Fútbol

Conocemos el presente de Juan Pablo Mattea, entre el fútbol y nuevos desafíos tras cuatro años en Italia

El delantero formado en Estudiantes transita su cuarto año en el fútbol italiano y aprovechó sus vacaciones para visitar los estudios de Al Toque Radio. Repasó su presente en Cerdeña, los proyectos que lo ilusionan dentro y fuera de la cancha, el vínculo futbolero que une a toda la familia Mattea y el deseo latente de algún día volver.

Published

on

Cuatro años después de haber dejado Río Cuarto en busca de una oportunidad en el fútbol europeo, Juan Pablo Mattea regresó por unas semanas a su ciudad para disfrutar de las vacaciones y reencontrarse con su familia. El delantero surgido de Estudiantes visitó la Cooperativa Al Toque y protagonizó una extensa charla en la que repasó su presente en Italia, el crecimiento personal que le dejó la experiencia y una historia familiar donde el fútbol atraviesa cada generación.

En la casa de los Mattea, la pelota nunca dejó de rodar. Hugo, padre de Juan Pablo, construyó una extensa trayectoria como futbolista y entrenador. Luego llegaron sus hijos: Juan Ignacio, de 30 años, instalado en Grecia junto a su esposa -también futbolista-; Juan Pablo, de 26, que desarrolla su carrera en Cerdeña; y Francisco, de 21, quien también juega en Italia, aunque en la región norte de la isla.

«Me tocó irme a fines del 2022, un poco en búsqueda de otras propuestas futbolísticas, conocer y tener otras experiencias. Muy contento porque pude conocer el fútbol del otro lado del charco, la vida y la cultura», resumió sobre la decisión que cambió su vida.

Aunque el objetivo inicial era tramitar la ciudadanía italiana, el fútbol aceleró los tiempos. «Mi idea era estar tres meses haciendo la ciudadanía y después empezar a buscar clubes. Pero antes de lo pensado apareció una propuesta del Tharros Calcio y ahí comenzó todo», recordó.

Desde entonces pasó por diferentes instituciones de las regiones de Cerdeña, Campania y Abruzzo hasta llegar a Castiadas Calcio, donde encontró uno de sus mejores momentos deportivos.

Juan Pablo Mattea viene de disputar la última temporada en el Castiadas Calcio.

«Fue una linda decisión porque me tocó volver a Cerdeña, que es el lugar de Italia que más se parece a mi casa. Hice muchas amistades, conozco gente y me hice un nombresito. Peleamos por ganar la Copa Italia y el campeonato, aunque nos quedamos sin ninguna de las dos. Con el correr de los días aprendí a valorar mucho ese proceso», expresó.

La Liga Regional, a la altura del ascenso italiano

Después de recorrer distintos clubes italianos, Mattea se animó a realizar una comparación que seguramente sorprenderá a muchos.

«Trato de ser objetivo y comparo mucho con mi paso por la Liga Regional. La Liga no tiene nada que envidiarle al ascenso italiano. Hay jugadores muy buenos y otros con mucha experiencia que están dando sus últimos pasos. Además llegan muchos futbolistas de afuera que hacen al campeonato muy competitivo», analizó.

El atacante conoce bien el fútbol regional. Tras formarse en Estudiantes, vistió la camiseta de Atlético Adelia María, donde además fue dirigido por su padre. Aquella experiencia también le dejó enseñanzas.

A pesar de la distancia, Mattea sigue de cerca la actualidad del fútbol regional y guarda grandes recuerdos de su paso por la Liga Regional de Río Cuarto. Uno de los momentos más especiales fue convertir un gol en el estadio Mario Alberto Kempes, una anécdota que aún hoy recuerda con una sonrisa. «Vi esa foto de Marcelo y te trae mil recuerdos. Ese día me tocó hacer un gol en el Mario Alberto Kempes. Siempre cargaba a mi hermano diciéndole que Messi había hecho un gol ahí y yo también. De mi vida futbolística fue una de las etapas que más disfruté. Me quedaron amistades con casi todos los chicos con los que jugué», rememoró.

En 2019, la cuarta división de AFA de Estudiantes, jugó una final del torneo de Juveniles de la Primera Nacional ante Ferro con Mattea presente.

«Todos mis compañeros se reían porque mi papá era muy exigente conmigo. Podía hacer todas las cosas bien que siempre encontraba algo para marcarme. Con el tiempo entendés que esa era su forma de ayudarte a crecer.»

Lo que Italia le enseñó

Más allá del aspecto deportivo, la experiencia europea también transformó su manera de ver la vida.

«Vivir en Italia es muy lindo, pero me doy cuenta de que me estoy haciendo más grande y valoro mucho más lo que tenemos acá. Cuando estás afuera entendés realmente lo que significa el calor de la gente, un abrazo, juntarte con amigos o compartir tiempo con la familia.»

Juan Pablo Mattea, riocuartense que desde hace cuatro años vive en Italia.

En ese sentido, confesó que las pequeñas costumbres argentinas son las que más extraña.

«Hace unos días comí un locro con mi papá y era el hombre más feliz del mundo. Extraño el asado, las empanadas, esas reuniones que acá parecen normales y cuando te vas te das cuenta de lo importantes que son. Estuve varios días seguidos comiendo asado y no me cansaba. La carne argentina es otra cosa.»

Su rutina en Italia está completamente dedicada al deporte.

«Me levanto temprano, tomo un café, voy al gimnasio para hacer mi entrenamiento personal, vuelvo a almorzar y por la tarde entreno con el equipo. Después queda tiempo libre para hacer otras cosas.»

Una familia atravesada por el fútbol

El apellido Mattea respira fútbol. Además del legado de Hugo, los tres hermanos continúan sus carreras en Europa.

«Con Fran compartimos los últimos seis meses viviendo en Cerdeña. Jugábamos el mismo campeonato, aunque él estaba en la parte norte y yo más en el centro-sur, así que cuando podíamos nos juntábamos.»

Sobre las diferencias futbolísticas entre los tres, también dejó una descripción muy particular.

«Con Juani somos parecidos, nos gusta tener la pelota en los pies y somos un poco más técnicos. Fran es mucho más inteligente tácticamente, siempre está bien parado y entiende el juego de otra manera. Y después está el tema físico… nosotros siempre lo cargamos porque mide más de un metro ochenta y le decimos que no sabemos de dónde salió.»

El sueño de compartir un equipo permanece intacto.

«Me gustaría mucho jugar con alguno de mis hermanos, pero en el fútbol tienen que darse muchas cosas. Hoy parece complicado, aunque quién te dice que algún día pueda pasar.»

Un futuro abierto

Mientras disfruta de sus vacaciones, Mattea sabe que el mercado de pases recién comienza.

«Mi idea es analizar las oportunidades que aparezcan y tomar la mejor decisión. Seguramente voy a buscar seguir en Italia, aunque los llamados siempre son bien recibidos y no se puede descartar nada.»

Sin embargo, también empezó a proyectarse mucho más allá del fútbol.

«Hoy tengo más dudas que certezas. El deseo de volver siempre está, pero siento que todavía no es el momento. Lo bueno es que el fútbol me permite vivir tranquilo y también me deja tiempo para desarrollarme en otras cosas.»

Una de esas nuevas metas ya comenzó a tomar forma.

«Este año terminé el secundario y me di cuenta de grande que me gusta estudiar. Siempre el fútbol ocupó todo en mi casa, pero quiero mezclarme con otros ambientes. Estoy viendo la posibilidad de empezar una carrera universitaria a distancia.»

Mattea y sus proyectos personales afuera del fútbol: “Estoy viendo la posibilidad de empezar una carrera universitaria a distancia”.

Un futbolista distinto al que se fue

Cuatro años en Italia también modificaron su manera de interpretar el juego.

«Creo que la principal diferencia con el Juan Pablo que se fue es la madurez táctica. Antes pensaba mucho menos el juego y hoy entiendo otras facetas. Después sigo siendo el mismo jugador emocional, me gusta ir para adelante y tener la pelota en los pies.»

En esa evolución reconoce una influencia permanente.

«Mi papá siempre estuvo para los tres, tanto en el fútbol como en la vida. Cada vez que puede mira mis partidos, después me llama y me hace todo el análisis. Lo que perdimos del día a día lo compensamos con esas charlas.»

Y aunque durante su infancia Hugo pasaba muchas horas entre entrenamientos y la dirección técnica de Estudiantes, hoy el vínculo permanece tan fuerte como siempre.

«En esa época lo veíamos poco porque dirigía y tenía la escuelita. Estábamos mucho con mi mamá. Ahora la vida dio vuelta todo y somos nosotros los que estamos lejos. Pero como familia siempre encontramos la forma de acompañarnos, estemos cerca o a miles de kilómetros.»

A cuatro años de haber emprendido la aventura europea, Juan Pablo Mattea sigue construyendo su camino entre el fútbol italiano y nuevos proyectos personales. Con el mercado de pases por delante, el futuro aún está abierto. Lo único que parece inalterable es ese hilo conductor que une a toda la familia: una vida atravesada por la pelota, sin importar el lugar del mundo donde toque jugar.

Mirá la entrevista completa

Fotos: Al Toque / gentileza Juan Pablo Mattea / Página Celeste – Marcelo López Tobares
Redacción Al Toque

Este artículo fue posible a la autogestión de periodistas. Hoy necesitamos de vos. Te invitamos a que seas parte de la comunidad de Al Toque Deportes asociándote con un mínimo aporte mensual

Tendencias

Propietario: Cooperativa de Trabajo Al Toque Ltda. Director: Diego Alejandro Borghi. Sebastián Vera 940, Río Cuarto, Córdoba.
Fecha. Edición N° Edicion . Registro DNDA N°09649388.