Fútbol
La vuelta del Toro: Alejo Rodríguez, entre el oficio, la paternidad y el gol
Pasó un año lejos de las canchas, capacitándose en el trabajo familiar y en el desafío de ser padre primerizo. Volvió al fútbol para cumplir el sueño que lo sostuvo en silencio: entrar a la cancha con su hijo, y lo decoró con una doble conquista.
Durante casi un año Alejo Rodríguez dejó de escuchar el ruido de la pelota. Cambió los botines por el overol, los entrenamientos por capacitaciones en inyección diésel y las concentraciones por madrugones de padre primerizo. A los 23 años, el delantero que hoy viste la camiseta de Juventud Unida de Río Cuarto atravesó un período de inactividad que lo transformó: laboralmente, familiarmente y, sobre todo, emocionalmente.
Su regreso al fútbol no fue solo un retorno deportivo: fue la concreción de un sueño que arrastraba desde chico. Y lo cumplió el domingo, cuando entró al campo de juego con su hijo Vicente en brazos. “Es mi mayor trofeo”, dirá después.
Rodríguez llegó a Juventud tras un mercado de pases que lo tuvo cerca de otros clubes: “El pase es mío. Cuando salí de Estudiantes decidí hablar con los dirigentes. En esos momentos estaba Claudio Ochoa y, como mi viejo y mi tío fueron jugadores del club, aceptaron y me lo dieron. Estuve a punto de arreglar en Deportivo (Río Cuarto) y también estaba la posibilidad de (Lutgardis) Riveros de Alcira Gigena, pero por una cosa u otra no se pudo cerrar. Después me llamaron de Juventud, Fede Torres (el DT) me habló y me convenció la propuesta. Sé que Juventud siempre pelea el torneo, aspira a ser protagonista y a lograr ese ansiado ascenso”.
El delantero no solo encontró club: encontró un lugar donde volver a sentirse futbolista después de un 2025 que lo tuvo casi todo el año fuera de las canchas por una lesión de hombro. Mientras el fútbol quedaba en pausa, Alejo se sumó al emprendimiento familiar y se especializó en inyección diésel, un oficio que viene de tres generaciones.
“Un montón de cambios, gracias a Dios, para bien. Creo que siempre el laburo va de la mano después del deporte. La familia siempre está al pie del cañón: mis viejos, mi mujer, mi hijo son los que me motivan el día a día para seguir. Fue un cambio muy brusco en mi vida, soy joven, pero hoy en día es lo mejor que me pasó”, asegura.
Ese año también lo encontró en un rol que jamás imaginó tan pronto: el de ser padre. “Nunca pensé que iba a estar cambiando pañales, pero me tocó y es mi mayor trofeo, mi hijo, Vicente. Hay que madrugar y es parte del rol de padre”.
En algún momento de ese año, ¿pensó en dejar definitivamente el fútbol?
«No, sinceramente no se me cruzó nunca dejar. Tenía la espina de que, ahora al ser papá, quería entrar a la cancha con mi hijo; fue un sueño que quería tener de chico. Yo no pude entrar con mi viejo cuando tuvo su momento de jugador y quería revertir eso. Nunca se me cruzó dejar, al contrario, me quedó la espina de no poder terminar bien en Correo (jugó 4 partidos de la temporada pasada hasta la lesión), que es un club que quiero mucho y me dio una mano cuando empecé en San Cayetano».
¿Cómo imaginaba la vuelta?
«Nunca pensé que se iba a dar tan bien después de un año frenado totalmente y fuera del radar de los equipos. Me desligué de las páginas de fútbol porque sino me iba a picar el bichito de nuevo y querría volver antes. No pensé que me iba a salir tan bien como vienen las cosas hasta ahora en lo personal y en lo grupal con Juventud».
En este año iniciaron un nuevo proyecto familiar con tu padre, ¿en qué consiste?
«Hacemos todo lo que es inyección. Esto viene de generación en generación; lo venía haciendo mi abuelo, padre de mi viejo. Fue algo que me fui metiendo de a poco; cuando era muy chico no me llamaba mucho la atención. Me fui especializando y hoy tenemos nuestro taller. Estamos con mi viejo, mi vieja en administración y mi cuñado. Tuve que viajar. Hice capacitaciones en Buenos Aires, después tuve que ir a Córdoba y también a la BOSCH. Siempre intentando mejorar y capacitarse lo más que se puede».
¿Cómo maneja el tema trabajo y entrenamiento?
«Estamos entrenando a las 20:30 hasta las 22:15, más o menos. Era el horario que pretendía cuando empecé la búsqueda de club para no comprometerme con algo que no pudiera cumplir. En Juventud el horario es muy cómodo».
¿Ya cumplió el sueño de entrar a la cancha con Vicente?
«Sí, el domingo contra Herlitzka» (fue victoria 5 a 0 y como yapa anotó por duplicado).

¿Qué sensación le quedó de estos dos primeros partidos?
«Muy buenas. El técnico quería crear un buen grupo de personas y lo ha hecho en Primera y Reserva. Me sorprendieron los chicos de Reserva, tienen mucha proyección y ganas de llegar a Primera. En lo personal me siento muy bien y se me está dando el gol, que para el delantero es fundamental. Nos vamos afianzando a la idea de juego».
¿Lo sorprendió lo holgado del resultado del domingo?
«Sobre Herlitzka, sabíamos que venían con cuerpo técnico nuevo y jugadores que se habían ido. Nosotros nos tomamos todos los partidos de igual a igual; de local queremos hacernos firmes. Mostramos carácter y jerarquía; me parece que fue un resultado justo».

¿Le va a competir la tabla de goleadores a Nicolás Rucci?
«El ‘Tuti’ dejó la vara muy alta (convirtió 30 goles en la temporada anterior y lleva 3 en 2 partidos de la presente), pero vamos a intentar hacer lo mejor».
Se viene Alberdi. ¿Es un partido que sirve para saber dónde están parados?
«Sí, hoy estuve hablando con gente de Deportivo (le ganó a Alberdi 1 a 0 el domingo), preguntando, asesorándome sobre su formación y jugadores. Lo tomaremos con la mayor seriedad posible para buscar los tres puntos».
Fotos: Al Toque y gentileza Alejo Rodríguez
Redacción Al Toque
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