Fútbol

“Me voy feliz a casa”: el adiós del capitán que hizo de Talleres su vida

A los 36 años, Santiago López cerró una carrera marcada por la identidad, los afectos y los ascensos que definieron a una generación en Las Acequias. Entre familia, recuerdos y un gol eterno, inicia una nueva etapa, siempre cerca del club que fue su casa.

Publicado

el

Hay despedidas que no cierran una historia: la iluminan. La de Santiago López es una de ellas. A los 36 años, después de toda una vida defendiendo la camiseta de Talleres de Las Acequias, el capitán entendió que había llegado el momento de escuchar algo más profundo que el cansancio: la necesidad de “disfrutar otros tiempos, otros domingos, otras presencias”.

En diálogo con Al Toque Deportes por Al Toque Radio, López abrió su corazón para repasar una trayectoria marcada por la identidad, los afectos, los ascensos, los descensos y la pérdida de uno de sus hermanos, un golpe que conmovió a todo el fútbol liguero y que moldeó su vida para siempre.

Habló de su familia, de los hermanos y primos con los que compartió la cancha, de los compañeros que lo formaron como persona y del club que siempre fue refugio. Y también se permite mirar hacia adelante: “El día de mañana me tira más ser dirigente”, confesó.

“Traje a mi manager acá, a Bruno, mi hermano menor”, dice entre risas para explicar el proceso de la decisión, que venían conversando desde hacía semanas. “Me demoré en empezar la pretemporada porque a veces a uno le cuesta arrancar. Y soy un chico dentro de todo grande, con 36 años. También las ganas de disfrutar otros momentos, otros domingos, otros sábados. Ya me había olvidado hasta de mis amigos. Como todo el mundo que juega al fútbol, dejás muchas fechas especiales de lado. En los primeros tres partidos no sentí la misma motivación que en toda mi vida, y ese fue el factor indispensable para decir ‘hasta acá llegué’. Gracias a Dios mi cuerpo siempre me lo permitió, nunca tuve lesiones grandes. Me voy contento, feliz a casa, a disfrutar de otras cosas”.

Santiago López acompañado de su hermano Bruno en su visita a Al Toque Radio.

¿Cuántos años en la Primera de Talleres?
– Lo único que salí fue a Unión de Olaeta (2024). En ese tiempo venía con muchas emociones y cargas de otros años, y decidí dar un paso al costado para cambiar de aire. La gente de Olaeta me abrió las puertas y estoy muy agradecido. Jugué provinciales cuando era chico y también de grande con Talleres. Fuimos dos veces con mi categoría, la 90 de Las Acequias. Una vez salimos cuartos en cancha chica. Y al año siguiente, ya en cancha grande, salimos campeones invictos. Hasta el día de hoy fui el último jugador de esa categoría que siguió representando la camiseta del club y del pueblo.

¿Qué significa Talleres para la familia López?
– Para la familia López, y para muchas otras familias, significa muchísimo: identidad, pertenencia. Para mí ha sido un refugio, y sigue siéndolo para quienes lo saben valorar. Ahí hice jardín, escuela y me gradué. Aprendés un millón de valores que quizás en otro lado no aprendés. Pasé momentos hermosos y también feos, y el club me acobijó siempre. Mis compañeros, la gente del club… eso significa Talleres para mí.

Viviendo en Río Cuarto, ¿nunca pensó en jugar en otro club para no viajar?
– No, la verdad que no. Siempre fiel a mi estilo. La única vez que salí fue a Olaeta. A veces hasta manejaba el taxi que ponía el club y lo hacía feliz. Nunca de mala manera.

López también recuerda a quienes lo marcaron: “Siempre traté de inculcar a los más chicos lo que aprendí de grandes jugadores con los que compartí: Rómulo Caloso, Rodrigo Flores, Pablo Oviedo, Daniel Leguizamón, Alejandro Guzmán, mi primer técnico en cancha chica. A todos ellos, un gracias enorme”.

Este domingo se retiraron varios.
– En cancha yo, pero el Mati López, mi primo, y Leandro Mercado ya habían dejado el año pasado. Un día les dije: ‘Vengan a la cancha que tengo un regalo para ustedes’, sin pensar que yo iba a tomar la misma decisión tres domingos después. El club nos dio un reconocimiento hermoso. Hicimos prácticamente el mismo camino.

El apellido López es un bien de familia en el club…
– Estamos nosotros, los López, pero también los Flores, los Mercado, los Caloso… Son familias que han logrado jugar juntas. Yo tuve la suerte de jugar con cuatro hermanos. También con Damián Flores, con Rodrigo, con Tomy que sigue en actividad. Y los hermanos Criado. Hay muchos casos así.

¿Cuántos ascensos logró? ¿Con cuál se queda?
– Fueron tres ascensos y tres descensos. Por eso me retiré. El más especial fue el último, por cómo se dio todo. Mi hermano ya estaba muy mal, con dolores, y no sabíamos si iba a ir a la cancha. Mi vieja lo levantó y lo llevó. Fue una tarde superespecial, súper emotiva. Y encima hago el gol contra (Centro Social) Las Higueras. Ese fue el gol más lindo que pude festejar. Dedicarle un gol atrás del alambrado fue lo más hermoso. Ese ascenso se llevó todas las lágrimas.

Se retiró con gol. ¿Qué imágenes se le pasaron?
– Una semana antes le avisé al cuerpo técnico que ese domingo iba a ser el último. Nadie lo sabía, solo Bruno y mis otros hermanos. El viernes a la noche, en el salón del club, cuando entrenamos, se me hizo el “clic”. Ahí me quebré. Fueron muchos años y muchas cosas: hacer ropa para los chicos, organizar, proponer. El domingo me dieron la cinta de capitán y no iba a decir que no.

Santiago López: “Me entregué al 100, los sentimientos me llevaron a cambiar de rumbo”.
Santiago López: “Me entregué al 100, los sentimientos me llevaron a cambiar de rumbo”.

“Después, el lunes y martes, cuando andaba solo en la camioneta de reparto, pensaba en todo. Y alguno te decía: ‘¿Estás seguro?’. Y sí, estoy convencido. Estoy feliz”, agregó.

¿Piensa en un rol dirigencial en Talleres?
– Sí, el día de mañana me tira más ser dirigente. Estar cerca de las necesidades del jugador. Hacerlo sentir bien, preguntarle cómo está. A veces como técnico no tenés esa llegada. Me gustaría estar ahí, donde quizás a mí me faltó un poco.

¿Cómo ve este inicio de Talleres en la Primera B?
– La zona norte siempre fue la más difícil desde que se usa este formato. Son rivales muy duros. No arrancamos tan bien, pero hay tiempo. No es fácil acoplar cinco o seis chicos nuevos a una base que venía de terminar semifinalista en la Complementación. Solo hay que darles tiempo.

Santiago López puso fin a su carrera deportiva.

Para el cierre quedaron los agradecimientos: «A mi familia, mis amigos, y todo el pueblo».

El domingo se apagó la tarde en Las Acequias y el capitán cruzó la línea de cal por última vez. Ahí, en ese borde que separa y une al mismo tiempo, dejó su última huella como jugador. Porque hay jugadores que se retiran y jugadores que se quedan. “Santi” eligió dejar los botines, pero no el territorio donde aprendió a ser él mismo. Su historia no termina en el pitazo final: apenas cambia de forma. Hay amores que no admiten despedidas, apenas mudanzas. Y Talleres, para él, siempre será ese lugar donde el corazón late un poco más fuerte.

Fotos: Al Toque
Redacción: Al Toque

Este artículo fue posible a la autogestión de periodistas. Hoy necesitamos de vos. Te invitamos a que seas parte de la comunidad de Al Toque Deportes asociándote con un mínimo aporte mensual

Publicidad
Publicidad

Tendencias

Propietario: Cooperativa de Trabajo Al Toque Ltda. Director: Diego Alejandro Borghi. Sebastián Vera 940, Río Cuarto, Córdoba.
Fecha. Edición N° Edicion . Registro DNDA N°09649388.