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Guardiola, su naturalidad y la Champions para el jeque

Por Leonardo Gasseuy *

Marcelino Gasseuy

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La mujer cruzó la ciudad y llegó a la zona bancaria de Dubai. A los minutos de ingresar al banco comprobó lo que sospechaba, su cuenta no tenía los dólares que ella depositó, pero sí la total certeza de quien la había vaciado. Sulaiman Al Fahim, su esposo, mediante argucias, retiró el dinero y, a través de un consorcio internacional, los giró a Inglaterra. Cuando el deposito se acreditó paso a ser el dueño del Porstmouth de la Premier League. Por el robo a su mujer fue condenado a prisión un tiempo después, pero bastante antes, en 2008, fue el cerebro intelectual y operativo para que ADUG (Abu Dahbi United Group) comprara el Manchester City y le cambiara su historia.

En 2007 el City, cansado de ser el pobre de la ciudad, dio el primer paso para cambiar su posición. La elección del mecenas no resultó ser la mejor.  Thaksin Shinawatra es Tailandes. En 2001 ocupó el cargo de primer ministro. Aprovechándose de una enmienda legislativa, siendo la máxima autoridad, vendió su empresa a un grupo empresario de Singapur. Más tarde fue acusado de corrupción por aprovecharse de terrenos del estado. Lo depuso un golpe militar y debió partir al exilio. Cuando compró el Manchester City su fortuna ascendía a 1.900 millones de euros. La relación fue corta, pero inauguró el formato para que el club pobre reciba extranjeros millonarios y pueda soñar con algo grande.

Cuando aparece Al Fahim (aun no había robado a su esposa) lo hace como representante del mayor conglomerado emirato que el mundo conozca. Fue representante de Mansour bin Zayed Al-Nahyan, conocido como Sheikh Mansour. El viceprimer ministro de los Emiratos Árabes Unidos, emerito de asuntos presidenciales y miembro de la familia real de Emiratos Árabes Unidos es el dueño del Abu Dhabi United Group, la compañía que adquirió el club de Manchester en 2008, desplazando al tailandes Shinawatra. Si bien los petrodólares nunca fueron discretos, Al Fahim fue removido como presidente a las tres semanas de asumir, por “gestion ostentosa”. La fortuna de Sheickh Mansour asciende según Forbes a 19.900 millones de dólares.

Sheikh Mansour (medio) es el jeque del Manchester City que sueña con levantar la orejona.

Este sábado en Lisboa el City se enfrentará al mayor desafío de su historia, ganar la Champions, siendo favorito. De los equipos que llegaron hasta cuartos de final, solo Barcelona y Bayern Munich que se enfrentan entre sí, la ganaron. Por lo que en este rarísimo 2020, a las semifinales de esta edición la jugaran tres equipos que no la tienen en sus vitrinas.

Si nos preguntamos cuantas cosas se compran con dinero la respuesta es muchas. También son muchas las que no se adquieren con poder material. La Champions League es la amalgama perfecta entre las dos situaciones. Es casi imposible que la gane un equipo pobre y no hay garantías que la gane un club, cuyo propietario sea, además el dueño de un emirato que flote en petróleo.



En una definición atípica de jugar cuartos y semifinal a un solo partido, en territorio neutral, que no esté el Real Madrid despierta otra paradoja: esta vez los más pobres en triunfos, que son los más poderosos en dinero, tienen en este formato su gran oportunidad. Tanto el City, como el PSG de los Qataries, pueden, al menos, avizorar con cercanía la orejona que tanto anhelan y tanto material les ha demandado.

Claro que con muchísima menos historia de vida y deportiva también lo hará el RB Leipzig, que dentro de los ocho mejores del torneo es la variable anti pasión. Desde Alemania, los directivos, medios y público, rechazan que logre brillar a base de billetazos. Por eso se han visto protestas como la de los hinchas de Unión Berlín que fueron vestidos de negro y se mantuvieron en silencio durante 15 minutos. Según ellos “por la muerte del futbol”. En otros estadios se han escuchado canciones como “Money, Money” de ABBA, por que como dice Hans Helgen sólo sirve para crecer el poder económico de la marca Red Bull y son un equipo sin alma.

Sheickh Mansour es uno de los cinco hombres más ricos del mundo y cuanto antojo tuvo el dinero lo llevó a sus manos o al menos a su dominio. Tiene 48 años. Es pragmático en cuanto su gestión política. Cuando consideró que la comunicación es fundamental compró la cadena British Sky Broadcasting, para solidificar el poder territorial y cercar a la Qatarí Al Jazeera. Es literalmente el dueño del petróleo en el emirato. Desde 2005 es miembro de Supreme Petroleum Council y reformó la comercialización de sus reservas de gas. Convenció a su hermano de fundar la Línea Aérea Etihad y su mejor amigo occidental es Barack Obama.

Pero su problema es el Manchester City. Todas sus pertenencias no le garantizan su anhelo de ganar la Champions, que lo desvela como nada. Sabe que ese logro le permitirá al sello City Grupo (Melbourne City, New York City FC, Montevideo Torque FC, Girona y Yokohama Marinos entre otros) posicionar a los clubes como marca mundial. Como líder, en Manchester, tomó muy pocas decisiones, pero sí la más importante. A mediados de 2015 exigió que sus ejecutivos agotarán las instancias para contratar a Guardiola. Presentaron su estructura de futuro, Pep la aprobó y asumió en febrero de 2016. Comenzaron los cimientos de gloria de una gran obra que pueden pintarse en Lisboa.

Pep Guardiola llegó a los citizens en 2016 con el objetivo de lograr su tercera Champions como director técnico.

Guardiola tiene tres Champions, las tres con el Barsa. Una como jugador y dos como técnico. Cuando se decidió por la aventura de Munich, sabía que sería muy difícil. En Inglaterra se cruzó con Mourinho y el huracán Klopp, pero ahora, al igual que Sheikh Mansour, sabe que el sueño está cerca. Si el City gana la Champions, solo lo hará por la naturalidad que genera su líder, por su estilo de juego y de vida. En Manchester dicen que los Citizens son pobres, pero comunitariamente naturales. Ernie Sach define a su gente como locos por el futbol y las cosas de la vida. Es gente común que siempre sueña. Cuando hace cuatro meses Europa y el mundo contaba muertos por el Coronavirus, le pidieron a Guardiola una reflexión, solo dijo: “Volveremos de esto más fuertes, mejores, más amables… y un poco más gordos”. Demasiada naturalidad para no permitirse soñar y que el jeque se ilusione.

* Leonardo Gasseuy vive en San Francisco, Córdoba. Es empresario. Apasionado del deporte, la geopolítica y la historia.

Gráfico: Al Toque

Este artículo es fruto del trabajo autogestionado de Al Toque Deportes. Estamos preparando un modelo para que nos acompañes y estemos cada día más cerca.

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