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Nicolás Ferreyra: del futsal, la fosa y el taco

El defensor riocuartense de 28 años es novedad nacional en la agenda deportiva que inicia la primera semana de mayo. Un verdadero golazo para Rosario Central en el clásico ante Newell’s catapultó al zaguero al salón de la fama de uno de los duelos más calientes del fútbol argentino. Pero cómo llegó hasta ahí y qué le tocó pasar.

Iván Ortega

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En la noche del domingo 2 de mayo Rosario Central goleó 3 a 0 a Newell’s Old Boys en un caliente clásico rosarino jugado en el Gigante de Arroyito por el interzonal de la duodécima fecha de la Copa de la Liga Profesional. De esta manera, el “Canalla” llegó a los 18 puntos y depende de una victoria en la última fecha, como visitante de Platense, para clasificarse a cuartos de final.

Los goles fueron convertidos por Marco Ruben, en el primer tiempo, y por Nicolás Ferreyra, de taco, y el ingresado mexicano Luca Martínez Dupuy, en el complemento. El equipo dirigido por Germán “Mono” Burgos sumó su tercera derrota al hilo y ya no tiene chances de clasificación.

Nadie puede negar que el clásico rosarino es especial. Y, de entrada, en Arroyito se vivió una situación particular y curiosa. A los dos minutos y con un tiro de esquina a favor de Rosario Central, el árbitro Fernando Echenique frenó el partido. ¿Qué pasó? Un dron con una bandera amarilla y azul sobrevoló por encima de los jugadores. Mientras los protagonistas de los dos lados pedían seguir jugando, el referí no quería saber nada hasta que no se fuera el aparato, claramente manejado desde afuera del estadio.

Hasta ese momento todo quedaba en el folklore del fútbol y en una cargada de mal gusto hacia la “lepra” (el mensaje hacía alusión a una eliminación de Copa Argentina a manos de Central). Pero cuando Gamba arrastró el drone hacia afuera, vino Pablo Pérez y le dio un pisotón al aparato. Así se produjo el primer cruce caliente del partido, que luego tuvo varios más, pero se fueron apagando por la superioridad del “canalla” en el juego.

Producto de esa buena producción es que el equipo del “Kily” González empezó a ganarlo a los 17’ de la primera parte por una gran definición de su emblema Marcos Ruben. Estiró diferencias a los 16’ del complemento con un gol “Made in Liga Regional de Río Cuarto”.

Es que Nicolás Ferreyra, defensor de 28 años, nacido en Río Cuarto y con pasado en Estudiantes, fue el autor de la segunda conquista “canalla” con una definición particular e histórica. El zaguero conectó con el taco un remate de media distancia, cambió la trayectoria del balón y descolocó al arquero Broun. Así el “Fosa” rememoró la conquista de taco que había hecho Herrera por Copa Argentina y se metió en la historia grande los clásicos rosarinos en lo que significó su primer gol con la camiseta de Central.

El taco de Nico Ferreyra para el 2-0 de Central en el clásico rosarino.

Ferreyra vive una actualidad inmejorable en Rosario, es el hombre de la semana y quien se lleva todas las luces del clásico. De a poco se asienta en la Primera División y se gana su lugar como titular en el equipo del “Kily”.

Pero para llegar donde llegó, pasó por mucho trajín. No solo porque arrancó siendo alternativa en su nuevo equipo, sino porque también era suplente en Estudiantes, su equipo anterior, y supo ganarse la consideración de Marcelo Vázquez.

Si la historia del zaguero va más atrás nos encontramos con que las perdidas fueron más que las ganadas en una etapa de su trayectoria.

En octubre de 2019 Nicolás Ferreyra pasó de la profesionalidad al amateurismo en un abrir y cerrar de ojos. ¿Qué pasó? Hubo una mala negociación de su pase, los mercados se cerraron y fue declarado jugador libre.

“Terminé jugando en Bolivar, donde salimos campeones. El semestre anterior había estado en Italia y me vine a Bolivia a jugar la Pre-Libertadores. Me quedaba un año de contrato y mi representante me hizo rescindir porque salió la posibilidad de irme a Bélgica con un técnico español que lo tuve en Chile y siempre me quiso llevar”, nos decía Ferreyra en octubre del 2019.

Se había dado todo para que fuera, pero a último momento por un tema del club con cupos con extranjeros y juicios en FIFA, me quedé en la puerta del avión. Después surgieron otras cosas y como no me convencieron me quedé en Río Cuarto”, agregaba.

El equipo al que no pudo ir el defensor en 2019 era el K.A.S. Eupen belga y el entrenador que conocía Ferreyra era el español Beñat José. El mal trago en ese momento es que la negociación quedó trunca y el siguiente paso del riocuartense fue quedarse en su ciudad natal.

Desde aquí empezó a rearmarse de fuerza y lo hizo bien de abajo. Invitado por amigos, Nicolás vistió la camiseta de Centro Social Las Higueras en la primera participación del equipo en futsal de Liga Regional de Río Cuarto.

Ferreyra con la camiseta de Centro Social en la victoria 11 a 2 ante Santa Paula de Carnerillo. Futsal en el 2019.

El defensor sumó minutos en un par de partidos y el “azulgrana” compitió en el Clausura 2019 llegando hasta instancia de semifinales (quedando eliminado por Estudiantes).

A principio de noviembre 2019 se abre una nueva oportunidad y Ferreyra no la desaprovecha. Dirigentes de Asociación Atlética Estudiantes lo seducen para que se sume a los entrenamientos del equipo de Marcelo Vázquez, que en aquel entonces experimentaba la primera rueda de la Primera Nacional. Mientras tanto, el mercado de pases estaba cerrado y el defensor ganaba roce y fútbol con un plantel profesional.

El acuerdo de palabra con Estudiantes es que no arregle con ningún club en Argentina. Si sale algo de afuera bienvenido sea. Llegado diciembre nos sentaremos a negociar para quedarme acá”, decía en aquel entonces el zaguero.

Ferreyra y Sepúlveda en un cuerpo a cuerpo en 2019. Hoy los dos en Liga Profesional argentina.

En enero del 2020 la chance de dar el salto finalmente ocurrió. Ferreyra arregló su incorporación con Estudiantes y fue una de las dos primeras caras nuevas (el otro fue David Muller) para la segunda fase de Primera Nacional.

Pandemia de por medio, suspensión del torneo y nuevo fixture, Nicolás veía que la chance del retorno a la profesionalidad se truncaba por circunstancias sanitarias. Fiel a su estilo prosiguió en su preparación, y en la reanudación de la Primera Nacional fue una de las novedades que presentó en defensa Marcelo Vázquez.

Ferreyra – Maffini fue la nueva dupla central “celeste” desplazando a los habituales titulares Vester y Martínez Schmith. Los dos futbolistas categoría ’93 cumplieron con creces, generaron seguridad en el fondo y llenaron de satisfacción a toda la familia de Estudiantes.

Gonzalo y Nicolás eran los marcadores centrales en la anterior temporada, que vio al “león” llegar hasta las dos finales por el ascenso a Liga Profesional. En tan sólo un año y monedas, Ferreyra pasó del futsal a la división más importante del ascenso argentino.

Nicolás siendo titular en la final Estudiantes – Sarmiento de Junín en cancha de Unión de Santa Fe.

El destino le fue esquivo a Estudiantes, perdió las dos citas definitorias y no hubo ascenso. Un proceso se cerró, el cuerpo técnico cambió y varios futbolistas tuvieron la chance de emigrar hacia la máxima divisional.  Entre ellos estuvo Ferreyra, quien se marchó a préstamo a Rosario Central y desde el primer minuto empezaron a llamarlo “El Fosa” (por su espectacular caída al foso de cancha de Unión, donde salió todo mojado y siguió jugando).

Gastón Ávila y Pablo Laso eran los titulares en el “canalla”, Nicolás era suplente. Pero supo esperar y al final obtuvo su recompensa. Hoy Ferreyra está en un gran nivel, no le pesó su nueva experiencia en Primera División y está en el momento justo para demostrar lo que es.

El balance hasta acá es positivo, el zaguero redondea buenos rendimientos y le agregó la pizca de cariño que le transmite el hincha de Central desde que llegó. Se sumó el “tacazo”, otro aspecto más que lo encamina a la historia.

Ferreyra surgió en Estudiantes, llegó a Belgrano de Córdoba tras un gran campeonato Provincial disputado en Embalse y representando a la Liga Regional de Río Cuarto. Hizo su debuten la Primera División con la camiseta del “pirata” el 4 de octubre de 2013 frente a Argentinos Juniors de la mano de Ricardo Zielinski.

Posteriormente pasó por Club Deportivo San Marcos de Arica y Audax Italiano de Chile, AC Cuneo 1905 de Italia, Bolívar, quedó libre, y retornó a Estudiantes. Desde febrero 2021 está a préstamo por un año en Rosario Central.

Fotos: Al Toque / Rosario Central
Redacción Al Toque

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