rosarino de 35 años hace tres temporadas que viste la camiseta de Asociación Atlética Estudiantes, se instaló en Río Cuarto, donde nació su primera hija, y desde acá recuerda aquella gesta que tuvo a su gran amigo Messi como partícipe principal.

“Cuando aparecen estas fechas se suben fotos, videos, te etiquetan en algunas cosas y los recuerdos vienen. Es algo muy bonito. Hace poco vi un video que nunca antes había visto, es sobre un calentamiento previo junto a Leo (Messi), casi siempre lo hacíamos juntos, quizá por cábala o por costumbre. Lo que también vi en el parate por pandemia fue el partido con Brasil (semifinales), la página de la FIFA empezó a subir partidos viejos en HD y me lo vi todo”, dijo el “Laucha”.

“Personalmente tengo que decir que yo era el único que no había jugado en Primera, el resto del plantel ya lo había hecho. Es por eso que ese título fue tocar el cielo con las manos. Junto con mi debut fue una de las cosas más bonitas que me tocó pasar”, agregó el defensor del “león”.

Tal cual se mencionó anteriormente, Argentino inició su camino por el Mundial con un traspié ante Estados Unidos, luego acumuló seis triunfos en fila y levantó el título en Sub 20. Así lo describió Formica, que aún tiene presente el acontecimiento y se mostró motivado con el relato.

“Arrancamos la zona perdiendo, y a partir de Egipto arrancamos, luego le ganamos a Alemania, pero desde octavos se nos hizo muy complicado con una Colombia muy fuerte, que era el campeón sudamericano y tenía a jugadores como (Radamel) Falcao. Esa Colombia después fue la base de lo que tuvo Pekerman. La España de David Silva, Llorente y Juanfrán también volaba. Y después Brasil con todo lo que significa”, indicó Formica.

Y añadió: “En la final estuvo Nigeria, un rival siempre complicado. Igualmente me queda el registro de que nosotros fuimos la única Sub 17 que le ganó a un equipo africano en un Mundial (Finlandia 2003). Y después repetimos en Sub 20. Siempre nos costó con los africanos y yo tuve la suerte de integrar los dos planteles que los derrotaron en la historia de Argentina en juveniles”.

La conformación de aquel plantel que tenía a Ferrraro como DT estuvo conformado por: los arqueros Oscar Ustari (Independiente), Nereo Champagne (San Lorenzo) y Nicolás Navarro (Argentinos Juniors), los defensores Julio Barroso (Boca Juniors), Lautaro Formica (Newell’s), Ezequiel Garay (Newell’s), David Abraham (Independiente), Gabriel Paletta (Banfield) y Gustavo Cabral (Racing), un grupo de mediocampistas con nombres como Pablo Zabaleta (San Lorenzo) – el capitán –, Lucas Biglia (Independiente), Lionel Messi (Barcelona, ESP), Juan Manuel Torres (Racing), Neri Cardozo (Boca Juniors), José Sosa (Estudiantes), Fernando Gago (Boca Juniors), Rodrigo Archubi (Lanús) y los delanteros Emiliano Armenteros (Banfield), Gustavo Oberman (Argentinos Juniors), Sergio Agüero (Independiente) y Pablo Vitti (Rosario Central).

“Era un equipo fuerte desde lo defensivo, los cuatro de atrás te matábamos (risas), y muy agresivo adelante. En el mediocampo teníamos un recuperador como ‘Chaco’ Torres, Neri (Cardozo) que no paraba de correr en todo el partido y Gago que clarificaba todo para que Leo haga desastre arriba”, describió Formica.

Cabe agregar que varios de esos futbolistas campeones en juveniles, posteriormente fueron parte de los planteles de la Selección Mayor, entre ellos el que finalizó como subcampeón en Brasil 2014.

Aquella gesta también significó el reencuentro entre dos grandes amigos. Lautaro Formica y Messi volvieron a compartir ratos de fútbol y hablaron de la vida luego de separarse en plena adolescencia. Lionel y su familia se marcharon a España, dejaron su Rosario natal y recién pudo regresar al país para vestir la camiseta de la Selección.

 “Con Leo la relación se forjó desde chicos, coincidíamos porque él jugaba en la 87, yo en la 86 y mi hermano Mauro en la 88. Era jugar y esperar el turno del otro para verlo y así. También coincidimos en que mi hermano Guillermo y el hermano de Leo, Rodrigo, jugaban juntos en Central Córdoba de Rosario y se dio el hecho de compartir momentos mientras mirábamos a los más grandes. Después ellos se van a España y volvimos a reencontrarnos en el predio de Ezeiza para entrenar para ese famoso amistoso que organizaron con Paraguay. Apenas me vio me dio un abrazo, porque hacía muchísimo que no nos veíamos, llegó de jeans y con su famosa melena larga. Después se habló mucho también de la famosa presentación que le hice con el Kun (Agüero), pero lo cierto es que yo sólo lo acerqué, el resto lo hizo todo Leo”, concluyó Formica.

Anticipo: Este testimonio de Formica es apenas un estracto de una entrevista exclusiva que brindó el futbolista y que será parte de un ciclo de charlas que se harán públicas en las próximas semanas: otra producción de Al Toque TV.

Redacción Al Toque
Foto principal: Al Toque

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