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Marchetta, la dictadura militar y las visitas de Anacleto Peano

En 1976 Pedro Marchetta estaba en la concesión de la UTE en Embalse y dirigía Atlético Río Tercero. Fue detenido por la dictadura por trabajar en la empresa de Juan Gramano y estuvo en el centro de detención clandestino de Río Cuarto, donde recibió las visitas diarias del ex mediocampista de Atenas, Anacleto Peano.

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En aquel domingo 7 de agosto de 1976, disputarían Atlético Río Tercero y Huracán de Tancacha un encuentro de la Liga Riotercerense de Fútbol. Pedro «el Negro» Marchetta, trabajaba para la empresa concesionaria de la Unidad Turística Embalse y era el técnico de Atlético. Todo esto, poquito tiempo después de su retiro como jugador de fútbol a los 30 años.

El día previo al encuentro, cuando golpearon a la puerta del bungalow en donde residía con su familia, preguntó quién era y la respuesta fue: «la policía». Fue detenido y trasladado a Río Cuarto.

La detención de Marchetta, fue por trabajar para la empresa de Juan Gramano -según recuerda-, que había ganado la concesión de parte de la UTE. El genocida Ibérico Saint Jean fue quien planificó el secuestro de Gramano, que figura en el Nunca Más, señalaba en una nota Página 12 hace algunos años.

La historia la contó Pedro Marchetta cuarenta años después. Pasó en agosto de 1976, pero se conoció con bastantes detalles en 2016. Salió en el libro “El Negro”, su biografía dialogada con los periodistas cordobeses Gustavo Gutiérrez y Hugo Caric.

“El contador era ligerísimo para los negocios y como era muy peronista sabía que lo iban a ir a buscar. Lo secuestran en Buenos Aires por subversión económica, se dedicaba al turismo y nunca le pudieron probar nada, era millonario y lo fundieron, cuando salió no tenía nada”, recordó en un juicio de lesa humanidad otro detenido, Héctor Ballent, quien compartió celda con él en el centro clandestino Coti Martínez.

En El Negro, publicado por Ediciones Recovecos, Marchetta confiesa que se veía venir su detención “porque manejaba casi todo en la empresa y a todos les preguntaban quién daba las órdenes y respondían: Marchetta, Marchetta, Marchetta. ¡Y adentro Marchetta!”.

Pasó primero por la delegación de la Policía Federal en Río Cuarto. Estuvo unos días preso y lo trasladaron a Buenos Aires, donde el cautiverio siguió entre el Regimiento Motorizado de Parque Patricios y el Departamento Central de Policía en la calle Moreno. “Ahí me vino a visitar Roberto Perfumo, con el que éramos amigos desde los 14 años, cuando comenzamos en las divisiones inferiores de Racing. Él había salido bicampeón con River en el 75. Era un tipazo, por eso me dolió tanto su muerte hace un par de años. También había sido solidario conmigo Anacleto Peano, otro compañero de Racing que cuando se enteró que estaba detenido en Río Cuarto me fue a ver”.

Marchetta salió a los cinco meses en libertad y perdió el rastro de Gramano en 1977, pero se sabe que aparece nombrado en el juicio que condenó al sacerdote Christian Von Wernich por crímenes de lesa humanidad. Estuvo detenido en centros clandestinos junto al periodista Rafael Perrota, el ex presidente de Racing y secretario de la gobernación bonaerense, Juan De Stéfano y el periodista Jacobo Timmerman.

Hugo Caric, uno de los autores del libro de Marchetta, nos comentó: “Pedro había hablado con la Mona Jímenez, porque le debían dos meses de sueldo a los empleados de los hoteles de Embalse y le pidió una colaboración para poder saldar la deuda, porque había salido de la detención y estaba muy mal económicamente. La Mona canceló todas las presentaciones que tenía, se fue a Embalse, cantó durante horas; y con lo recaudado, se le pagó al personal de la empresa».

Luego «El Negro» dirigió clubes del país y el exterior, pero nunca olvida aquella etapa de su vida, desde el recuerdo doloroso de ese sábado cuando la dictadura cívico-militar se lo llevó injustamente detenido, pero también desde el cariño por los afectos que cosechó tanto en Embalse como en Río Tercero, y que preservó con los años, como un tesoro. 

Quién fue Anacleto Peano

El ex mediocampista nació un 22 de agosto de 1935 en Alejo Ledesma, aunque fue uno de los primeros futbolistas en llevar el nombre de Río Cuarto a los grandes del fútbol argentino. Peano llegó a la ciudad con trece años y rápidamente deslumbró a propios y extraños.

Su gran potencial lo llevó a quedar en una prueba en Quilmes, aunque la falta de autorización de los padres provocó que retorne a Río Cuarto y haga sus primeras armas en Talleres de Las Higueras y Correos y Telecomunicaciones.

Pero su gran amor fue Atenas. Allí se consagró campeón en 1954 con 18 años. Luego pegó el salto a Belgrano de Córdoba, donde fue campeón en el Torneo Oficial de 1955.

Tras unas temporadas en el “pirata”, abandonó barrio Alberdi para mudarse a Rosario y así defender los colores de Newell’s Old Boys. Con la “lepra” debutó el 3 de mayo de 1959 en el campeonato oficial de la Asociación del Fútbol Argentino enfrentando al clásico rival, Rosario Central.

Luego vistió la camiseta de Racing Club de Avellaneda, entidad a la que llegó junto con su socio futbolístico de Newell’s, Federico Sacchi.

En la primera temporada con la “Academia”, Anacleto se consagró campeón del fútbol argentino en 1961. El equipo conducido por Saúl Ongaro fue el mejor de todos en un torneo largo que terminaron ganando con 47 puntos (7 más que el segundo – San Lorenzo de Almagro –).

Ese título y las buenas actuaciones generaron que Juan Carlos Lorenzo, director técnico de la Selección Argentina, lo convoque a la preselección que se preparaba para disputar el Mundial de Chile de 1962. Aunque una lesión lo marginó de la cita mundialista.

La estadía de Peano por Racing duró dos temporadas, jugó 46 partidos y anotó dos goles. En 1964 se transformó en jugador de Banfield y  jugó hasta 1966.

En los instantes finales de su carrera como futbolista decidió retornar a Atenas, donde se retiró y pasó a cumplir las funciones de director técnico.

El gran Anacleto, dueño de varias tapas de la histórica revista futbolera El Gráfico, falleció el 3 de agosto de 1993.

El 17 de abril de 2000, el Honorable Concejo Deliberante de Río Cuarto, en la decimocuarta Sesión Ordinaria, determinó ponerle el nombre de Anacleto Peano a un pasaje público de la ciudad. El mismo está ubicado en el oeste de la ciudad, entre las calles Dinkeldein Norte y Publicitarios Argentinos.

El último reconocimiento a Anacleto Peano se lo hizo el propio Atenas, quien decidió ponerle su nombre al predio de entrenamientos ubicado al noroeste de la ciudad.

Fuentes: Página 12 / CEDAT (Centro de Documentación Al Toque)
Redacción Al Toque

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