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Diego Oggero: “Pude cumplir un sueño más en mi vida”

El cabrerense pasó por la redacción de Al Toque Deportes para repasar la extensa temporada que lo llevó a conseguir su primer título de TCPista 4000.

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Diego Oggero consiguió en la temporada 2020/21 el título de TCPista 4000 en el campeonato de Córdoba Pista.

Diego Oggero consiguió en la temporada 2020/21 el título de TCPista 4000 en el campeonato de Córdoba Pista. Fue en el autódromo “Oscar Cabalén” de Alta Gracia, pero para llegar a ese logro debió sortear varios inconvenientes que fueron surgiendo a lo largo de estos 2 años.

Los campeonatos del Córdoba Pista habían comenzado en 2020, tras el parate por la primera ola de la pandemia de Covid-19 se retomó en 2021 y tras de un nuevo intervalo, por la segunda ola, se pudo concluir con el título del TCPista 4000 para el piloto nacido en General Cabrera y radicado en Río Cuarto, que significó el primero para su carrera y también para la marca en la categoría.

Un arranque lejos de los primeros puestos

La temporada no había arrancado de la mejor manera para el volante de Río Cuarto, tras no haber participado de la primera fecha, en la segunda estaba quedándose con la victoria bajo una copiosa lluvia, pero en la última vuelta, con auto de seguridad y el triunfo casi asegurado se despistó y ni siquiera llegó al podio.

“Largué en el puesto 10 y fui avanzando hasta llegar a la punta” repasa Oggero su debut en la temporada. “Faltando pocas vueltas entra el auto de seguridad, el Torino tiene un motor Chevrolet y queda mucho más atrás, debajo del parabrisas y al bajar la velocidad me empañó totalmente el vidrio, mi única referencia eran las luces verdes del auto de seguridad, y al ingresar en la última vuelta, quien lo maneja recibió la orden de aumentar el ritmo, se me va la referencia, miré para los costados, intenté doblar viendo el piano pero me encontré con la banquina”, explica lo que fue una situación llamativa y a la que no se le encontraba razón desde abajo del auto.

Las carreras siguientes no mejoraron la suerte del piloto del Torino número 44, y no hacían presagiar que al final de la temporada pudiese pelearles el título a los pilotos de Serrano y La Carlota, Guillermo Saby y Alejandro Arzú, quienes estiraban ventajas y se mostraban cada vez más contundentes: “En Río Cuarto hice la Pole pero en la serie recibí un toque y llegamos a sumar pocos puntos. En el reinicio de este año en el ‘Cabalén’ rompimos el motor y no pude sumar”, repasa.

Tras ese inicio esquivo, faltaba aún el golpe más complicado: “Inmediatamente me quedo sin motorista, porque el queridísimo Carlos Zafra tenía problemas de salud y entonces José González nos abre la puerta de su taller, pero sin posibilidades de llegar a Rafaela”.

“En la siguiente, en el ‘Cabalén’ estuve puntero, pisé una mancha de aceite y volví a sumar pocos puntos. En la fecha doble aspirábamos a una buena performance y problemas mecánicos no nos permitieron cerrar un buen fin de semana”, continuó describiendo una temporada que a las claras era esquiva.

El cabrerense Diego Oggero repasó kilómetro por kilómetro su título en TCPista 4000.

Clasificación agónica y puntero del Playoff

Así llegaba la última carrera de la fase regular ubicado en el decimosegundo lugar, el último que otorgaba plaza para ingresar al Playoff, “si bien el resultado nos muestra que ingresamos con cierta comodidad, llegamos a la última fecha con 3 pilotos muy cerca desde atrás, pero el sol nos apareció y terminamos ganando la carrera. Fue el 8 de agosto, en el 33 aniversario de la muerte de mi papá, que nos permitió cortar una sequía de 5 años sin victorias”.

Ese día cambió la suerte de Oggero, llegó a Río Cuarto para correr la primera fecha de las cinco que comprendió el Playoff: “Debutamos con triunfo, y por la mala suerte de Alejandro Arzú, quien no pudo sumar ningún punto, quedamos punteros. Fue una carrera que salió perfecta, todo lo que nos propusimos salió en la pista”, resumió.

En Paraná volvió a sufrir: “Veníamos con tiempos apretados y bastante lastre, en el segundo entrenamiento perdí el control del auto, y se golpeó contra el talud”, describe el comienzo de un periplo inigualable.

“Cuando lo trajeron, todos creían que el auto se tenía que ir al tráiler para volvernos, me empeciné contra todos, le pedí por favor a Román (Barlasina) que hagamos el máximo esfuerzo posible, le plantee que hasta el momento de correr la serie éramos los punteros del campeonato y que no podíamos regalar nada, así que se pusieron los guantes, desarmaron completo el auto, tuvieron  que cortar por todos lados, necesitamos que nos llevaran repuestos desde Carnerillo, así que un colaborador los llevó hasta San Francisco y yo me fui hasta ahí a buscarlos. Encontramos un tornero en Paraná y trabajaron 12 horas sin parar. A la 1 y media de la madrugada estaba el auto listo para largar”, cuenta cada detalle como si hubiese sido hace unos minutos.

“Terminamos sumando 11 puntos que indudablemente fueron útiles para alcanzar el título. Todos, menos yo, estaban convencidos de que había que cargar el auto y traerlo”, resalta el campeón.

El festejo final

Al Gran Premio Coronación llegó con 2 unidades de ventaja, una luz insignificante pero que daba la posibilidad de especular algunos movimientos: “A las cuentas las teníamos todas claras, tuvimos una mala pasada del destino ya que se nos rompió la cremallera en el primer entrenamiento lo que hacía que costara entrar la primera, en la serie el auto se movió un poquito, fue imperceptible porque puse el cambio muy sobre el rojo. No entraba la primera me empecé a desesperar y ni siquiera había podido acelerar, así que para al final no arriesgamos tanto, pusimos la primera marcha, cuando se enciende sentí que el auto se estaba moviendo, pero no tenía tiempo de frenarlo porque para eso tenía que sacar el cambio y el pie del acelerador y me iban a pasar 4 o 5 autos. Ya sabía que la sanción venía, lo único que esperaba era que los comisarios consideraran que no fue una falsa largada sino un movimiento del auto, lo analizaron tal cual y el recargo fue el mínimo (5 segundos).

“Eso le agregó un condimento especial, porque sin la sanción, yo llegando cuarto en pista era campeón, cuando Gastón Forchieri rompe el motor quedo tercero, pero venían (Sergio) Soave y (Guillermo) Saby atrás y el recargo me imposibilitaba llegar cuarto”, describe lo que se vivía vuelta a vuelta desde afuera pero indudablemente repercutía dentro del habitáculo del Torino.

La chapa de campeón del TCPista 4000 de la temporada 2020/21, que corresponde a Oggero.

“En un juego de equipo que habíamos hablado con los asistentes, estaba preparado para que si me hacía falta el puesto, Sergio (Soave) me cediera esos segunditos que necesitaba, él no vio el cartel de última vuelta, porque venía defendiendo la posición ante Saby, su asistente no le avisa, por eso cuando ve la bandera cuadros se metió a boxes y algunos nos cuestionaron, pero fue un juego de equipo”, explica Oggero sobre la maniobra final que le termina asegurando el cuarto puesto y el título, algo que se conocía desde la previa y ocurrió tal como estaba previsto y ocurre en cada definición de torneo.

“En muchas oportunidades hemos hecho juego de equipo, incluso en varias carreras del 2019 para Elián, en esa oportunidad no alcanzó y le tocó ser campeón a Fede Aichino, son las reglas de este deporte, que a veces favorecen y otras te perjudican, los pilotos lo sabemos y mantenemos una relación excelente”, explica.

Sueño cumplido y la lista de agradecimientos

Con el trofeo, un hermoso volante plateado, delante, y tras repasar cada paso al título se le pide que cuente qué sintió luego de coronarse: “Pude cumplir un sueño más en mi vida, en otros deportes ya me había tocado ser campeón (jugó al fútbol hasta los 14 años, era un buen arquero hasta que una rotura de meniscos lo retiró en la previa a una prueba en San Lorenzo de Almagro, y luego también practicó vóley), y si bien ya había ganado carreras, sentía que tenía que ganar un campeonato, siempre estuvo en mis ilusiones y en mi cabeza”.

“Siento que he cumplido con un montón de gente que apuesta por mí, como el chasista, Román Barlasina y toda su familia, la familia Zafra y el Za-Bar Competición, a José González, el actual motorista que estando tapado de trabajo me aceptó preparar el Chevrolet que lleva mi Torino”, comienza a enumerar a cada uno de los que estuvo a su lado para este logro.

“A mi familia, mi esposa Carina, mis hijos Florencia y Francisco, que siempre me han acompañado, a mi mamá Susana y mi abuela ‘Lala’, que ese día cumplió 90 años y cada jueves previo a las carreras me pide el saludo por la tele”, agrega.

Y en el momento de los agradecimientos no se olvida de “todos los sponsors: YPF Saby, Barlasina Hermanos, Molinos Río Cuarto, Fotomanía, Abasto Banda Norte, Cat Dog Distribuciones, Insumos y Acopios, y a la peña de los jueves, que me vienen siguiendo, desde hace 4 años cuando tenía la Chevy, y recién en este les pude dar el primer triunfo”.

“Siento que he cumplido con un montón de gente que apuesta por mí», remarcó Diego Oggero.

A pensar en la defensa del título

El año no terminó, pero la próxima temporada está a la vuelta de la esquina y la defensa del título comenzará el 27 de febrero: “Tenemos ganas de hacer un cambio, correr con Torino y ser campeón era un regalo para mi papá, él era fanático de Torino pero a mí me hizo hincha de Ford, así estoy viendo la posibilidad de correr con Ford, o sacarle el (motor) Chevrolet y ponerle un Ford al Torino. Si no puede, seguiremos igual”.

Algo a definir en los próximos días es el número que le pondrá en el parabrisas de su Torino (o eventualmente Ford), ya que el campeón puede optar por el 1 o mantener el actual, que fue el 44: “Mi intención es mantenerlo, algunos insisten en ponerle el 1, pero me sentí muy cómodo con el homenaje que le realicé con el 44 a las víctimas del Ara San Juan”.

Y explicó el motivo que lo llevó a realizar dicho homenaje a las 44 víctimas, no solo con el número sino con el ploteado del capot del auto: “Me afectó muchísimo lo que pasó sin tener que ver nada con el tema, nunca en mi vida me interesó un submarino ni andar por el mar, pero la angustia, la esperanza y los días que pasaban, se acababan las horas y los minutos. Y se acabaron. Me causó mucha pena por las pérdidas y los familiares, entonces se me ocurrió brindarles un homenaje, sin intensión que trascendiera y creo que ellos hicieron fuerza y siento la necesidad de seguir respetándolos”.

Fotos: Al Toque
Redacción Al Toque

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