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Un lugar hermoso para que la Selección se consagre

Por Gustavo “Sapito” Coleoni*

Iván Ortega

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El imponente Maracaná, donde se jugará la final de la Copa América 2021.

La de Argentina es la única Selección que decidió no establecerse en Brasil durante la disputa de la competencia, que comenzó el 13 de este mes y finalizará el 10 de julio con la final en el Maracaná, en Río de Janeiro. El plantel que conduce Lionel Scaloni va y viene desde Ezeiza a Brasil para cada partido, a excepción de lo que ocurrió para los encuentros ante Uruguay y Paraguay: Argentina permaneció cuatro días en Brasilia, del jueves 17 al lunes 21. Las razones son sanitarias y también de comodidad: a los jugadores les gusta estar en el predio de la AFA, una suerte de cinco estrellas en el que cada uno cuenta con habitación individual, un gimnasio gigante que nada tiene que envidiarle a los de los grandes clubes europeos, un salón comedor en el que se sienten muy a gusto y comparten largas sobremesas, y también una sala de juegos muy visitada todos los días.

Messi y cía relajados en una de las concentraciones de la Selección.

Antes del comienzo de la Copa América, cuando los jugadores llegaron desde sus clubes, cada uno comía en su habitación. Una vez transcurridos los diez días iniciales, comenzaron a realizar las cuatro comidas en el salón comedor del predio, aunque divididos en dos grupos: por un lado, el plantel; y por el otro, los integrantes del cuerpo técnico, empleados de la AFA y los dirigentes.

La Selección vive en un complejo que fue reconfigurado para esta Copa América con distintas medidas para tratar de evitar los contagios de coronavirus. Así, además de las habitaciones individuales para cada futbolista en el complejo destinado a la Selección Mayor (el número dos), la AFA instaló diecisiete motorhomes habitados por integrantes del cuerpo técnico, empleados y dirigentes, así como también containers que cuentan con todas las comodidades.

Así está craneada la intimidad del equipo que conduce Scaloni, que atravesó un par de cumpleaños, entre ellos el de Messi, con grandes asados y platos gourmet que hacen a la unión del grupo.

Dentro de la cancha, la Selección ya disputó tres partidos de Copa América: ha empatado en el debut y ganado los dos restantes, ambos por 1 a 0. Este lunes cerrará su etapa clasificatoria ante el ya eliminado combinado boliviano.

En ese marco, poco se ve de juego colectivo, quizá la “burbuja” de Ezeiza genera el mismo impacto en las canchas brasileñas. Por instantes se ven algunos destellos y paredes, aunque por lo general hay mucha individualidad, alta estirpe de Lionel Messi y muchas dudas para “cerrar los partidos”.

Con tres años del ciclo de Scaloni ya se puede hacer un análisis de rendimiento, resultados y estadísticas. Se habla de una racha de invictos muy buena, por parte de un equipo que está realizando una campaña buena. Ni excelente, ni irregular.

En tres años de gestión, el balance es justo. Se aprueba y hasta ahí nomás, porque aún no hay un sistema de juego claro, ni empleado de la misma manera en todos los partidos. Considero que aún no hay identificación con esta Selección, y que si no fuera por Messi – una obviedad – este proyecto estaría en crecimiento. Este plantel tiene buenos jugadores, demuestran individualidades, pero aún no se encuentra colectivamente.

Además hay otro sentir en los futbolistas que integran las convocatorias, no veo esa gran emoción que demostraban los Simeone, por citar un ejemplo. Será porque en estos tiempos se vive y se siente de otra manera.

Desde la conducción, el mérito de Scaloni fue darle la oportunidad de Selección a chicos muy jóvenes, menores de 30 años, que nos permitieron un gran recambio. Con el agregado de que transformó a Messi en líder operativo y social, cosa que antes no lo era. Cuando digo operativo, es dentro de la cancha, algo que ya lo era, aunque lo de social lo terminó de completar. Este Messi es el más pleno en la Selección, disfruta mucho estar. Y eso es un atenuante y una fortaleza.

Este Messi es el más pleno en la Selección.

Entre los destacados y apariciones, hay que decir que ‘Dibu’ Martínez nos transmite seguridad, tiene un físico imponente y maneja su área. Es uno de los signos más positivos de este equipo. Lo mismo para ‘Cuti’ Romero, que ha ganado agresividad y seguridad en el roce europeo.

Guido Rodríguez puesto en la mitad de la cancha brindó sustento defensivo y equilibrio. Tiene una mejor capacidad de ubicación que los que han jugado de 5. No es en desmedro de Paredes, que ya ha demostrado tener gran calidad, aunque en otro puesto jugando en el PSG. Rodríguez tiene que estar dentro porque no sólo dará ese equilibrio, sino que también permitirá contragolpes con ventaja numérica en ataque. Nahuel Molina le dio a la Selección un futuro en el lateral derecho. Se lo ha notado ágil, decidido y fuerte.

El problema a resolver es el 9. Después de haber tenido en Batistuta, Kempes, Crespo y otros tantos, que fueron “de raza”, ahora hay un cúmulo de jugadores que no terminan de completar esos requisitos.

Esta Copa América es un lugar hermoso para que el equipo la gane y llegue al Mundial con la autoestima alta. Ojalá que la Selección pueda consagrarse, llenar de gloria a Messi y que sus compañeros se sientan más fortalecidos con un logro.

*Por Gustavo “Sapito” Coleoni – Actual entrenador de Central Córdoba de Santiago del Estero

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