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El príncipe

Por Marcelino Gasseuy

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Desde su nacimiento Mauricio Macri vive en una monarquía. Creció en el establishment empresario, en donde Franco Macri fue rey. No pudo ser el heredero de su padre. En el fútbol y la política es en donde pudo desplegar su personalidad y representar de la mejor manera a su casta.

El periodista Ezequiel Fernández Moores, con lucidez, dijo que “Boca permitió que dejáramos de llamarle Macri y pasáramos a llamarle Mauricio. El apellido Macri no era un apellido justamente popular en ese momento porque el padre había hecho negocios con los gobiernos de turno y algunos de ellos muy polémicos. Mauricio Macri parecía simplemente ser un heredero, un nene de papá rico, pero en Boca tomó sus propias alas”.

“Lo hago por pasión. Estoy dispuesto a revitalizar al fútbol argentino. Hoy por hoy los clubes se comprometen con cifras que distorsionan todo el mercado, que después no pueden afrontar, y se termina con pasivos que no es posible levantar. Muchos clubes que hoy no son viables económicamente van a conseguir algún empresario responsable o un grupo que esté dispuesto a poner su plata y hacerse cargo de las decisiones que toman.”, decía un joven Macri cuando empezaba a incursionar en el fútbol. Fiel a su estilo, los hechos demostraron estar muy lejos de eso que pronunciaba. Lo que buscaba era poder. Al poder se lo daría la pelota.

El 3 de diciembre de 1995, Mauricio Macri asumió en la presidencia de Boca Juniors. Estuvo hasta el 2007.

El fútbol le permite a Mauricio Macri tomar impulso cuando necesita tener un lugar relevante. Tras perder en las elecciones presidenciales de 2019, su amigo Gianni Infantino lo designó al frente de la Fundación de la FIFA. Macri necesita conservar poder y la FIFA y la Conmebol son su apuesta estratégica. Cuenta en esos lugares con hombres cercanos que ocupan puestos claves.

Hace unos días, en el 70° Congreso de la FIFA, realizado de manera virtual, Infantino otorgó la continuidad de Juan Bautista Mahiques en la Cámara de Resolución de Disputas. De esta manera, el fiscal general de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y operador de la mesa judicial de Cambiemos, continuará como mínimo un año más en su cargo de la Cámara que interviene en los conflictos contractuales entre jugadores y clubes. En Conmebol, Macri tiene asegurada su presencia gracias a los puestos que ocupan Christian Gribaudo – perdedor de las elecciones en Boca Juniors -, el abogado Diego Pirota y el ex árbitro y dirigente del PRO Héctor Baldassi.

Macri suele repetir que la política es una pavada al lado del fútbol. No todas han sido victorias. Ni siquiera cuando fue presidente pudo concretar el proyecto de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD).  Ganaron los socios de las instituciones deportivas que defendieron que los clubes sigan siendo organizaciones sin fines de lucro. Fue la última batalla perdida.

Mauricio Macri quiso comprar el Deportivo Español por 15 millones de dólares. Lo había acordado con el presidente de Deportivo Español, Francisco Ríos Seoane, en una reunión en la Quinta de Olivos con Carlos Menem y Julio Grondona. El 20 de junio de 1993, en una Asamblea caliente desarrollada en el gimnasio del Estadio Nueva España, 2.000 personas le dijeron que no al proyecto de Macri que tenía como finalidad comprar el plantel, mudar la localía y denominarlo Mar del Plata Fútbol Club.

Juan Bautista Mahiques, Fiscal General de CABA y hombre cerca a Macri, continuará con su cargo en la FIFA.

El establishment se encolumnó detrás de la propuesta de Macri que representaba al empresariado argentino en pleno auge privatizador menemista. Escribió Aldo Proietto, director de la revista El Gráfico, en ese entonces principal medio deportivo del país muy cercano a Menem: “Así como el país encaró impresionantes transformaciones en áreas mucho más complejas y el presidente Menem no dudó en arriesgar su popularidad ni su prestigio, cuesta creer que el fútbol siga distrayéndose en las pequeñeces sin advertir la necesidad de producir cambios importantes que lo revaloricen”. De transformaciones y cambios hablaba Proietto en los albores de la década del noventa. Conceptos que un futuro no tan lejano, Mauricio Macri utilizaría a puro marketing para llegar a la presidencia de la Nación.

Cuando fue presidente de Boca Juniors tampoco pudo imponer las SAD. El 20 de julio de 1999 perdió 38-1 la votación en la AFA grondonista. Pero a pesar de no privatizar, transformó a Boca en un club-empresa. La gestión de Mauricio Macri estuvo plagada de triunfos en el campo de juego y de constantes irregularidades a nivel institucional. Fue el primer presidente en la historia de Boca al que le fue rechazado un ejercicio. Pero esta última parte rara vez tuvo repercusión. Los títulos y los medios “amigos” se encargaron de ocultarlo.

Fondo de Inversión, suculentos contratos por publicidad, privatizaciones, y tercerizaciones fueron moneda corriente durante el macrismo que se prolongó desde 1995 hasta 2007. Ni siquiera la escandalosa venta de Carlos Tévez a Corinthians lo puso en jaque. En 2005, Daniel Santoro, periodista de Clarín, desnudó la trama que involucraba a actores espurios y un gran negocio para Macri y sus amigos, entre los que se encontraba Gustavo Arribas, amigo y hombre de confianza que ocupó la dirección de la AFI en el gobierno macrista. Años después, el propio Macri defendió a Santoro, tras ser acusado por espionaje ilegal en la causa del falso abogado Marcelo D’Alessio. Macri era presidente de Argentina. Santoro uno de los principales periodistas del Grupo Clarín. Jugaban en el mismo equipo.

Alejandro Domínguez (Conmebol) y Gianni Infantino (FIFA) junto a Macri. El líder del PRO reconstruye su poder con el

“Antonio, no se equivoque. A mí, Boca no me interesa. Para mí Boca es un trampolín. Yo voy a ser presidente de la República. Simplemente, le estoy ofreciendo que me acompañe”. Eso le dijo Mauricio Macri, en junio 1995, a Antonio Alegre cuando le ofreció al entonces presidente de Boca que sea su vicepresidente. Todos conocemos como terminó la historia. Hoy no es Boca Juniors. Es la FIFA y Gianni Infantino el lugar en donde, desde el fútbol, Mauricio Macri intentará reconstruir su principado.

Redacción Al Toque

Gráfico: Al Toque

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