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Víctor es Beraldi, Víctor es fútbol

El mejor jugador que ha tenido Estudiantes en los últimos compromisos de la Primera Nacional explicó los motivos por los cuales se siente a pleno y ve al equipo con ansías de más. A los 34 años el “10” es una de las mejores cartas que presenta la formación “celeste” de cara a la final del sábado.

Iván Ortega

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Beraldi (10), uno de los baluartes del Estudiantes finalista.

La Primera Nacional nos ofreció un mini torneo dividido en cuatro zonas, donde los equipos se posicionaron entre Campeonato y Reválida de acuerdo a lo hecho pre pandemia. En las Zonas Campeonatos, por lógica, fueron los mejores. Esos equipos que teóricamente llegaron más preparados, con sistemas aceitados y que tácticamente no daban lugar al error.

Es por eso que los duelos solían volcarse a la fricción, al poco pensamiento y en consecuencia a las denominadas mesetas futbolísticas. En el medio de todo eso andaba Asociación Atlética Estudiantes, quien igualó los primeros cuatro encuentro en la Zona A mostrando altibajos en su nivel con futbolistas que de menor a mayor alcanzaban su pico máximo en el último compromiso ante Agropecuario.

Lo que le faltaba a la Primera Nacional era emoción y ese toque de distinción que sólo los privilegiados lo logran. El verdadero desfachatado, el que sale de toda táctica e incluso entra en rebeldía hasta con el propio cuerpo técnico. El de una técnica envidiable y un carácter superador para afrontar todo tipo de adversidades que le depare el destino. Pocos equipos lo tienen, y en Estudiantes parece ser Víctor Beraldi.

El “Negro” nació hace 34 años, en una de las etapas más épicas (quizá la más) de la historia del balompié argentino. Un 23 de diciembre del ’86 Víctor Raúl heredaba los genes de papá Salvador, “Chueco”, de quien hasta el día hoy lo tiene presente.

Se formó en Asociación Atlética Estudiantes, se terminó de foguear en Talleres de Córdoba y alcanzó la gloria en varios grandes del interior del país. Beraldi consiguió su primer ascenso al Argentino A en 2011 con Gimnasia y Tiro de Salta tras vencer a Defensores de Belgrano de Villa Ramallo (Buenos Aires) por 1 a 0 en la segunda final. Aquel recordado partido se disputó en cancha de Douglas Haig de Pergamino y tuvo como protagonista principal al propio Víctor, quien anotó el único tanto de la cita máxima.

Los salteños tienen un grato recuerdo sobre Beraldi, ya que fue partícipe principal del retorno de Gimnasia a la divisional luego de seis años de ausencia. Cuatro años después logró algo similar con Talleres de Córdoba, club del cual es hincha.

El expeditivo volante anotó un gol importantísimo ante Unión Aconquija en el mítico estadio Kempes y dejó a la “T” en las puertas del ascenso a la B Nacional. De allí la frase “Víctor es Beraldi”, repetida en más de una oportunidad cuando el nombre del riocuartense suena en los pasillos albiazules.

La historia de Beraldi y los ascensos no concluye ahí. De hecho se estira como la estadía histórica de Estudiantes por las divisionales que recorre.

Víctor fue uno de los primeros refuerzos que anunció el ciclo Vázquez en el 2016 y parte de la formación titular que le dio la primera alegría a los de Avenida España bajo el mando del DT mendocino.

Peralta, Foglia, Sesma, Palandri, García, Zbrun, Cabrera, Aimar, Beraldi, Reynoso y Sepúlveda, fueron los once iniciales que saltaron al campo de juego para empatar sin goles ante Independiente de Chivilcoy y devolver al “celeste” al Torneo Federal A. Sí, esa tarde, donde también se jugaba un súper clásico entre Boca y River, también estuvo Beraldi.

La formación titular de Estudiantes que consiguió el ascenso al Federal A en 2016.

El periplo del volante creativo se interrumpió a mediados de ese 2016 y se estiró por más de un año. Un cortocircuito con la dirigencia hizo que Beraldi migre unos meses a Ateneo Vecinos y posteriormente recale en Juventud Unida de San Luis (con quien enfrentó a Estudiantes).

A comienzos de una nueva temporada, y pasado el primer semestre del 2017 con la reciente eliminación “celeste” en manos de Defensores de Belgrano de Villa Ramallo, en Estudiantes anunciaba su retiro Andrés Aimar, el portador de la 10 por ese entonces. El nombre apuntado para reforzar las arcas fue nuevamente Beraldi, que llegó junto a Gastón Bottino, Lautaro Formica, Gonzalo Parisi y otros tantos más.

El ex Talleres inició su tercera etapa (contando la de inferiores) en el “león” y volvió a vestirse de gloria. El final de este nuevo capítulo es reciente: victoria contundente ante Sarmiento de Resistencia por 2-0 en la última jornada del Pentagonal Final del Federal A. Tarde lluviosa, algarabía “celeste” y una vez más Beraldi presente.

Cuarto ascenso en su mochila, segundo con Estudiantes y reconocimiento eterno para uno de los mejores jugadores de la última década en la región.

“Me gusta vivir el día a día, no tengo cábalas ni nada, no me gusta crear falsas expectativas. No cambio tanto las formas en una semana especial, estoy cerca de mi familia y no mucho más que eso. Trato a este momento con naturalidad, que sea un partido más, que sabemos que no es, pero no cambio las formas. No todos los equipos juegan finales todos los años, por eso disfruto el momento, en el fútbol son más veces las que la pasás mal que bien”, aseguró Beraldi.

Víctor vive la actualidad, la suya y la del plantel, con total naturalidad. Mantiene su bajo perfil y no da declaraciones resonantes propias del momento. Sigue viviendo en Las Higueras, sigue teniendo el mismo auto, sigue cerca de los suyos, mira hacia adelante sin mirar y piensa en silencio al escuchar las preguntas.

Hoy la realidad marca que es el mejor jugador de fútbol que tiene Estudiantes. Porta la 10 y es hacedor del desequilibrio que marca el equipo. De esa manera abrió el partido ante Agropecuario, con una pelota parada a la frente de Maffini y un penal al que ejecutó con una liviandad propia de un jugador de barrio.

“Me siento bien, en un nivel alto, creo que hace mucho tiempo no tenía minutos de juego. Me gusta poder terminar los partidos, eso habla de que mi rendimiento va de menor a mayor y eso me reconforta. Puede ser que en algunos partidos la edad y la posición me ayuden a recorrer menos metros, solemos invertir roles con Gastón (Bottino) y eso también me hace sentir cómodo”, detalló el mediocampista.


“Me gusta poder terminar los partidos, eso habla de que mi rendimiento va de menor a mayor.”


Lo cierto es que Beraldi empezó siendo la segunda, y hasta tercera opción, en el equipo. El titular era Ortigoza y en más de una oportunidad ingresaba Álvaro Cuello y hasta Marcos Fernández, uno de las incorporaciones en este mercado. Víctor empezó a demostrar lo que sabe desde el partido ante Temperley, debió ingresar por la lesión de Ferreira cuando Vázquez reacomodaba fichas en la formación. Lo hizo siendo volante de contención, corrió, metió y puso pierna fuerte entendiendo el contexto. Por delante de él jugó el capitán Bottino, que llegaba al vacío desde el sector medio del campo.

“Con Gastón nos conocemos más por fuera de la cancha, no nos ha tocado jugar mucho juntos, pero el hecho de compartir plantel mucho tiempo es un plus. Me pasa lo mismo con Comba o el mismo Bruno (Sepúlveda), son chicos que vienen jugando desde el Federal B y que uno sabe lo que quieren o dónde pretenden que les llegue la pelota”, dijo Beraldi.

Y agregó: “Al equipo también lo noté que fue de menor a mayor, se han notado cambios en el rendimiento a medida que pasaron los partidos y a eso nosotros desde adentro lo sentimos”.

Bottino – Beraldi, los más “viejitos” del plantel que comparten la mitad de cancha “celeste”. Viejos son los trapos.

La cabeza para Beraldi es fundamental, en el medio de la desfachatez que muestra hay maduración propia que le dio el pasar de los años. El hombre de los cuatro ascensos aprovechó el parate por pandemia para hacer un click interior, se puso al día con los estudios secundarios y reacomodó fichas en su cabeza con gente profesional.

“El parate me vino bien, porque sabía que necesitaba prepararme y sumar minutos. Fui a la pretemporada a Buenos Aires, me sentí bien y después me lesioné, eso hizo que arranque con lo justo y no a la par del grupo. En mi caso trabajé con gente especializada por fuera del club, que me ayudaron desde lo psicológico, todo tiene que ver para seguir creciendo y aportar lo mío para con el equipo”, sostuvo el mediocampista.

Beraldi va por otro salto de calidad, una estrella más que le posibilite engrandecer su vitrina. A sus 34 años se siente a pleno, con confianza y maduración justa para coronar el momento colectivo del equipo. Lo que le sobra es personalidad dentro de la cancha, lo que necesita es seguir en contacto con la pelota. Esa que besó previamente a patear el penal contra Agropecuario.

Estudiantes está próximo al paso más importante de su rica historia. Le quedan 90 y tantos minutos para alcanzar la Liga Profesional y conseguir un salto más. De Chivilcoy a Ramallo, pasando por Misiones, Chaco, y llegando sin escalas hasta Santa Fe. Lo que viene es Sarmiento de Junín, el grupo ya está metalizado en eso y su gente también.

“Nos hemos acostumbrado a ganar, a jugar partidos importantes. Resalto la maduración que hemos tenido como equipo, es una tranquilidad para el técnico también poder encontrar un equipo que se adapte a lo que pretende. Seguramente va a ser un partido complicado, Sarmiento tiene mucha historia y finales, el hecho de que las haya perdido no significa que no haya llegado a jugarlas. Nosotros debemos plantear el partido que sabemos, porque otra cosa no sabemos hacer”, avizoró el 10.


“Resalto la maduración que hemos tenido como equipo.”


Beraldi está listo, sus compañeros también. Víctor no tiene presión, irradia tranquilidad, acaba de hablar sobre el momento deportivo de Estudiantes y surfeó con solvencia los dardos de la cita máxima. Víctor es Beraldi, Víctor es fútbol.

Fotos: Prensa Estudiantes / Archivo Al Toque
Redacción A Toque

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