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Virtualidad, desmotivación y falta de recursos: ¿Cómo trabajan los clubes de básquet en pandemia?

Nos metimos a bucear en los ámbitos basquetbolísticos de la ciudad para recorrer las realidades que atraviesa esta pandemia. En las categorías formativas, el temor por la deserción continúa latente y los entrenadores rebuscan sus métodos para incentivar a los chicos.

Bruno Aricó

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Las infantiles, entre la virtualidad y la desmotivación.

Una vez más, los clubes que pertenecen a la Asociación Riocuartense de Básquet deben regresar a los trabajos detrás de la pantalla. Las medidas restrictivas que anunció tanto el gobierno nacional como el provincial impiden la apertura de las instituciones.

Esto despierta -nuevamente-, muchas aristas: ¿cómo es trabajar desde la virtualidad, sobre todo con los más pequeños? ¿Se pueden coordinar horarios entre el resto de los miembros de la familia? ¿Todos tienen acceso a la conectividad?

Es cierto que las maneras virtuales alejan las posibilidades a muchos chicos que no tienen acceso libre a un dispositivo para conectarse y entrenar. A otros, quizás, la falta de interés por un entrenamiento en estas condiciones produce que no se conecten.

Los casos son diferentes en los diversos clubes de la ciudad. Hablamos con representantes de cinco entidades que nos contaron su situación particular, para conocer en profundidad el día a día de un básquet entre ceros y unos.

Alberdi, un caso marcado por los escasos recursos

Centro Cultural Alberdi es una de las instituciones más importantes del básquet local, no solo por el trabajo deportivo sino también por el aspecto social que prioriza en los chicos y chicas que asisten al club.

El “mercedario” cuenta con todas las categorías, desde mosquito hasta primera división en ambos sexos. El entrenador Juan Pablo Chiesa se refirió al comienzo de este año, con repunte de números de chicos: “Tuvimos una buena respuesta al tener un club social, pudimos traer chicos durante la pandemia para que se sientan acompañados. Con los más chicos tuvimos una invasión, un gran número, y estamos contentos en ese aspecto”.

Con respecto a la virtualidad, Chiesa comentó: “Alberdi siempre se caracterizó por tener gente de escasos recursos. Los que se conectan virtualmente son muy pocos, contados con la mano, debido a que no todos tienen varias compus o celular. Los hermanos o los padres lo tienen que usar cuando coincide con la hora de entrenamiento. De cada 10 chicos de Alberdi, entre 4 y 5 pueden tener acceso libremente a una computadora sin tener ningún problema”.

Chiesa resaltó que los entrenadores “somos más que profes, somos un agente social. Intentamos hacer reuniones con las familias también, pero todo esto se hace muy complicado”. En cuanto a las estrategias que utilizan para motivar a los chicos, dijo: “Mandamos mensajes sin una pauta, que nos digan lo que van haciendo. Hacemos juegos para que se diviertan. Estoy usando los play-offs de la NBA para que debatamos, nos informemos y aprendamos. Es muy difícil para los chicos decirles que no pueden hacer su deporte, se hace cuesta arriba”.

El “verde” y el “celeste” cuidan la sobrecarga de pantallas

En el caso de dos de los clubes más importantes de Río Cuarto, como lo son Banda Norte y Estudiantes, las entrenadoras coinciden en algunos aspectos.

Rocío Sagardoy, profesora de las categorías mosquito y micro-mosquito en el club de Parque Sarmiento, tiene a su cargo 60 chicos y chicas aproximadamente. “Con el tiempo comenzaron a ir menos, los padres se empezaron a preocupar por esta situación. Algunos iban, con todas las precauciones”, dijo Sagardoy.

Esta semana comenzarán los trabajos virtuales para el “verde” y la entrenadora ya no avizora un panorama favorable: “Recibimos muchos mensajes de chicos que no se van a conectar porque cargan muchas horas delante de la compu con el colegio, y eso no les ayuda”.

En el caso de la entidad de Avenida España, la profesora Lucía Pispieiro mencionó que la virtualidad la están implementando una vez por semana con los más chiquitos “para no molestar a los padres sobre todo, que son nuestra conexión”. El club cuenta con 100 chicos aproximadamente, desde mosquitos a primera división. En el mini básquet, el club cuenta con categorías mixtas.

Los más chicos del "verde" y el "celeste" se encontraron en partidos amistosos.

En relación a los recursos para conectarse, Pispieiro expresó: “La gran mayoría tiene la posibilidad de conectarse, hoy el que no lo hace es más por falta de interés que por problemas de recursos. Los chicos están muy cansados de esta virtualidad, tanto del colegio como del club, y pasan muchas horas delante de la pantalla”.

Si hablamos de estrategias para sobrellevar esta situación, en ambos casos son similares: “Tratamos de que hablen con los compañeros, hacer más juegos y no tanto entrenamiento. Que sirva de motivación para seguir y divertirse con ellos”, dijo Sagardoy. “Intentamos conectarnos todos los profes así nos ven, plantear juegos y charlar con ellos”, explicó Pispieiro.

Gorriones y Central Argentino, en la misma situación

En Gorriones, el club cuenta con las categorías mixtas en el mini básquet, con las divisiones U-15 femenino y U-13 y U15 masculino en formación. El total es cercano a los 100 chicos y chicas entre todas las categorías formativas.

“En las formativas, a la hora de los entrenamientos virtuales, contamos con la mitad de chicos de cada categoría”, expresó Luciana Brito, entrenadora del club de los “pajaritos”. “Creo que los recursos están, cualquier chico puede, por ahí internet puede jugar una mala pasada. Pero si nosotros vemos poca concurrencia es por una cuestión de interés, porque no es lo mismo estar con la pelota y los compañeros en el club a estar detrás de una pantalla”, expresó Kevin Rubino, también profe en Gorriones.

El club de calle Alberdi prioriza los entrenamientos virtuales a través de lo lúdico: “La idea es jugar con ellos, entrenar con música, disfrazarnos, que no sea un entrenamiento estricto sino motivarlos de alguna forma”, mencionó Brito. “Algunos días pueden ser juegos, otro día algo puntual con pelota, otro día algo físico. Le vamos buscando la vuelta y le sumamos cada vez más creatividad para que los chicos sigan”, agregó Rubino.

En Central Argentino, por otra parte, cuentan con nueve categorías desde mosquito hasta primera división. En las correspondientes al mini básquet, el total es de 50 chicos aproximadamente.

La entrenadora Belén Castro comentó acerca de un nuevo inicio en la virtualidad: “Comenzaremos esta semana. No tengo muchas expectativas de la cantidad de chicos, por lo que se trabajó el año pasado, pero uno siempre tiene que estar presente para ellos y dar lo mejor”.

La planificación del trabajo en el “rojo” será amena para los chicos y chicas: “No queremos cargarlos de tanta virtualidad como el año pasado. El club y el deporte los ayuda en otros factores de crecimiento físico y mental. Haremos actividades sencillas y que los chicos se diviertan”.

La comunicación, la clave: “No queremos perder el contacto con los chicos y también con los más grandes, que son un grupo más numeroso. Tenemos un grupo de Whatsapp en los que hablamos de partidos y ellos participan activamente”, explicó Castro.

Evitar la saturación

Sporting Club de Sampacho y Acción Juvenil priorizaron que los alumnos no quedaran expuestos a muchas horas de computadora al día.

En el caso del club sampachense, cuentan con 87 chicos aproximadamente y en la institución se dictan clases desde la categoría mosquito hasta primera. En el mini básquet, se trabaja de manera mixta.

Agustín Champret, entrenador de Sporting, expresó respecto al inicio de este año: “Afortunadamente todos los días se iban sumando chicos nuevos, con respecto a los que fueron dejando, si bien fueron pocos, nos manejamos bien. Con los que no volvieron los contactamos uno por uno para intentar que lo hicieran y tratar de ver cuál era la situación, por si no podían asistir por dinero. Pudimos ir mejorando y trayendo esos chicos que quizás no sabían si volver a arrancar”.

Con respecto a la virtualidad, en el “albo” eligen no implementar la virtualidad: “La posibilidad de conectarse virtualmente la tienen prácticamente todos, son contados con los dedos de una mano los que no tienen los recursos. Nosotros no implementamos lo virtual porque no se conectan, se cansan y están todo el día con la pantalla debido al colegio. Termina de ser atractivo para ellos. Quizás para seguir contactándolos, les hago una llamada o intento contactar a los padres. Con los más grandes estamos trabajando con el envío de actividades y ellos me mandan el vídeo”, explicó Champret.

En Acción Juvenil, el profesor Martín Aloy indicó que tienen 70 chicos y 30 chicas aproximadamente: “Arrancamos bien con la cantidad de alumnos y se fueron sumando en la presencialidad. Con los cortes de nuestra actividad en algún momento empezaron a dejar algunos y luego se fueron sumando de vuelta”.

A diferencia de Sporting, en el club de calle Hipólito Irigoyen tendrán entrenamientos virtuales: “Esperamos que se sumen. Es difícil, ya que no solo tienen virtual esta actividad sola, tienen las clases escolares”, expresó Aloy.

En resumen, hay muchas realidades bajo el mismo contexto en el básquet riocuartense. Solo queda esperar por la duración de la medida, pautada en principio hasta el 18 de junio, pero que todos los entrenadores prevén que se puede estirar en el tiempo debido a la situación sanitaria y a la experiencia 2020.

Redacción Al Toque
(Nota actualizada al 13/06/21 12:30hs)

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