Atletismo
Daniel y Jeremías, correr abrazados a la vida
Padre e hijo llegaron desde Villa Mercedes para participar de la Maratón Deportes Río Cuarto y conmovieron a todos. Jeremías padece parálisis cerebral y desde hace un año y medio corre junto a Daniel, su papá, quien asegura que el atletismo les cambió la vida y les devolvió esperanza.
Hay historias que trascienden cualquier clasificación, cualquier podio y cualquier medalla. Historias que le recuerdan a todos cuál es el verdadero sentido del deporte. La de Daniel Muñoz y su hijo Jeremías emocionó a Río Cuarto y dejó una imagen imborrable durante la Maratón Deportes Río Cuarto.
Daniel empujó durante cada kilómetro la silla de ruedas de Jere, su hijo de 22 años que padece parálisis cerebral. Juntos recorrieron las calles de la ciudad y cruzaron la meta entre aplausos, abrazos y lágrimas de emoción. Pero detrás de esa llegada hay mucho más que una carrera: hay años de lucha, sacrificio, amor y esperanza.
“Jere es feliz corriendo conmigo. Está evolucionando y gracias a la rehabilitación logró pararse 5 segundos y ahora se hará una operación que puede mejorar la calidad de vida”, contó Daniel luego de completar la competencia.
Padre e hijo comenzaron a correr juntos hace apenas un año y medio. Desde entonces, el atletismo se convirtió en una herramienta transformadora para ambos.
“Nosotros empezamos hace un año y medio a correr, gracias a Dios se nos han abierto puertas en varios lugares y hemos participado con gusto. En mi caso, tengo 46 años, y hacer lo que hacemos con Jere lo disfrutamos. Nunca cuidé mi cuerpo y recién hace dos años que corro, obviamente que el cansancio me pasa factura. Pero es un cansancio con placer, porque veo progresos en mi hijo y eso me llena”, expresó.

Jeremías nació con una severa parálisis cerebral. Daniel explica que su hijo tiene desarrollado solamente el hemisferio izquierdo del cerebro, aunque eso jamás le impidió transmitir alegría y ganas de vivir.
“Mi hijo lo disfruta mucho, él me transmite paz y alegría todo el tiempo. Soy padre soltero y hace 15 años que lo crío solo, no tengo palabras para describirlo. Hoy en día estamos atravesando una situación rara, porque todos los martes y jueves hago 200 kilómetros para sus sesiones en neurokinesiología. Y la semana pasada lograron mantenerlo parado durante 5 segundos. Para mí, que lo vi toda su vida en silla de ruedas, me alegró un montón”, relató emocionado.
El próximo gran desafío será una cirugía en isquios y aductores que podría mejorar notablemente la calidad de vida de Jeremías.
“Llegamos a la conclusión de que vamos a hacer una cirugía en isquios y aductores para ver si logramos, aunque sea, 20 minutos diarios verlo parado. Eso le cambiaría la vida en todo sentido. La verdad es que estamos contentos con lo que avanzamos con mi hijo, le mejorará mucho su calidad de vida. Todo esto lo descubrimos gracias al atletismo, yo pesaba 130 kilos en 2024, y Jere me mete en esto”, agregó Daniel.
Cada pequeño avance representa una victoria enorme para la familia. Y cada carrera es una muestra de superación compartida.
“Jere nace con parálisis cerebral, tiene de un lado izquierdo desarrollado su cerebro y nada del lado derecho. Pero se hace entender muchísimo, vemos cómo le pone ganas y avanza. El año pasado le hicieron una cirugía en una de sus rodillas, y a partir de eso pudo extender mucho más su pierna. Entonces empezamos a ver avances y vamos a ir por más. Él nos lleva a hacer más, pensando en un futuro esas intervenciones —que son dolorosas— lo van a mejorar”, explicó.
La realidad económica tampoco es sencilla. Jeremías cuenta con una pensión y cobertura médica mediante Incluir Salud, aunque los recursos muchas veces no alcanzan para afrontar todos los gastos que implican los tratamientos y cuidados diarios.
“En cuanto a cobertura médica, Jere tiene Incluir Salud, es una obra social mediante su pensión, donde cobra 230 mil pesos por mes y lo utiliza en pañales. Entonces a partir de todo lo que necesita ya se hizo una campaña, y Brian Burgos se sumó a la difusión y soy un agradecido por esa ayuda. El hecho de que nos haya invitado a Río Cuarto ya es un montón”, comentó.
Y agregó una frase que resume el vínculo inseparable que construyeron juntos:
“Yo vivo las 24 horas con Jere, voy a cortar el pasto o a hacer una changa y él está sentadito conmigo hasta que termine”.
Más allá del costado deportivo, Daniel también busca generar conciencia sobre la inclusión en las competencias y en la vida cotidiana.
“Buscamos igualdad en las carreras, no es necesario que larguemos antes o hagamos otro circuito, quiero el mismo trato con mi hijo como si fuera cualquier otro corredor. También en los premios y reconocimiento, porque al fin y al cabo es una persona normal como todas. No busco un trato distinto, lo mismo les digo a otros papás que corren con sus hijos en una misma situación que la nuestra: tienen que hacerse más visibles y tener posibilidades”.
La próxima operación de Jeremías se realizará en un hospital público de Villa Mercedes. Mientras tanto, ellos seguirán entrenando, viajando y corriendo juntos.
Porque Daniel y Jere no solamente participan de maratones.
Corren abrazados a la esperanza. Corren por los sueños. Corren, todos los días, por una vida mejor.
Foto: Christian Simonatto
Redacción Al Toque
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