Fútbol

Víctor Beraldi, de aquel pibe del Club del Sol al regreso a Municipal: ascensos, amistades, anécdotas y el fútbol como forma de vida

A los 39 años, Víctor Beraldi transita los últimos capítulos de una extensa carrera que lo llevó por distintos puntos del país, varios ascensos y algunos de los escenarios más importantes del fútbol del interior. En una nueva entrevista mano a mano de Kiricocho, repasó sus primeros pasos en el Club del Sol, su llegada a Municipal, las experiencias que le dejó el fútbol profesional, aquella inolvidable noche en San Martín de Tucumán, el ascenso con Talleres, su vínculo con Estudiantes y Atenas y el significado de volver al club donde empezó todo.

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Víctor Beraldi (23/12/1986) es de esos futbolistas que no necesitan demasiada presentación en el fútbol de Río Cuarto. A los 39 años, todavía aparece en las planillas de la Liga Regional y lo hace defendiendo los colores de Sportivo Municipal, el club que lo formó y al que regresó en este tramo final de su carrera.

“Debo ser de los más grandes de la Liga”, reconoce entre risas al comienzo de la charla. Pero lejos de hablar de retiro, Beraldi asegura que todavía tiene ganas. Y mientras esas ganas estén, seguirá jugando.

En una nueva entrevista mano a mano de Kiricocho, abrió la puerta a una carrera que tiene mucho más que ascensos y partidos importantes. También hay una infancia atravesada por el fútbol, ciudades nuevas, amistades que quedaron para toda la vida, vestuarios inolvidables y una familia que todavía acompaña cada sábado.

Del Club del Sol a Municipal: el comienzo de todo

Antes de Atenas, Estudiantes, Talleres, Gimnasia y Tiro, San Martín de Tucumán o Central Córdoba, estuvo el Club del Sol.

Beraldi recuerda que fue su padre quien lo acercó al fútbol. En aquel entonces, junto a otros chicos del barrio, cruzaban el arroyito después de salir de la escuela para entrenarse detrás de la TUS. De aquel equipo también surgieron otros futbolistas que continuaron ligados al deporte.

Con el paso de los años llegó el momento de dar el salto a un club y fueron varios los que terminaron en Municipal. Casi tres décadas después, Beraldi volvió a ponerse la camiseta de la “M”.

Donde todo empezó: a mitad del 2026, Víctor Beraldi volvió a Sportivo Municipal.

El club cambió en infraestructura, pero para él hay algo que permanece intacto: el sentido de pertenencia.

Actualmente, jugadores, dirigentes y colaboradores se encuentran trabajando para poner en condiciones las instalaciones. Pintar paredes, hacer trabajos de mantenimiento, preparar nuevos vestuarios o simplemente compartir unos mates forman parte de una reconstrucción que Beraldi vive desde adentro.

“Eso, el sentido de pertenencia, es buenísimo”, resume.

Y quizás ahí aparezca una de las claves para entender por qué su regreso a Municipal tiene un significado diferente a cualquier otra camiseta que haya vestido.

Salir de Río Cuarto y conocer el país a través del fútbol

Su carrera lo llevó a vivir en Salta, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, Buenos Aires y San Luis. Para Beraldi, esas mudanzas terminaron siendo mucho más que cambios de clubes.

Fueron experiencias de vida.

La llegada a Gimnasia y Tiro de Salta fue especialmente significativa. Después de haber pasado por Buenos Aires y cuando parecía que ya no volvería a alejarse de Río Cuarto, apareció aquella posibilidad y decidió volver a armar las valijas.

La ciudad lo sorprendió y también le permitió relanzar su carrera.

A lo largo de los años, esa dinámica de cambiar de ciudad terminó convirtiéndose en algo natural. Beraldi reconoce que el hecho de haber sido padre más grande también le facilitó esa movilidad, aunque hoy ya tiene una certeza: “Me quedó con Río Cuarto, ya no me muevo más de acá”.

En ese recorrido también quedaron entrenadores que marcaron su camino. Salvador Ragusa aparece desde lo personal como una figura fundamental, casi familiar, mientras que Guillermo Hoyos y Frank Darío Kudelka quedaron entre quienes más herramientas futbolísticas le dejaron.

El penal que convirtió a Beraldi en arquero

Entre tantas historias que dejó su carrera, hay una que inevitablemente aparece cuando se habla de Víctor Beraldi.

San Martín de Tucumán. Últimos minutos. Lucas Hoyos expulsado. Sin cambios disponibles.

Formación de San Martín de Tucumán con Victor Beraldi en sus filas.

Beraldi se puso los guantes. No había entrenado como arquero ni tenía experiencia en esa posición, pero tuvo que hacerse cargo. Y terminó atajando el penal.

La historia, sin embargo, no terminó ahí.

En medio del festejo, Hoyos salió corriendo y, en la euforia, terminó golpeando accidentalmente a un policía. Mientras Beraldi y sus compañeros regresaban al hotel, el arquero tuvo que pasar la noche en una comisaría.

Una de esas historias que probablemente no podrían haber sido guionadas.

Para Beraldi fue una “locura hermosa”, una noche con todos los condimentos posibles y una anécdota que, tantos años después, todavía permanece entre las más recordadas de su carrera.

El ascenso con Talleres y las noches que quedan para siempre

Beraldi tiene varios ascensos para contar. Gimnasia y Tiro, Talleres y Estudiantes forman parte de una trayectoria marcada por campañas exitosas.

Pero cuando tiene que elegir uno, no duda: Talleres.

No solamente por lo deportivo. También porque es hincha del club.

Víctor Beraldi y un paso más que especial en su carrera: Talleres, club del cual es hincha.

Aquel ascenso en el Kempes tuvo un componente emocional diferente. Beraldi había pasado por las inferiores de Talleres, había conocido el predio desde chico y hasta recuerda haber ido allí como parte de algún castigo durante su etapa formativa.

Años después, volvió al mismo lugar como protagonista de un ascenso.

“Son sensaciones personales”, explica cuando intenta poner en palabras lo que significa ascender con el club del que uno es hincha.

También hubo derrotas. Dos finales perdidas con Talleres quedaron como una deuda momentánea que pudo saldar al año siguiente con el ascenso. Y están, además, aquellas dos oportunidades que tuvo Estudiantes para llegar a Primera División.

Con el paso del tiempo, Beraldi mira aquellas eliminaciones desde otro lugar. Incluso sostiene que aquel equipo tenía argumentos para haberse mantenido en Primera si hubiera conseguido el ascenso, teniendo en cuenta que varios de sus integrantes terminaron luego jugando en la máxima categoría.

Estudiantes, Atenas y la identidad de un futbolista de Río Cuarto

Beraldi tuvo la posibilidad de jugar en las categorías que durante años soñaron Estudiantes y Atenas.

En Estudiantes construyó buena parte de su reconocimiento deportivo en la ciudad, especialmente por los ascensos. En Atenas también integró uno de los equipos que, según su propia mirada, más convocaba al público por el nivel que mostraba dentro de la cancha.

Son dos camisetas que forman parte de su historia, aunque cuando le preguntan con cuál se siente más reconocido en Río Cuarto, ubica a Estudiantes por delante.

Beraldi con pasos memorables en Atenas y Estudiantes.

La gente, de todos modos, le devuelve cariño en prácticamente cualquier cancha de la ciudad. Cuenta que puede caminar por Río Cuarto, encontrarse con hinchas de Atenas, Estudiantes, Banda Norte o Municipal y recibir el mismo reconocimiento.

Esa relación también lo lleva a hablar del presente del fútbol riocuartense.

Beraldi fue protagonista de aquellos clásicos de Atenas y Estudiantes que reunían multitudes, incluso bajo la lluvia. Por eso observa con cierta sorpresa que hoy algunos partidos de categorías superiores tengan una convocatoria menor.

No encuentra una explicación única. Habla de cuestiones económicas y también de la necesidad de que las instituciones logren generar nuevamente ese vínculo con la gente.

Para él, parte de esa identidad todavía aparece en la Liga Regional, una competencia que conoce desde adentro y que considera “de las mejores de Córdoba”.

La Liga Regional y el regreso a la “M”

Beraldi también tuvo la posibilidad de representar a la Liga Regional en la Copa País. La convocatoria llegó como un reconocimiento a su trayectoria, pero también como parte de un proyecto que buscaba recuperar la identidad del futbolista surgido de la competencia local.

El equipo alcanzó las semifinales nacionales y Beraldi, incluso después de dejar de jugar el torneo, siguió acompañando al grupo.

Para él, esa experiencia volvió a demostrar la importancia que tiene la Liga Regional dentro del fútbol del interior.

Y en ese mismo camino apareció Municipal.

La posibilidad de regresar no solamente significó volver al club de su infancia. También implicó continuar una historia familiar: su papá y su hermano jugaron allí y ahora él es el tercero de los Beraldi en vestir la camiseta.

Después de tantos clubes, tantos estadios y tantas ciudades, el desafío tiene algo distinto.

No se trata solamente de jugar. Beraldi quiere ayudar a construir.

Sueña con dejar su marca también fuera de la cancha, colaborando con el crecimiento institucional de Municipal y formando parte de ese grupo que, después de entrenar, se queda a pintar, hacer trabajos o simplemente compartir unos mates.

“El fútbol no es solo fútbol”

A los 39 años, la pregunta aparece inevitablemente: ¿por qué seguir? La respuesta de Beraldi no pasa únicamente por las ganas de competir. Habla de las amistades, del compañerismo y de todo lo que el fútbol construyó alrededor suyo.

Habla de su mamá, que a los 70 años sigue yendo a la cancha. De su hermana. De su ahijado. De esa familia futbolera que todavía encuentra en cada partido una excusa para compartir.

También está el cuidado físico. Entrenar, ser responsable y mantener una rutina son parte de la fórmula que le permite continuar.

Pero hay una señal que para él será definitiva. El día que deje de disfrutarlo. El día que los demás dejen de disfrutarlo con él.

Ese será, probablemente, el momento de cerrar una carrera que comenzó cruzando un arroyito después de salir de la escuela y que lo llevó por algunos de los escenarios más importantes del fútbol argentino.

Por ahora, ese momento todavía no llegó. Y el último capítulo de la historia de Víctor Beraldi se escribe en Municipal, justamente donde todo comenzó.

Mirá la entrevista completa

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