Hockey
Irina Picco, la hija de un histórico PF del fútbol regional que empieza a brillar en el hockey
Con apenas 16 años, la riocuartense debutó en la Primera de Peñarol de Uruguay. Hija del reconocido preparador físico Javier Picco, construye su propio camino en el deporte con esfuerzo, disciplina y sueños grandes.
El apellido Picco es ampliamente reconocido en el deporte de Río Cuarto por la trayectoria de Javier, preparador físico con pasos por instituciones como Estudiantes, Atenas y Banda Norte. Sin embargo, hoy es Irina, su hija, quien comienza a escribir su propia historia, pero lejos del fútbol y con el stick en mano.
Con tan solo 16 años, la joven riocuartense debutó en la Primera División de hockey de Peñarol de Uruguay, uno de los clubes más importantes del continente, que actualmente compite en la Serie “B” de la Liga Universitaria. Su estreno se dio en el triunfo 2-0 ante Pinar Hockey, en un momento que difícilmente olvidará.
“Es algo muy grande debutar en la primera de un club tan importante de Latinoamérica. Estoy muy contenta donde estoy, son sensaciones muy lindas y trato de disfrutar”, expresó Irina, todavía asimilando el paso que acaba de dar en su corta pero prometedora carrera.
Radicada en Melo, en el departamento de Cerro Largo, sostiene una rutina tan exigente como admirable: entrena durante la semana en su ciudad y cada fin de semana viaja cerca de 400 kilómetros hasta Montevideo para competir con el “carbonero”. “Es un esfuerzo diario con el colegio a la mañana, entrenamiento y gimnasio. Hay mucha disciplina y constancia. Cada vez que viajo son siete horas de ida y otras siete de vuelta. No es fácil equilibrar estudio y deporte, tengo pocas horas libres, pero estoy contenta”, relató.

Sus inicios deportivos se dieron en el Jockey Club de Río Cuarto, aunque previamente incursionó en la gimnasia artística en Banda Norte. Fue hace tres años cuando su vida dio un giro con la mudanza a Uruguay, donde encontró en el hockey una continuidad natural. “En mi colegio ya había hockey como disciplina y eso facilitó la adaptación. Lo veo muy parecido a lo que vivía en Río Cuarto”, comentó.
El salto a Peñarol llegó tras destacarse en un campeonato nacional disputado en Punta del Este, donde fue observada y seleccionada. Desde entonces, su crecimiento no se detiene. “Me incliné por el hockey por el compañerismo y el trabajo en equipo, a diferencia de la gimnasia que es más individual. Hoy tomo conciencia de lo que estoy logrando”, sostuvo.
Más allá del presente, Irina mantiene la calma y el enfoque. “A veces no caigo dónde estoy, pero hay que tener los pies sobre la tierra”, reconoció. Y aunque se permite soñar en grande, también tiene claros sus objetivos inmediatos: “Pienso en alguna convocatoria a un seleccionado, sé que es difícil, pero lo sueño. Este año quiero sumar minutos y ser importante para el equipo”.

En ese camino, el respaldo familiar resulta clave. “Tengo una familia muy unida que me apoya mucho. Son un sostén inmenso. Siempre estuve vinculada al deporte por ellos, mi papá es preparador físico y lo tengo incorporado”, afirmó.
Con una base sólida, esfuerzo constante y el legado deportivo en la sangre, Irina Picco empieza a hacerse un nombre propio. Y aunque su historia recién comienza, ya demuestra que puede trascender la referencia de su apellido para brillar con luz propia.
Gráfico: Al Toque
Foto: gentileza flia Picco
Redacción Al Toque
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