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“Entender con 15 años que no debí bajar los brazos, cuando las cosas se pusieron difíciles, es lo que más valoro de mí”

Adolfo Gaich repasa la trayectoria futbolística que lo llevó desde el potrero de Bengolea a los estadios más míticos de Europa. El delantero con paso en San Lorenzo de Almagro y la Selección Argentina marcó de taco uno de los goles de Huesca en el triunfo 3-2 ante Valladolid. Es el primer grito del “tanque” en la segunda división de España.

Iván Ortega

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Gaich anotó su primer gol con la camiseta de Huesca.

“Desde chico ya se veía su talento, con menos de 15 años se destacaba en cualquier categoría que lo pusieras”, relata Fabio Folis, uno de los entrenadores que tuvo Adolfo Gaich en su infancia. Con una altura privilegiada y un olfato de goleador notable desde que empezó a mover la redonda, el “káiser” se afianzó año tras año en el campo de juego.

En los poteros con sus amigos, en Bengolea hasta las inferiores de San Lorenzo,  no paraba de hacer goles y su nombre fue creciendo mucho más alto que el 1,94 que posee.  De una familia humilde pero con sueños intactos, sus padres depositaron su confianza en él sin dudarlo desde el primer día en que lo vieron patear la redonda en la Liga Beccar Varela. Vivió una adolescencia plagada de viajes, de idas y vueltas,  de goles y medallas, que moldearon a quien hoy es Adolfo Gaich, no solo un gran jugador, sino también un gran soñador.

El atacante de 22 años marcó su primer tanto en el equipo al que arribó a préstamo por un año el último agosto. 

“Viajaba a dedo 3 veces a la semana con 13 años para poder ir a entrenar”, remarca Flavia, su madre, cuando recuerda su infancia. Acompañarlo en cada viaje, a cada prueba y ayudarlo a fortalecer esa confianza a buscar siempre el éxito personal fue un mérito que Adolfo Gaich siempre valoró de sus padres. Abandonar esa zona de confort era algo difícil y ese apoyo familiar aportó tranquilidad cuando las cosas se ponían difíciles, comenta el delantero con orgullo al hablar de su familia.

Siempre con la ilusión intacta, el atacante con paso por Benevento de Italia subía peldaños en un camino que se tornaba muchas veces cuesta arriba, no fue un simple proceso de hacer goles y llamar la atención de otros clubes, era dedicación, esfuerzo y compromiso constante. “Estuve en la fundación de Messi durante todo un año después de dejar la liga regional y había tenido un buen desempeño, a pesar de eso no me tuvieron en cuenta y me tuve que volver, pero eso me enseñó a seguir, porque yo sabía que estaba para cosas más grandes”, enfatiza. Esa mentalidad a los 12 años lo motivó a seguir intentando, “a caerse y levantarse, así como también a entender de qué se trataba el futbol”. Bien en claro lo dejó cuando pasó todo el 2014 entrenando en el Club Atlético de Pascanas teniendo su debut en primera división con 15 años. Este talento natural llamó la atención de los ojeadores de San Lorenzo, quienes lo convocaron a una prueba en el club, en la cual quedaría seleccionado comenzando así, uno de sus mayores sueños: jugar en el club de sus amores.

Después de un año complicado en cuestiones de adaptación y lejos de la familia, ya en la ciudad bonaerense, Gaich se apoyó en las buenas actuaciones que tenía para seguir adelante. “Muchos hablan de los partidos, de lo que se gana en el fútbol y de esas cosas, pero cuando terminás los partidos y llegás a la pensión te das cuenta que estás solo y lejos de casa, el entender con 15 años que no debí bajar los brazos cuando las cosas se pusieron difíciles es de las cosas que más valoro de mí”, remarca con orgullo al hablar de su paso en las inferiores del “cuervo”.

“Por más que te guste estar realizando tu sueño y ya estés ahí, no es fácil, y yo estoy orgullosa de él por lograrlos de la manera en la que lo logró, yo solo quiero verlo feliz”, dice su mamá entre lágrimas. Tener a sus padres en cada viaje y sentir su presencia en todos lados ayudó al “gringo” a seguir con esto, el campeonato de la Sexta, el debut  goleador en Reserva y sus comienzos en Primera División  no hubieran sido lo mismo para él sin la compañía de ellos. Así fue también cuando sus actuaciones en la Reserva del “ciclón” llamaron la atención de la Selección Nacional de cara a los torneos juveniles.

“Yo jugaba en la Reserva y no me conocía nadie todavía, pero apenas me puse la de la Selección supe que era mi oportunidad de hacerme conocido”, con esas palabras Gaich dio lugar a una de sus etapas más hermosas: el camino a la Selección Argentina. Todo comenzó en el torneo L’Alcudia en España y acabó recientemente en los últimos Juegos Olímpicos de Tokio, teniendo en el medio la consagración en los Panamericanos de Lima en 2019 y el Pre Olímpico de Colombia en 2020, como así también el subcampeonato en el Sudamericano sub 20 en Chile y el Mundial sub 20 en Polonia. En total marcó 13 goles. Su nombre ya empezaba a sonar fuerte en el país y en el radar europeo.

“Tuve la suerte de marcar y generarle mucha confianza al técnico, a veces no podía terminar metiéndola, pero me seguían dando rodaje de titular por el rol importante que hacia adentro de la cancha gracias a mi tamaño e intuición”, destaca entre risas.

Tal fue la convicción como delantero que consiguió Gaich, que logró llamar la atención del técnico de la Selección Mayor dirigida por Lionel Scaloni, a pesar de no tener muchos minutos en la primera de “El Santo”. “Venía de festejar la dorada del Panamericano y de las alegrías del Pre Olímpico y se agregó la noticia de la convocatoria a la Mayor, fueron unos meses increíbles. No me esperaba ni la mitad de lo que viví, fue un sueño hecho realidad”, reconoce.

Pese a que su nombre ya era conocido y que en la calle le volaban los autógrafos, no transitaba por el mejor momento futbolístico en San Lorenzo y tomó una decisión importante para su futuro. “Se presentó la oportunidad en Rusia y no estaba teniendo esa continuidad que esperaba en el club, así que lo hablé con mi familia, mi representante y todos estuvimos de acuerdo que Rusia iba a ser el próximo destino”, recuerda. Así fue como un joven Gaich de 21 años pisaba las calles de Moscú, solo y en un contexto de pandemia: “Era tener que adaptarse a una nueva cultura, a un nuevo clima, a un nuevo idioma, no fue nada fácil”.  Entre risas contaba anécdotas de cómo el traductor del club lo ayudaba hasta para hacer las compras.

“Fue muy corto el periodo de adaptación, no estaba en forma ni conocía al grupo, los meses en el CSKA Moscú no fueron muy alentadores”, confiesa. Esa inconformidad lo llevó a que lo cedieran a préstamo al club Benevento, de la liga italiana. Allí las cosas fueron mejores, el equipo del sur italiano le dio lugar y en un par de partidos su estilo de juego lo llevó a ganarse la titularidad. Tal fue su crecimiento que vivió uno de sus días más emotivos en ese club. “Ganarle 1-0 a una Juventus que tenía a Cristiano Ronaldo y a los mejores de Europa fue de las cosas más increíbles que me pasaron. Llegamos a la cancha con el único objetivo de poder dejar nuestro arco en 0, pero estuve todo el partido con la ilusión de que una me iba a quedar, y no dudé en mandarla a guardar cuando vi la oportunidad”, rememora.

Marcó la historia de Benevento, ganándole por primera vez en su historia al club de Turín con el gol del partido a su nombre, la anécdota de ese día se coronó con un Paulo Dybala orgulloso de él que no hizo nada menos que pedirle su camiseta: “Es algo que no me voy a olvidar nunca”.

Gaich marcó el 1-0 para Benevento en cancha de Juventus y así su ex equipo consiguió su primer triunfo en la ciudad de Turín.

Después de su buen paso por Italia, debía retornar al club ruso, el cual lo volvería a ceder, pero esta vez, con destino a España, específicamente, al Huesca de la segunda división. Es un nuevo desafío ya que mi ilusión era llegar a Europa, ahora lo que se viene es demostrar que estoy hecho para más y poder llegar a un club de la primera división, es bueno bajar a veces para motivarte a mejorar”, dice.

Desde su llegada no pudo marcar un gol hasta que, este sábado, Adolfo Gaich se sacó la mufa. Debutó en las redes españolas con su primer grito en el Huesca, club al que llegó en agosto de este año. El delantero de 22 años anotó con un tacazo cruzado espectacular y abrió la victoria 3-2 sobre el Valladolid.

Sus intenciones ya no se enfocan en el futuro, va siempre con la frente en alto mirando al presente y lo deja en claro en cada oración: “No descarto volver a Argentina algún día, Italia y España tienen costumbres muy parecidas a la nuestras, la cultura, el idioma, la comida, me siento muy cómodo acá en Europa, pero creo que todo jugador argentino quiere volver a sentir en algún momento ese calor, esa pasión que te da el hincha adentro de la cancha, eso no se da en ningún lado, solo por eso no descarto volver al final de mi carrera, pero de momento, quiero quedarme acá en Europa”.

Antes de irse a entrenar y dejar la conversación, remarcó lo importante que es aprovechar cada una de las oportunidades que se presentan para cumplir un sueño, no solo en el fútbol, sino en la vida, y que es bueno creérsela a veces. La confianza en uno mismo hace fuerte a la persona y ayuda muchísimo, siempre y cuando los pies se mantengan sobre la tierra.

Esa misma humildad que reflejaba en la sub 12 de Atenas de Ucacha, sigue mostrándose presente en la sonrisa del pibe que lucho y puso el cuerpo a cada objetivo que se propuso, ese pibe que con 22 años, está cumpliendo su sueño, el ser futbolista profesional.

  • ¿Y cuál es tu próximo objetivo?
  • Que todo el mundo sepa quién es Adolfo Julián Gaich.

Por Nahuel Matos, estudiante del segundo año de la carrera Ciencias de la Comunicación de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Río Cuarto

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