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A la conquista del mundo sobre patines

Anabella Mendoz es una de las máximas exponentes del patinaje en el país. Logró tres campeonatos mundiales consecutivos entre 2015 y 2017 y otros tres subcampeonatos. Actualmente entrena y da clases en San Lorenzo. Conocemos la historia de un sueño que comenzó a sus cuatro años y nunca paró de crecer.

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La patinadora argentina logró tres campeonatos mundiales consecutivos entre 2015 y 2017.

“Los yankees saben jugar a todo, no hay algo que no les salga bien”

“¿Y los chinos? ¡Excepto en fútbol, no faltan en ningún deporte!”

Es usual escuchar frases como estas en épocas de Juegos Olímpicos. En la televisión, vemos disciplinas que no son tan populares en la oferta habitual de los canales deportivos, pero durante un mes nos enganchamos con un partido de bádminton, una competencia de tiro con arco o el atractivo pentatlón.

¿Y nosotros? Argentina siempre tuvo exponentes en la mayoría de las disciplinas. Quizás no obtenemos la misma cantidad de medallas que las grandes potencias, pero la bandera celeste y blanca siempre está presente.

En el polideportivo nacional, muchos atletas individuales consiguen logros que, a veces, no salen en la primera plana de los diarios o los portales deportivos.

El patinaje es una de esas tantas disciplinas que tiene representantes nacionales a nivel mundial. En este caso, Anabella Mendoz es la indicada para hablar del tema. La patinadora fue tricampeona mundial en su especialidad en 2015, 2016 y 2017. Obtuvo otros tres subcampeonatos: 2012, 2014 y 2018.

Desde pequeña y casi de casualidad, los sueños sobre patín comenzaron a desarrollarse para ella: “Arranqué patín en un club de barrio cerca de mi casa en Lanús. Tenía 4 años y hacía taekwondo con mis hermanos, pero las patadas no eran lo mío, así que me fui a la pista de al lado donde hacían patinaje y comencé”, cuenta entre risas Mendoz.

El patinaje artístico sobre ruedas tuvo sus primeros atisbos en Holanda. Hoans Brinker es el nombre mencionado como el inventor, en una fiesta, de los patines con ruedas. Recién en 1924 en Suiza se creó la Federación Internacional de Patinaje sobre Ruedas. En la década del 40 comenzaron las primeras competencias oficiales en Estados Unidos.

El patinaje tiene diferentes estilos dentro de la actividad. El formato libre es el más tradicional; Solo Dance consiste en un baile que puede ser por parejas; Show, Precisión y Quartetos se disputan por equipos. En el caso de Mendoz, ella practica Figuras Obligatorias: “Son círculos dibujados en el piso en donde hay que realizar a la perfección determinados ejercicios. Es un estilo más duro y objetivo”, explica.

– ¿Cómo empezó a insertarse en la competencia de patinaje?

– Fue casi como un devenir, no fue algo programado o planificado. Se fue dando, subiendo de a poco de nivel y paso a paso. Empecé con las muestras de fin de año y exhibiciones, después tuve mis primeras competencias con un par de años más. Influyó también la aspiración de mis entrenadores de hacernos competir a nivel federativo. Una cosa va llevando a la otra y cuando querés ver estás clasificando para entrar a un mundial, después para mejorar en un mundial y después para pelear una medalla.

– ¿Qué aspiraciones tuviste en los campeonatos mundiales?

– El objetivo nunca fue el podio o la medalla. Si hubiese sido ese, a la primera medalla dorada que pude conseguir me habría retirado. Como eso fue una consecuencia, creo que pasó por ahí: plantearme mejorar y estar en el máximo nivel fue la consecuencia de la medalla y no viceversa.

– Ganó tres medallas de oro en mundiales, ¿alguna de ellas tuvo una relevancia mayor?

– Todas tienen algo muy significativo y una situación particular de cada momento. Creo que la primera medalla, que fue la de plata en el mundial de 2012, fue tocar el cielo con las manos. Estuve participando en nueve mundiales sin conseguir ese premio. Después, hablando de los oros, creo que el segundo que conseguí en Italia fue muy lindo. Estaban mis entrenadores, mi hermano que vive allá hace 12 años y me pudo ver, mi otro hermano más chico que estaba trabajando en España y también viajó a verme competir. Fue muy lindo desde lo “romántico”, lo emocional que implicó.

Mendoz en su consagración con la medalla dorada en el mundial de Nankín, China – 2017.

– Córdoba es una de las provincias con mayor desarrollo del patinaje, ¿pudiste competir alguna vez en Río Cuarto o la zona?

– Sé que en Córdoba el patinaje artísitco se practica mucho. Tengo amigos que patinan, compañeros de la Selección que son de Córdoba, algunos entrenadores. Sé que es muy importante y trabajan muy duro, se nota en las competencias a nivel nacional. Hay muchos podios de Córdoba. No tuve el placer de competir en Río Cuarto, pero estuve en competencias en las sierras de Calamuchita, Río Ceballos y Córdoba Capital.

Ciclón sobre ruedas

Actualmente, Mendoz entrena tanto en el CENARD, que abrió sus instalaciones para los entrenamientos de los deportistas federados como en el club San Lorenzo de Almagro. Hace once años que es patinadora del “Cuervo” y, aproximadamente hace cinco años, trabaja como profesora en el club.

– Siempre relacionamos a San Lorenzo con el fútbol, ¿cómo es el club en otras disciplinas como el patín?

– Yo estoy en la parte de la escuelita con las más chicas y trabajamos el aspecto más recreativo. Es muy importante poder volcarle las ganas, la pasión y compartir el amor por el deporte, me encanta dar clases ahí. El club es muy generoso con los deportes federados. Es un ámbito que no se conoce tanto, porque todos sabemos sobre su fútbol, pero tanto desde sus instalaciones como desde la dirigencia son muy generosos con los atletas federados.

La patinadora entrena y da clases en el club San Lorenzo de Almagro.

– ¿Cómo trabajó durante este tiempo de pandemia?

– El trabajo en patín se frenó prácticamente en absoluto. Vivo sola en un departamento muy chico y no tenía las condiciones para patinar. Me ponía los patines porque superé una lesión y era necesario ir adaptando el pie. En estos meses me enfoqué en la parte atlética y de preparación física, para cuando volvamos a la pista sea mucho más fácil. Traté de disfutar mucho de esas cosas que con la vorágine deportiva uno no puede hacer, como dedicarme a la casa, mis mascotas y mi familia.

– ¿Qué piensa que les falta a los patinadores amateurs del país en cuanto al sustento económico o al desarrollo deportivo?

– Lo que pasa con los deportistas amateur, no solo en el patinaje artístico sino en todos los deportes, es que una vez que obtuviste el logro tenés la ayuda económica. Entonces escalar se hace difícil, porque sin apoyo económico es complicado conseguir el logro. En todos los mundiales, una vez que obtuve las medallas fue más fácil sostenerlo. Cuando se cae ese logro, que puede ser debido a una mala competencia, ni siquiera un mal año, se vuelve a complicar y se pone muy cuesta arriba todo. El año pasado en el mundial, si bien quedé campeona sudamericana, tuve la lesión en el pie y la operación. Me sostuve al menos a nivel sudamericano. En el mundial quedé sexta y ya el apoyo económico no se cortó por completo, pero si menguó bastante. Se termina haciendo muy cuesta arriba y más con esta pandemia que se hace difícil trabajar. De la única forma que te podés sustentar es trabajando más, pero eso implica entrenar menos. Desde mi experiencia, creo que en general es algo que le pasa a todos los deportistas.

Fotos: Instagram Anabella Mendoz (@anabella_mendoz)
Redacción Al Toque

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